Un editorial publicado en JAMA Network Open advierte que la pérdida de médicos de medicina de emergencias debe ser abordada con estrategias estructurales, flexibles y basadas en evidencia. El análisis fue realizado por Mira Mamtani y Chinezimuzo Ihenatu.
Una preocupación creciente en los servicios de emergencias
La pérdida de médicos de la práctica clínica fue señalada como un problema creciente para los sistemas de salud. Aunque este fenómeno ha sido observado en distintas especialidades, el comentario editorial “Strategies to Better Support Emergency Medicine Physician Retention”, publicado en JAMA Network Open el 3 de junio de 2026, advirtió que la situación resulta especialmente relevante en el campo de la medicina de emergencias.
El artículo fue escrito por Mira Mamtani, MD, MSEd, y Chinezimuzo Ihenatu, MD, quienes analizaron las causas de la deserción de médicos de emergencias y propusieron estrategias de retención en distintos niveles: individual, institucional y nacional. El editorial fue elaborado a partir de los hallazgos del estudio de Hua et al., en el que fueron entrevistados de forma semiestructurada 46 médicos de medicina de emergencias que habían dejado la práctica clínica o tenían intención de hacerlo.
La sigla EM corresponde a Emergency Medicine, es decir, medicina de emergencias. Esta especialidad se caracteriza por la atención de pacientes con cuadros agudos, la toma rápida de decisiones, la exposición constante a situaciones críticas y la dependencia de recursos hospitalarios que, en muchos casos, no están bajo el control directo del equipo de emergencias.
La retención de médicos de emergencias fue presentada como un desafío estructural que requiere inversiones concretas, políticas flexibles y cambios organizacionales sostenidos.
Según el editorial, las soluciones superficiales no alcanzan para resolver un problema que se encuentra vinculado con condiciones laborales, organización institucional, inequidades profesionales y presión asistencial. En este sentido, fue planteado que la retención no debe ser entendida únicamente como una responsabilidad individual del médico, sino como una prioridad para las instituciones y para el sistema sanitario en su conjunto.
Burnout y abandono de la práctica clínica
El editorial señaló que la deserción médica ha aumentado en los últimos años en todas las especialidades. Sin embargo, los médicos de medicina de emergencias presentan algunas de las tasas más altas de abandono y burnout. El burnout, también conocido como agotamiento profesional, se asocia con cansancio emocional, pérdida de realización laboral, distanciamiento del trabajo y deterioro del bienestar general.
En el estudio comentado, Hua et al. identificaron varios factores centrales en la decisión de abandonar la práctica clínica o considerar hacerlo. Entre ellos fueron destacados la falta de recursos, el agotamiento profesional y los conflictos entre las necesidades personales y profesionales dentro de una carrera en medicina de emergencias.
Estos factores no fueron presentados como problemas aislados. Por el contrario, fueron interpretados como señales de un modelo laboral que, en determinados contextos, puede volverse difícil de sostener a largo plazo. La práctica en emergencias suele requerir turnos nocturnos, trabajo durante fines de semana y feriados, exposición a situaciones de alta carga emocional y toma de decisiones en escenarios de incertidumbre.
Cuando estas demandas no son acompañadas por recursos adecuados, apoyo institucional y posibilidades reales de desarrollo, la permanencia en la práctica clínica puede verse comprometida. El editorial también señaló que la salida de médicos de emergencias tiene consecuencias que van más allá de la trayectoria individual de cada profesional.
La salida de médicos experimentados no solo afecta a quienes abandonan la práctica, sino también a los equipos que permanecen y a los pacientes que dependen de servicios de emergencias funcionales.
La pérdida de médicos puede generar costos económicos asociados con el reclutamiento y la capacitación de reemplazos, interrupción de servicios, menor productividad, deterioro de la moral del equipo y pérdida de colegialidad. Por eso, el problema fue planteado como una amenaza para la estabilidad de los servicios y para la continuidad de la atención.
Desigualdades que aumentan el riesgo de deserción
Uno de los aspectos destacados por Mamtani e Ihenatu fue que la deserción no impacta de manera uniforme en todos los grupos profesionales. Según el editorial, las mujeres y los grupos subrepresentados presentan un riesgo particular de abandonar la práctica clínica.
Este riesgo fue vinculado con experiencias de discriminación, compensación desigual y políticas laborales inflexibles. En el caso de las mujeres médicas, fue señalada una carga adicional relacionada con las responsabilidades de cuidado. Estas responsabilidades pueden incluir maternidad, lactancia, crianza, cuidado de familiares y otras tareas que suelen coexistir con las exigencias de la práctica clínica.
Cuando las instituciones no ofrecen políticas flexibles o apoyos concretos, la conciliación entre vida laboral y personal puede volverse especialmente difícil. El estudio de Hua et al. mostró que las médicas mujeres reportaron específicamente la falta de apoyo institucional como un componente de su decisión de abandonar la práctica clínica.
