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Voces desde el Banquillo: ¿Por Qué Ocurre la Violencia contra el Personal de Ambulancias?

por | 2 Jun, 2025 | Emergentología, Institucional | 0 Comentarios

Una investigación analizó 23 transcripciones de juicios (2013-2023) para entender la violencia contra el personal de ambulancias desde la óptica del agresor. Se identificaron cuatro temas clave: malentendidos, sentir irrespeto, vulnerabilidad personal y expectativas no cumplidas.

La violencia en el lugar de trabajo constituye un riesgo persistente y preocupante para el personal que opera en los servicios de ambulancias.

Estos profesionales, que a menudo son los primeros en llegar a escenas de emergencia, se encuentran en situaciones intrínsecamente volátiles, interactuando con individuos que pueden estar experimentando dolor, miedo, confusión o estar bajo la influencia de sustancias.

La naturaleza de alto estrés del entorno prehospitalario, combinada con la vulnerabilidad de los pacientes y las familias en crisis, crea un caldo de cultivo donde la agresión verbal y física hacia el personal de ambulancias puede surgir. Aunque la violencia en este ámbito ha sido ampliamente documentada y, a menudo, se atribuye a factores inherentes al paciente o a la situación de emergencia, la comprensión de las causas subyacentes desde la perspectiva de la persona que ejerce la violencia ha sido históricamente limitada.

La mayoría de los estudios se centran en la experiencia del personal de ambulancias, las consecuencias de la violencia o los factores de riesgo desde el punto de vista de la víctima o el entorno.

Sin embargo, para desarrollar estrategias de prevención verdaderamente efectivas, se considera crucial explorar las motivaciones, percepciones y justificaciones de los propios agresores.

Ante esta laguna en el conocimiento, fue llevado a cabo un estudio innovador que se propuso explorar la violencia en el lugar de trabajo en el servicio de ambulancias desde una perspectiva única: la del delincuente. La investigación adoptó un enfoque cualitativo distinto al analizar transcripciones de juicios relacionados con casos en los que el personal de ambulancias había sido víctima de actos violentos.

Este método proporcionó una ventana directa a las narrativas y explicaciones presentadas por los agresores o sus representantes legales en un contexto formal y legal, ofreciendo así una visión poco común de los factores que, según ellos, contribuyeron a su comportamiento violento. El estudio se centró en casos ocurridos a lo largo de una década, proporcionando una base de datos significativa para el análisis.

Metodología: Un Análisis Profundo en las Salas del Tribunal

La singularidad de este estudio reside en su metodología, que se apartó de los enfoques tradicionales basados en encuestas al personal de ambulancias o análisis de informes de incidentes. En lugar de ello, la investigación se basó en el análisis de transcripciones de juicios. Estas transcripciones documentan fielmente los procedimientos judiciales, incluyendo testimonios, declaraciones, interrogatorios y argumentos presentados tanto por la acusación como por la defensa.

Al examinar estos documentos, los investigadores pudieron acceder a las explicaciones, justificaciones o atenuantes presentados por los delincuentes (o en su nombre) en el contexto de los procedimientos legales relacionados con los actos de violencia contra el personal de ambulancias. Este enfoque permitió ir más allá de una simple descripción del incidente para explorar las percepciones y el razonamiento (según lo presentado en el tribunal) detrás del comportamiento violento.

Violencia contra el personal de ambulancias en la ultima década

El estudio analizó un total de 23 transcripciones de juicios de casos que involucraron diversas formas de violencia contra el personal de ambulancias. La naturaleza de los actos violentos cubiertos en las transcripciones incluyó amenazas, robo, agresión física, acoso e incluso asesinato contra los profesionales del servicio de ambulancias. El período cubierto por los casos analizados se extendió a lo largo de una década, abarcando desde 2013 hasta 2023. Este rango de tiempo permitió la inclusión de una variedad de casos y contextos, ofreciendo una visión más amplia de los factores recurrentes en la violencia contra este personal.

El análisis de las 23 transcripciones de juicios se realizó utilizando un enfoque cualitativo, probablemente algún tipo de análisis temático o de contenido, aunque la metodología específica de análisis profundo del texto legal no se detalló exhaustivamente en el resumen.

El objetivo era identificar patrones recurrentes, explicaciones comunes y temas subyacentes dentro de las narrativas de los delincuentes que pudieran arrojar luz sobre las causas o desencadenantes percibidos de su comportamiento violento. A partir de este análisis sistemático de las declaraciones y justificaciones presentadas en el entorno legal, se lograron identificar los factores clave desde la perspectiva del agresor.

