Una investigación liderada por Richard Steffen y publicada en BMC Emergency Medicine, analiza el uso de ketamina en rescates en helicóptero, concluyendo que sus efectos secundarios no dependen de la dosis y que, junto con un sedante, es una opción segura y eficaz para el trauma en alta montaña.

El desafío del dolor en la montaña

El entorno de los deportes de invierno en alta montaña, aunque idílico, puede convertirse rápidamente en un escenario de emergencia médica. Una caída grave, esquiando o practicando snowboard puede provocar lesiones traumáticas extremadamente dolorosas, como fracturas de huesos largos.

En estas situaciones, el manejo eficaz del dolor no es solo una cuestión de humanidad, sino una necesidad médica para permitir una evacuación segura, que a menudo debe realizarse en un helicóptero en condiciones climáticas adversas. Proporcionar una analgesia potente y segura en este entorno remoto y estresante es un desafío considerable para los equipos de rescate.

Ketamina: un analgésico potente con un perfil complejo

Una de las herramientas más eficaces en el arsenal de la medicina de emergencia para el dolor severo es la ketamina. Es un potente analgésico que tiene la ventaja de no deprimir la respiración ni la presión arterial como los opioides.

Sin embargo, su uso no está exento de controversia debido a sus conocidos efectos secundarios psicológicos. La ketamina puede inducir un estado disociativo, donde los pacientes se sienten desconectados de su cuerpo o de la realidad, y en ocasiones puede causar alucinaciones, agitación o pesadillas.

La preocupación es que estos efectos podrían agravarse en el entorno ya de por sí estresante de un rescate en helicóptero, afectando la seguridad y el bienestar del paciente.

Una investigación en pleno invierno alpino

Para investigar este dilema clínico, un equipo de investigadores, entre ellos Richard Steffen, David Werlen, Markus Huber y Jürgen Knapp, llevó a cabo un estudio observacional durante la temporada de invierno de 2023/2024.

Se recopilaron datos de 69 pacientes que sufrieron lesiones en deportes de invierno y fueron tratados con ketamina por equipos de rescate en helicóptero. El objetivo principal del estudio era determinar si la intensidad de los efectos secundarios psicológicos de la ketamina dependía de la dosis administrada y evaluar el papel de un sedante, el midazolam, en la mitigación de estos efectos.

Finalmente, se incluyeron en el análisis los datos de 49 de estos pacientes.

Midiendo la experiencia del paciente: la evaluación de los efectos secundarios

A diferencia de muchos estudios que se centran únicamente en datos fisiológicos, esta investigación puso un fuerte énfasis en la experiencia subjetiva del paciente.

El resultado principal se midió a través de un cuestionario en el que se pedía a los pacientes que calificaran la intensidad de cualquier efecto secundario que hubieran experimentado en una escala Likert de cinco puntos.

Este enfoque permitió a los investigadores capturar directamente cómo se sintieron los pacientes durante el tratamiento y el transporte, proporcionando una visión más completa de la tolerabilidad del fármaco.

El hallazgo clave: los efectos secundarios no dependen de la dosis

El análisis de los datos arrojó un resultado fundamental y algo sorprendente. No se encontró una correlación estadísticamente significativa entre la dosis total de ketamina que recibió un paciente y la puntuación de los efectos secundarios que reportó.

En otras palabras, administrar una dosis más alta de ketamina no significaba necesariamente que el paciente fuera a experimentar efectos psicológicos más intensos. Este hallazgo desafía la suposición común de que los efectos secundarios de la ketamina son estrictamente dependientes de la dosis y sugiere que otros factores, como la fisiología individual o el estado de ansiedad, pueden desempeñar un papel más importante.

Una experiencia generalmente bien tolerada

A pesar de las preocupaciones sobre sus posibles efectos adversos, el estudio encontró que la ketamina fue, en general, muy bien tolerada por los pacientes en este entorno tan particular.

Dos tercios de los pacientes informaron haber experimentado «ninguno» o «poco» efecto secundario. Solo una pequeña minoría, el 6%, describió los efectos como «apenas tolerables» o «intolerables».

Además, la satisfacción general con la atención fue alta: el 85% de los pacientes declaró haberse sentido seguro durante todo el proceso de tratamiento y rescate, y dos tercios expresaron estar satisfechos con el nivel de alivio del dolor que recibieron.

El rol mitigador del midazolam

Otro hallazgo clave del estudio fue el efecto beneficioso de administrar un sedante junto con la ketamina.

Se observó que la administración de midazolam, un fármaco de la familia de las benzodiazepinas comúnmente utilizado para reducir la ansiedad, se asoció con una menor incidencia de efectos secundarios reportados. Esta práctica, conocida como coadministración, parece ser una estrategia eficaz para «suavizar» la experiencia de la ketamina, permitiendo a los pacientes beneficiarse de su potente analgesia mientras se minimizan los potenciales efectos psicológicos no deseados.

Este es un resultado con implicaciones prácticas directas para los protocolos de los servicios de emergencia.

Limitaciones y futuras direcciones de la investigación

Los autores del estudio son transparentes sobre sus limitaciones. Al ser un estudio observacional y no un ensayo controlado aleatorizado, no se puede establecer una relación de causa y efecto definitiva.

Además, el tamaño de la muestra es relativamente pequeño, y existe la posibilidad de sesgos, como el hecho de que la evaluación del dolor por parte del paciente pueda verse influida por la propia experiencia del rescate.

Por estas razones, se aboga por la realización de más investigaciones, idealmente ensayos controlados aleatorizados más grandes, para confirmar estos hallazgos y explorar más a fondo la relación óptima entre la dosis de ketamina, el grado de alivio del dolor y la incidencia de efectos secundarios.

Conclusión

Este estudio proporciona valiosa evidencia del mundo real de que la ketamina es una opción analgésica segura y eficaz para las graves lesiones de los deportes de invierno, incluso en el estresante entorno de un rescate en helicóptero.

Se ha demostrado que sus efectos secundarios no dependen de la dosis y son generalmente bien tolerados por los pacientes. Además, el uso conjunto de midazolam puede mitigar aún más estos efectos, mejorando la seguridad y la experiencia del paciente. Se necesitan más investigaciones para optimizar su uso en la práctica clínica.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.