Este dato fue interpretado por los autores del editorial como una señal de que las estrategias de retención deben incorporar una mirada de equidad y no limitarse a intervenciones generales. La pérdida de mujeres y grupos subrepresentados también fue asociada con consecuencias institucionales de largo plazo.
Cuando estos profesionales abandonan la práctica clínica, se reduce la diversidad dentro de los equipos y se limita la representación en posiciones de liderazgo. A su vez, esta menor representación puede influir en la formulación de políticas futuras, ya que las decisiones institucionales podrían quedar menos informadas por las experiencias de quienes enfrentan barreras específicas.
Por qué las soluciones simbólicas no alcanzan
El comentario editorial fue crítico respecto de las respuestas superficiales que suelen proponerse ante el agotamiento médico. Según los autores, actividades como fiestas con pizza, encuentros sociales u otros gestos aislados pueden ser bien recibidos en determinados contextos, pero no abordan los problemas sistémicos que afectan el bienestar profesional.
El punto central planteado fue que el bienestar médico no puede depender únicamente de iniciativas recreativas o de reconocimiento informal. Si las causas del abandono están vinculadas con falta de recursos, inequidad, horarios incompatibles, presión asistencial y escasas oportunidades de desarrollo, las soluciones deben dirigirse a esos mismos factores.
Las medidas simbólicas pueden mejorar momentáneamente el clima laboral, pero no reemplazan políticas estructurales de retención, equidad y apoyo profesional.
En este marco, fue señalado que las instituciones deben pasar de acciones reactivas a estrategias preventivas. Esto implica identificar tempranamente señales de agotamiento, ofrecer acompañamiento profesional, adaptar cargas laborales cuando sea necesario y generar condiciones que permitan sostener una carrera en medicina de emergencias durante distintas etapas de la vida.
La retención fue presentada como un proceso activo. No se trataría solamente de evitar que los médicos renuncien, sino de construir entornos en los que los profesionales puedan encontrar sentido, desarrollo, seguridad, reconocimiento y compatibilidad entre sus responsabilidades laborales y personales.
Estrategias individuales y desarrollo profesional
En el plano individual, el editorial destacó que la falta de oportunidades de desarrollo profesional puede contribuir a la intención de abandonar la práctica clínica. La medicina de emergencias puede ofrecer trayectorias diversas, pero no siempre estas posibilidades son visibilizadas, acompañadas o integradas dentro de las instituciones.
Según los autores, la búsqueda de una carrera alineada con los valores personales y con la etapa profesional de cada médico aparece como un factor clave. Esta idea supone que las necesidades de un profesional no son estáticas. Lo que resulta sostenible en los primeros años de carrera puede no serlo después de décadas de turnos nocturnos, exposición a situaciones críticas o responsabilidades familiares crecientes.
El editorial señaló que el coaching individualizado puede ser una herramienta útil para abordar estos desafíos. Este tipo de intervención se orienta a identificar valores, prioridades, metas y pasos concretos. Según fue mencionado, el coaching ha mostrado reducir el burnout y mejorar la realización profesional y el compromiso laboral.
El acompañamiento individual también podría ayudar a los médicos a encontrar ámbitos clínicos alternativos más compatibles con sus necesidades. Esto puede incluir cambios dentro de la misma institución, transición hacia modelos de práctica diferentes o búsqueda de espacios en otras organizaciones.
Desde esta perspectiva, la retención no siempre implica mantener al médico exactamente en el mismo rol, sino preservar su vínculo con la práctica clínica de un modo sostenible. Sin embargo, la propuesta no desplaza la responsabilidad institucional. Las herramientas individuales deben formar parte de una estrategia más amplia.
Políticas institucionales para una carrera sostenible
A nivel institucional, el editorial subrayó la importancia de desarrollar políticas que favorezcan la flexibilidad y la integración entre vida laboral y personal. Estas medidas fueron presentadas como componentes centrales de una estrategia de retención basada en evidencia.
Entre las estrategias mencionadas se incluyó la licencia parental paga para el progenitor no gestante. Esta política puede contribuir a distribuir mejor las responsabilidades de cuidado, apoyar a las familias y reducir la carga desproporcionada que suele recaer sobre las mujeres.
También fueron destacadas las políticas de lactancia. El editorial señaló que estas políticas no deberían penalizar la pérdida de ingresos durante la extracción de leche y deberían garantizar espacios realmente utilizables. Esto implica que la lactancia no sea tratada como una dificultad individual, sino como una necesidad previsible que debe ser contemplada por la organización del trabajo.
Otra estrategia mencionada fue la reducción flexible de horas clínicas para quienes tienen responsabilidades de cuidado. Esta posibilidad puede permitir que médicos con cargas familiares significativas continúen vinculados a la práctica clínica sin verse obligados a abandonar por completo su rol asistencial.
El editorial también propuso la adaptación de turnos según la etapa de carrera. Como ejemplos concretos, fue mencionada la posibilidad de evitar turnos nocturnos después de los 50 años o durante el embarazo luego de las 27 semanas de gestación. Estas medidas reconocen que el impacto físico y emocional de determinados horarios puede variar según la edad, la salud, el embarazo y las responsabilidades personales.