Temas Clave: La Visión del Agresor sobre la Violencia

El análisis de las 23 transcripciones de juicios reveló consistentemente cuatro temas clave que, desde la perspectiva del delincuente (o sus representantes), contribuyeron a los incidentes de violencia contra el personal de ambulancias. Estos temas representan las justificaciones, explicaciones o atenuantes presentados en el contexto legal para dar sentido a las acciones violentas.

El primero de estos temas fue la percepción de que el delincuente fue malinterpretado. Este tema abarcó situaciones en las que, según la narrativa presentada en el juicio, existieron problemas de comunicación significativos entre el delincuente y el personal de ambulancias. Esto fue particularmente relevante en los casos en que los delincuentes se encontraban bajo la influencia de alcohol o drogas.

La intoxicación puede afectar la capacidad de una persona para comunicarse claramente, comprender información o interpretar las señales sociales, lo que lleva a interpretaciones erróneas de la situación por ambas partes.

Las barreras lingüísticas también fueron identificadas como un factor que contribuía a los malentendidos, dificultando que el personal de ambulancias comprendiera las necesidades o preocupaciones del paciente y que el paciente comprendiera las acciones o intenciones del personal.

La angustia emocional intensa, ya sea relacionada con la condición médica, la situación personal o el consumo de sustancias, también fue vista como un factor que exacerbaba las dificultades de comunicación y contribuía a que el delincuente sintiera que no estaba siendo comprendido.

Desde la perspectiva del agresor, sentirse malinterpretado en un momento de crisis o vulnerabilidad podría generar frustración, miedo o ira, desencadenando una respuesta agresiva.

El segundo tema clave identificado fue la percepción de que el delincuente fue irrespetado. Este tema incluyó situaciones en las que los delincuentes sintieron que estaban siendo sometidos a un trato desagradable o que no se les estaba tratando con la dignidad o consideración que esperaban.

Los ejemplos presentados en las transcripciones de juicios abarcaban percepciones de comportamiento poco profesional por parte del personal de ambulancias. Esto podría manifestarse como una falta de empatía percibida, comentarios despectivos, o una actitud condescendiente. Específicamente, se mencionaron evaluaciones médicas percibidas como abruptas o intrusivas que generaron resentimiento.

Además, las amenazas percibidas de intervención policial por parte del personal de ambulancias (por ejemplo, si el paciente se mostraba poco cooperativo o verbalmente agresivo) fueron un detonante importante. Para el delincuente, sentir que se le está tratando de manera irrespetuosa o amenazante en un momento de necesidad puede ser humillante y provocador, escalando la situación a la agresión física o verbal como forma de represalia o autoafirmación.

Los delincuentes en estado de vulneravilidad

El tercer tema se centró en la vulnerabilidad del delincuente. Este tema describió a los agresores que estaban experimentando diversas formas de vulnerabilidad en el momento del incidente, lo que, según las narrativas de los juicios, contribuyó a su comportamiento agresivo. Esta vulnerabilidad a menudo se manifestaba en forma de crisis de salud mental, dolor crónico o estrés extremo debido a circunstancias personales difíciles.

El abuso de sustancias (alcohol o drogas) fue un factor recurrente que exacerbaba la vulnerabilidad y a menudo estaba interconectado con problemas de salud mental o angustia emocional. Los delincuentes en las transcripciones a menudo informaron que sus acciones violentas estaban significativamente influenciadas por su estado de ánimo en ese momento particular, como estar bajo la influencia de sustancias que alteraban su juicio o enfrentando crisis personales que los dejaban emocionalmente desregulados.

Desde esta perspectiva, la agresión podría ser vista como una manifestación de su incapacidad para afrontar la situación de otra manera debido a su estado de vulnerabilidad exacerbado. La complejidad de interactuar con individuos en estas condiciones subraya los desafíos inherentes al trabajo del personal de ambulancias.

El cuarto tema clave identificado fue el de las expectativas no cumplidas. Este tema ilustró cómo las discrepancias entre las expectativas de los pacientes (o delincuentes) y la realidad del servicio de ambulancias podían llevar a la frustración y, en última instancia, a la violencia. Esto fue particularmente relevante en situaciones que involucraban tiempos de espera percibidos como irrazonables. Los pacientes que llaman a una ambulancia a menudo esperan una respuesta inmediata, pero la realidad de la asignación de recursos y el triaje significa que puede haber retrasos.

