Un ensayo clínico danés publicado en JAMA Network Open evaluó el uso de videollamadas frente a llamadas telefónicas en la regulación de emergencias médicas. Con más de 18 000 llamadas analizadas, el estudio mostró que la transmisión de video redujo los despachos de máxima urgencia y los ingresos hospitalarios en 24 horas entre pacientes no trasladados, sin aumentar mortalidad ni ingresos a UCI.
Contexto y objetivo del estudio
Las llamadas a los servicios de emergencias médicas (EMS) constituyen la primera línea de respuesta ante crisis de salud.
Tradicionalmente, la comunicación se limita al teléfono, pero la disponibilidad de smartphones ha abierto la posibilidad de incorporar transmisión de video en tiempo real para mejorar el triage.
Con este objetivo, un ensayo clínico aleatorizado por conglomerados evaluó si el video podía optimizar la precisión en la asignación de recursos sin comprometer la seguridad de los pacientes.
Diseño y población
El estudio se desarrolló en el Emergency Medical Dispatch Center de la Región Central de Dinamarca, con cobertura para 1,3 millones de habitantes. Se seleccionaron 20 despachadores, emparejados y aleatorizados en dos grupos: 10 asignados a llamadas telefónicas y 10 a videollamadas.
La asignación de llamadas se realizó de manera automática al operador inactivo por más tiempo.
Entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2023, se registraron 18 745 llamadas. La mediana de edad de los pacientes fue 57 años (RIQ 31–76) y el 54,4% eran mujeres.
Intervención y procedimiento
En el grupo de videollamadas, se habilitó una transmisión segura unidireccional desde el teléfono del llamante al despachador. El video se iniciaba luego de confirmar el nivel de conciencia del paciente y antes de clasificar la urgencia según el Danish Index for Emergency Care (DI), que contempla cinco niveles de A (máxima urgencia) a E (sin necesidad de traslado).
En situaciones críticas como paro cardíaco, colisiones graves u obstrucción de la vía aérea, la prioridad era el envío inmediato de recursos, incluso sin video.
Implementación y tasas de éxito
De las, 8124 llamadas recibidas por el grupo de video, la transmisión se estableció en 3706 (45,6%), falló en 1533 (18,9%) y no se intentó en 2885 (35,5%). Las principales razones para no intentar video fueron: barreras de comunicación (42,7%), el llamante no se encontraba junto al paciente (20,2%), alto volumen de llamadas (9,8%) y re-llamadas por estimación de arribo (9,2%).
En los intentos fallidos, las causas incluyeron uso de línea fija o SIM prepaga/internacional (32,4%), fallas técnicas en el envío del enlace (31,7%) e imposibilidad de cooperación del llamante (29,1%).
El video se estableció con mayor frecuencia en casos de niños (76,2%), convulsiones (65,8%), obstrucción aérea (61,1%), adultos inconscientes (56,0%), trauma no relacionado a colisión (54,4%) y colisiones (54,2%).
Fue menos exitoso en situaciones de psiquiatría (18,2%) y alcanzó alrededor del 40% en dolor torácico y distrés respiratorio.
Resultados primarios
El desenlace principal fue la proporción de despachos de máxima urgencia (nivel A). En el grupo de teléfono, esta fue de 38,4% (IC95% 35,5–41,2), frente a 33,3% (29,6–37,0) en el grupo de video. La diferencia absoluta fue −5,0 puntos porcentuales (IC95% −10,1 a −0,0; P=0,049), con un riesgo relativo de 0,87 (IC95% 0,76–0,99; P=0,04).
Resultados secundarios y seguridad
- La proporción de llamadas clasificadas como nivel E (no envío de unidad) fue mayor con video (+4,5 pp), aunque sin significación estadística.
- Entre los pacientes inicialmente no trasladados, los ingresos hospitalarios en las primeras 24 h fueron 2,0 pp menores con video (IC95% −3,7 a −0,2; P=0,03).
- La concordancia entre el nivel de urgencia asignado en la primera llamada y en las revaluaciones posteriores fue superior en el grupo de video (+4,0 pp; P=0,047).
- El tiempo desde la llamada hasta el despacho fue ligeramente mayor con video (3,7 min vs 3,2 min; diferencia de 0,5 min; P=0,02).
- La duración total de la llamada fue algo más prolongada (4,1 vs 3,8 min), sin diferencias significativas
- El tiempo en escena fue prácticamente equivalente (21,4 vs 20,9 min)
- La mortalidad a 30 días fue idéntica en ambos grupos (2,7%), al igual que el ingreso a UCI (0,6%)
- La estancia hospitalaria media no difirió de manera relevante
Datos operativos adicionales
De los 18 745 pacientes, 8415 no requirieron hospitalización. En 5248 casos la decisión de no enviar una unidad (nivel E) se tomó durante la llamada, mientras que en 3167 la determinación se realizó en la escena. La no-conducción en el lugar representó 20,6% de todas las respuestas de nivel A y 26,2% de las de nivel B.
Limitaciones del estudio
El ensayo se realizó en un único centro de Dinamarca, lo que limita la generalización de resultados. La tasa de establecimiento de videollamada fue moderada (45,6%), influida por problemas técnicos, barreras de comunicación y características de los dispositivos. Además, aunque el video demostró ventajas en precisión del triage, supuso un retraso de medio minuto en el despacho.
Implicaciones y proyección
Los hallazgos respaldan que la incorporación de video en la regulación EMS puede mejorar la precisión en la asignación de recursos y reducir ingresos hospitalarios innecesarios, sin comprometer la seguridad.
La expansión de esta estrategia requerirá superar limitaciones técnicas, garantizar compatibilidad de dispositivos y diseñar protocolos claros para situaciones críticas.
Conclusión
El uso de videollamadas en la regulación de emergencias médicas permitió reducir despachos de máxima urgencia y hospitalizaciones tempranas, mejorando la concordancia del triaje, sin aumentar la mortalidad ni las admisiones a cuidados intensivos.
Referencias
Autor
El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
