Un protocolo clínico específico fue diseñado e implementado por el Shamir Medical Center para atender a rehenes liberados tras un período prolongado de cautiverio. La experiencia se desarrolló en el contexto de la liberación de 105 personas secuestradas por Hamas el 7 de octubre de 2023 y trasladadas a hospitales de Israel en noviembre del mismo año. El enfoque integró evidencia científica, experiencia clínica y coordinación interdisciplinaria.
Contexto de la liberación y desafío sanitario
La liberación de 105 personas secuestradas el 7 de octubre de 2023 representó un desafío sanitario inédito para el sistema de salud israelí. Los rehenes, retenidos durante semanas en condiciones extremas, fueron trasladados a distintos hospitales del país en noviembre de ese año.
La necesidad de brindar atención médica inmediata, integral y sensible al trauma obligó a diseñar protocolos específicos que contemplaran tanto las secuelas físicas como las psicológicas del cautiverio.
En este escenario, el Shamir Medical Center (SMC) asumió un rol central al recibir a 24 de los rehenes en el transcurso de una semana. La magnitud del evento, la heterogeneidad de los pacientes y la escasa evidencia previa sobre la atención médica sistematizada de personas liberadas tras secuestros prolongados impulsaron el desarrollo de un protocolo clínico estructurado y adaptable.
Diseño del estudio y marco ético
El trabajo adoptó un diseño descriptivo orientado a documentar la creación e implementación del protocolo clínico.
El proyecto fue aprobado por el comité de ética institucional del SMC (Helsinki Committee, aprobación 0027-24), que eximió el requerimiento de consentimiento informado escrito debido a la naturaleza excepcional del evento y al contexto humanitario.
El SMC es un hospital académico de 904 camas que cuenta con uno de los departamentos de emergencias más grandes de Israel, con aproximadamente 160.000 consultas anuales. Esta capacidad operativa permitió responder de manera organizada y escalable ante la llegada simultánea de múltiples pacientes con necesidades complejas.
Desarrollo del protocolo clínico
Ante la inminencia de la llegada de los rehenes, la dirección del hospital coordinó el desarrollo de un protocolo basado en la evidencia científica disponible, la experiencia clínica acumulada en contextos de trauma y los lineamientos del Ministerio de Salud de Israel.
Dado que no existían guías estandarizadas para este tipo de situaciones, el protocolo se construyó de manera pragmática, priorizando la seguridad del paciente, la detección precoz de patologías ocultas y el respeto por la autonomía individual.
El documento contempló circuitos diferenciados de admisión, evaluación inicial, estudios complementarios, interconsultas y seguimiento. Se establecieron criterios claros para la realización de pruebas obligatorias y adicionales, siempre bajo el principio de minimizar la revictimización y el estrés asociado a los procedimientos médicos.
Organización del equipo multidisciplinario
Un pilar fundamental del protocolo fue la conformación de un equipo clínico multidisciplinario.
El mismo incluyó médicos de emergencias, clínica médica, cirugía, ortopedia, infectología, psiquiatría, ginecología con formación específica en abuso sexual, pediatría, enfermería, trabajadores sociales, nutricionistas y traductores.
Cada rehén fue asignado a un equipo de atención tipo “tríada”, compuesto por un médico, un enfermero, un trabajador social y un traductor cuando fue necesario. Esta estructura permitió garantizar continuidad asistencial, comunicación clara y un abordaje integral centrado en la persona.
Capacitación y simulación previa
La preparación del personal fue considerada un componente crítico. Los profesionales involucrados completaron entre 10 y 20 horas de capacitación teórico-operativa, que incluyó sesiones educativas, simulaciones con actores entrenados y ejercicios de refresco inmediatamente previos a la llegada de los pacientes.
Las simulaciones permitieron anticipar escenarios clínicos complejos, practicar entrevistas sensibles y coordinar la logística interna. Este entrenamiento previo fue clave para reducir la incertidumbre, mejorar la confianza del equipo y optimizar los tiempos de respuesta.