Si el paciente siente que su emergencia no está siendo tratada con la urgencia que cree que merece, la frustración puede escalar.

Además, existieron expectativas contradictorias respecto a la atención de ambulancias. Los pacientes pueden esperar ser transportados a un hospital específico, recibir cierto tipo de tratamiento en el lugar o que se resuelva su problema de salud de inmediato.

Cuando estas expectativas no coinciden con lo que el personal de ambulancias puede o debe hacer según los protocolos clínicos y las políticas del servicio, puede surgir un conflicto que, en individuos vulnerables o predispuestos, puede manifestarse como agresión.

Implicaciones para la Prevención y la Formación

Los hallazgos de este estudio, derivados del análisis de 23 transcripciones de juicios a lo largo de una década (2013-2023), proporcionan información valiosa y, a menudo, pasada por alto sobre los factores que contribuyen a la violencia en el lugar de trabajo contra el personal de ambulancias desde la perspectiva única del delincuente. Los temas de ser malinterpretado, sentirse irrespetado, la vulnerabilidad personal y las expectativas no cumplidas emergen como factores críticos que impulsan el comportamiento violento.

Comprender que estos no son simplemente actos aleatorios de agresión, sino que a menudo están arraigados en percepciones, estados emocionales y experiencias específicas (desde el punto de vista del agresor), es fundamental para desarrollar estrategias de prevención más efectivas.

Estas ideas tienen el potencial de informar el desarrollo de programas de capacitación dirigidos al personal de ambulancias. La formación podría centrarse en mejorar las habilidades de comunicación, particularmente en situaciones difíciles donde los pacientes pueden estar intoxicados, con problemas de salud mental, con barreras idiomáticas o emocionalmente angustiados.

Esto incluiría técnicas de de-escalada verbal, escucha activa para validar las preocupaciones del paciente (incluso si la percepción está distorsionada), y la capacidad de explicar de manera clara y empática las acciones que se están tomando y las limitaciones del servicio.

Un personal mejor capacitado para manejar la comunicación en situaciones de crisis podría reducir la probabilidad de que los pacientes se sientan malinterpretados o irrespetados.

La formación también podría abordar cómo el personal puede gestionar las expectativas de los pacientes desde el principio, explicando los procesos de triaje, los posibles tiempos de espera y lo que el servicio de ambulancias puede y no puede proporcionar. Una comunicación proactiva sobre lo que se puede esperar puede ayudar a mitigar la frustración que surge de las expectativas no cumplidas.

Además, se considera crucial mejorar la formación del personal de ambulancias en la identificación y el manejo de pacientes vulnerables, incluyendo aquellos con abuso de sustancias, problemas de salud mental o dolor crónico. Comprender cómo estas condiciones pueden influir en el comportamiento y aprender estrategias para interactuar de manera segura y efectiva con estos individuos es vital.

El estudio enfatiza una conclusión importante: la necesidad de que los profesionales de la salud, específicamente el personal de ambulancias, reconozcan activamente cómo su propio comportamiento puede influir en el riesgo de violencia en el lugar de trabajo.

Esto no implica culpar a las víctimas, sino reconocer que las interacciones son bidireccionales y que ciertas actitudes o enfoques pueden inadvertidamente escalar o de-escalar una situación tensa.

Se insta al personal a adoptar estrategias que fomenten mejores interacciones con los pacientes, promoviendo un trato respetuoso, comunicación clara y empatía, incluso en circunstancias desafiantes.

Al integrar estas perspectivas del agresor en la formación y la cultura del servicio de ambulancias, se espera que el riesgo de violencia pueda ser significativamente reducido, creando un entorno de trabajo más seguro para el personal y mejorando la calidad de la interacción con los pacientes en momentos de necesidad.

Conclusión

Un estudio único analizó 23 transcripciones de juicios (2013-2023) sobre violencia contra personal de ambulancias desde el agresor. Se revelaron cuatro temas clave: malinterpretación, sentir irrespeto, vulnerabilidad del ofensor y expectativas no cumplidas. Comprender estas perspectivas, directamente de las narrativas presentadas en el contexto legal, es vital para mejorar la comunicación y la capacitación del personal.

Al abordar proactivamente los malentendidos, fomentar interacciones respetuosas, reconocer y manejar la vulnerabilidad del paciente y gestionar las expectativas, se espera reducir significativamente el riesgo de violencia, creando un entorno más seguro para el personal del servicio de ambulancias y optimizando la interacción con los pacientes en crisis.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.

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Sociedad Argentina de Patología de Urgencia y Emergentología

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