Finalmente, fue señalada la necesidad de una compensación competitiva, transparente y equitativa. La equidad salarial fue presentada como un componente esencial de la retención, especialmente cuando existen diferencias injustificadas que pueden contribuir al descontento, la percepción de falta de reconocimiento y la decisión de abandonar la práctica.
La flexibilidad laboral, la equidad en la compensación y el apoyo a las responsabilidades de cuidado fueron planteados como elementos indispensables para retener médicos de emergencias.
Boarding en emergencias y daño moral
En el nivel nacional, los autores señalaron el impacto del boarding. En el contexto de los departamentos de emergencias, boarding significa la permanencia de pacientes admitidos en el área de emergencias por falta de camas disponibles, personal o capacidad hospitalaria para completar su traslado a una unidad de internación.
Este fenómeno fue descrito como una fuente importante de presión para los médicos de emergencias. Cuando un paciente ya fue admitido pero permanece en el departamento de emergencias, el equipo debe continuar brindando atención en un entorno que no siempre está diseñado para internaciones prolongadas.
Esta situación puede aumentar la sobrecarga asistencial, dificultar el flujo de nuevos pacientes y generar tensión entre las necesidades clínicas y los recursos disponibles. El editorial vinculó el boarding con el daño moral, un concepto que hace referencia al sufrimiento que puede experimentar un profesional cuando sabe cuál sería la atención adecuada, pero no cuenta con las condiciones necesarias para brindarla.
En medicina de emergencias, el daño moral puede aparecer cuando los médicos deben atender pacientes en pasillos, manejar demoras evitables o trabajar en un sistema que no permite ofrecer el cuidado esperado. Además, el boarding fue asociado con eventos adversos, errores prevenibles y mayores costos.
Entre las propuestas mencionadas, fue incluida la ampliación de modelos como hospital en casa, una modalidad que permite brindar atención hospitalaria en el domicilio a pacientes seleccionados. También fue planteada la necesidad de mejorar los reportes sobre boarding y realinear incentivos financieros para priorizar a los pacientes de emergencias.
Una respuesta que debe ser nacional
Las estrategias vinculadas al boarding fueron presentadas como medidas de alcance nacional porque este problema no depende únicamente del funcionamiento interno de un departamento de emergencias. Está relacionado con la disponibilidad de camas, la dotación de personal, la organización hospitalaria, la financiación del sistema y la capacidad de generar alternativas seguras a la internación convencional.
Por este motivo, el editorial sostuvo que la retención de médicos de emergencias no puede ser abordada únicamente desde cada servicio. Aunque las instituciones tienen un papel central en la creación de mejores condiciones laborales, existen problemas que requieren decisiones de política sanitaria, cambios financieros y rediseño de la capacidad hospitalaria.
El boarding fue presentado como un problema sistémico que afecta a pacientes, equipos de salud y sostenibilidad profesional dentro de la medicina de emergencias.
Desde esta perspectiva, mejorar la retención médica también implica mejorar el funcionamiento general del sistema. Cuando los servicios de emergencias se convierten en áreas de internación prolongada por falta de camas, se tensiona su función principal: recibir, evaluar, estabilizar y derivar pacientes de manera oportuna.
Retención basada en evidencia y no en gestos aislados
El editorial concluyó que la retención de médicos de emergencias requiere inversiones basadas en evidencia. Esta afirmación sintetiza el eje principal del comentario: el abandono profesional no debe ser interpretado como una falla individual ni resuelto con medidas simbólicas, sino abordado como un problema sistémico.
La evidencia comentada sugiere que los médicos dejan la práctica clínica por razones complejas. La falta de recursos, el agotamiento, la tensión entre vida personal y laboral, la inequidad, la discriminación, la falta de apoyo institucional y la presión derivada del boarding son factores que pueden acumularse hasta volver insostenible la carrera asistencial.
Desde esta perspectiva, la retención exige intervenciones coordinadas. En el nivel individual, se requiere acompañamiento para alinear la carrera con valores, prioridades y etapas de vida. En el nivel institucional, son necesarias políticas de flexibilidad, equidad, lactancia, parentalidad, cuidado familiar, adaptación de turnos y compensación transparente.
En el nivel nacional, deben ser abordados problemas estructurales como el boarding y la falta de capacidad hospitalaria. El mensaje del comentario editorial fue claro: si se desea conservar a los médicos de emergencias dentro de la práctica clínica, será necesario invertir en condiciones que permitan sostener esa práctica.
Conclusión
La retención de médicos de emergencias fue presentada como una prioridad sanitaria. Según el editorial, el abandono profesional no será resuelto con gestos simbólicos, sino con políticas flexibles, equitativas y basadas en evidencia, junto con respuestas nacionales frente al boarding y la sobrecarga asistencial.
Referencias
Autor
El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
