Un estudio en Ontario, Canadá, publicado en JAMA Network Open, halló que jóvenes sobrevivientes de infarto agudo de miocardio que residen en barrios marginalizados presentan mayor mortalidad, más hospitalizaciones y menor acceso a controles médicos y pruebas diagnósticas, incluso dentro de un sistema de salud universal.
Contexto del estudio
El infarto agudo de miocardio (IAM) continúa siendo una de las principales causas de muerte prematura. Aunque los avances en angioplastia, fármacos y seguimiento han mejorado la supervivencia, los factores sociales y estructurales aún condicionan el pronóstico.
Investigadores de Ontario, Canadá, analizaron cómo la marginalización barrial impacta en los resultados clínicos de pacientes jóvenes con IAM dentro de un sistema de salud universal, en el que, en teoría, todos los ciudadanos tienen igual acceso a la atención médica.
El trabajo fue publicado en JAMA Network Open el 2 de julio de 2025 y tuvo como autores principales a Leo E. Akioyamen, MD; Atul Sivaswamy, MSc; y Olivia Haldenby, MSc.
Diseño y metodología
Se trató de una cohorte poblacional retrospectiva basada en registros clínicos y bases administrativas enlazadas en ICES. Se incluyeron pacientes hospitalizados por un primer IAM entre abril de 2010 y marzo de 2019, quienes recibieron cateterismo y sobrevivieron al menos siete días tras el alta.
La exposición principal fue la marginalización del vecindario, medida con el Ontario Marginalization Index (ON-Marg), que considera privación material, inestabilidad residencial y dependencia, categorizada en quintiles (Q1 a Q5).
El análisis estadístico, realizado entre mayo de 2022 y marzo de 2025, ajustó por variables demográficas, factores de riesgo cardiovascular, gravedad del evento índice, comorbilidades y densidad per cápita de cardiólogos.
Características de la población
De 136 941 pacientes evaluados, 65 464 cumplieron criterios (edad mediana 56 años; 22,9% mujeres). Los barrios más marginalizados (Q5) concentraron más mujeres (27,2% vs 18,1% en Q1), más residentes rurales y más comorbilidades. El tabaquismo activo fue significativamente más frecuente en Q5 (48,9% vs 31,3% en Q1).
En cuanto al tipo de presentación clínica, el IAM con elevación del ST (STEMI) fue similar entre grupos (47,5% en Q5 vs 49,6% en Q1). Sin embargo, durante la hospitalización inicial, los pacientes de Q5 recibieron angioplastia con menor frecuencia (71,5% vs. 76,0%), aunque las tasas de bypass coronario y la función ventricular izquierda fueron comparables.
Resultados clínicos a corto y mediano plazo
La mortalidad global cruda fue de 0,4% a 30 días, 1,6% al año y 3,8% a 3 años. Sin embargo, se observó un claro gradiente según marginalización:
- A 30 días: el quintil más marginalizado (Q5) tuvo un riesgo ajustado de muerte 2,43 veces mayor (IC95%: 1,41–4,18). También presentó más hospitalizaciones (HR 1,16), aunque sin diferencias en recurrencia de IAM.
- A 1 año: Q5 registró mayor mortalidad (AHR 1,80), hospitalizaciones (AHR 1,20) y mayor riesgo de IAM recurrente (AHR 1,15).
- A 3 años: el gradiente se mantuvo. La mortalidad ajustada fue progresivamente mayor: Q2 AHR 1,13, Q3 AHR 1,25, Q4 AHR 1,35 y Q5 AHR 1,52. Las tasas absolutas de mortalidad fueron del 2,2% en Q1 y 5,2% en Q5. Asimismo, Q5 presentó más hospitalizaciones (AHR 1,21) y más recurrencia de IAM (AHR 1,20).
Estos datos evidencian que las diferencias en resultados emergen desde el primer mes post-alta y se consolidan en el tiempo.
Uso de servicios de salud
Las desigualdades también se reflejaron en la utilización de los servicios médicos tras el alta. A 30 días, el 68,7% de los pacientes tuvo visita con un médico de atención primaria y el 31,9% con un cardiólogo. Sin embargo, en Q5 se observaron tasas menores: −6,4 puntos porcentuales en atención primaria y −10,5 pp en cardiología respecto de Q1.
Las pruebas diagnósticas también fueron menos utilizadas: ecocardiogramas (−3,3 pp) y pruebas de esfuerzo (−6,9 pp).
A un año, las brechas persistieron: 96,1% de visitas a médicos de atención primaria en Q1 vs 91,6% en Q5, y 88,0% de seguimiento con cardiólogo en Q1 frente a 75,7% en Q5.
La repetición de angiografía y revascularización no mostró diferencias significativas entre quintiles, lo que indica que el acceso a procedimientos invasivos se mantuvo más homogéneo que el acceso a controles clínicos y estudios no invasivos.
Interpretación de los hallazgos
Los autores subrayan que, pese a la cobertura universal de salud en Ontario, la marginalización barrial se asocia con peor pronóstico tras un IAM. Factores como privación material, menor estabilidad habitacional y mayor carga de dependencia pueden limitar la capacidad de los pacientes para acceder a la atención, adherir a los controles y sostener cambios en el estilo de vida.
Además, la mayor prevalencia de tabaquismo y comorbilidades en los barrios marginalizados refuerza la influencia de determinantes sociales en la salud cardiovascular.
Implicancias para políticas públicas
El estudio plantea la necesidad de diseñar estrategias específicas para reducir inequidades en la atención postinfarto. Entre las medidas sugeridas se incluyen:
- fortalecer los programas de prevención y cesación tabáquica en barrios vulnerables
- implementar recordatorios y programas de seguimiento activo tras el alta hospitalaria
- ampliar la disponibilidad de cardiólogos y pruebas diagnósticas en áreas rurales y marginalizadas
- abordar los determinantes sociales de la salud a través de políticas intersectoriales
Limitaciones y fortalezas
La investigación se basó en datos administrativos y clínicos enlazados, lo que asegura representatividad poblacional. Sin embargo, los autores reconocen limitaciones, como la imposibilidad de capturar variables individuales de estilo de vida más allá del tabaquismo, o factores psicosociales no medidos.
Aun así, la solidez de la cohorte, la magnitud del tamaño muestral y la consistencia de los hallazgos confirman que la marginalización del vecindario es un determinante relevante de la supervivencia y los resultados clínicos tras un IAM en adultos jóvenes.
Conclusión
Residir en barrios marginalizados de Ontario se asoció con mayor mortalidad, más hospitalizaciones y menos acceso a controles médicos en sobrevivientes jóvenes de infarto.
Estos resultados refuerzan la necesidad de políticas que reduzcan inequidades estructurales en salud cardiovascular.
Referencias
Autor
El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