Evaluación médica integral y estudios complementarios
El protocolo estableció una evaluación médica exhaustiva para cada paciente. Se llevaron a cabo estudios de laboratorio obligatorios, complementados según el criterio clínico individual.
Entre ellos se incluyeron pruebas serológicas para fiebre Q, hepatitis B, VIH y otras infecciones relevantes, considerando las condiciones de hacinamiento y exposición durante el cautiverio.
Asimismo, se indicaron estudios por imágenes —radiografías y tomografías— cuando existió sospecha clínica de lesiones traumáticas o patologías subyacentes. Las interconsultas especializadas se activaron de manera temprana para garantizar un diagnóstico integral y oportuno.
Abordaje nutricional y prevención del síndrome de realimentación
Uno de los ejes centrales del protocolo fue la prevención del síndrome de realimentación, una complicación potencialmente grave asociada a la reintroducción de la alimentación en personas desnutridas.
El riesgo fue evaluado mediante el índice de masa corporal, el porcentaje de pérdida de peso y la reducción de la ingesta alimentaria en el mes previo.
Se consideró alto riesgo un índice de masa corporal menor a 16,5, una pérdida de peso superior al 15% o una ingesta significativamente reducida. En estos casos, la realimentación se realizó de manera progresiva, bajo supervisión nutricional estrecha y con monitoreo metabólico continuo.
Características clínicas de los rehenes atendidos
Entre los 24 rehenes atendidos en el SMC, la edad media fue de 35 ± 6,5 años. Veintitrés eran hombres y una mujer, todos trabajadores agrícolas extranjeros. Veintitrés pertenecían a la misma nacionalidad, mientras que uno era de una nacionalidad diferente.
El grupo presentó una pérdida promedio de peso del 10% ± 10%, sin correlación estadísticamente significativa entre la edad y el cambio de peso (rho = -0,227; p = 0,350).
Estos datos reflejan la variabilidad del impacto físico del cautiverio incluso dentro de una población relativamente homogénea.
Resultados infecciosos y estadía hospitalaria
Los estudios serológicos revelaron que el 17,4% de los pacientes resultó positivo para fiebre Q, el 30,4% para hepatitis B y el 13% para alguna infección de transmisión sexual. Estos hallazgos subrayan la importancia de un cribado infeccioso sistemático en contextos de privación prolongada de la libertad.
La estadía hospitalaria media fue de 5 ± 1 días. El rehén de distinta nacionalidad presentó una pérdida de peso del 15%, fue positivo para fiebre Q y permaneció internado durante 3 días.
La duración de la internación estuvo determinada por la estabilidad clínica, la necesidad de interconsultas y la planificación del seguimiento posterior.
Atención psicosocial y abordaje de violencia sexual
Todos los pacientes recibieron atención de trabajadores sociales y nutricionistas desde el inicio de la internación. El protocolo enfatizó un abordaje sensible y respetuoso frente a la posible violencia sexual, contemplando entrevistas especializadas, examen físico cuidadoso, profilaxis cuando correspondió y documentación forense adecuada.
Todas las intervenciones se realizaron únicamente con el consentimiento explícito del paciente, priorizando su autonomía y bienestar emocional. Este enfoque buscó evitar la revictimización y promover un entorno de confianza y contención.
Continuidad del cuidado y seguimiento
El protocolo no se limitó a la atención intrahospitalaria. Se planificó la continuidad del cuidado médico y psicosocial tras el alta, incluyendo derivaciones, controles ambulatorios y apoyo social. La coordinación con servicios comunitarios fue considerada esencial para favorecer la recuperación integral a largo plazo.
Conclusión
El protocolo clínico implementado por el Shamir Medical Center demostró ser factible y efectivo para la atención integral de rehenes liberados tras un cautiverio prolongado.
La experiencia resalta el valor del trabajo interdisciplinario, la preparación anticipada y la continuidad del cuidado en contextos de extrema vulnerabilidad y trauma.
Referencias
Autor
El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
