Resumimos un análisis reciente publicado en JAMA que destaca la incidencia y las causas del paro cardíaco súbito en adultos jóvenes aparentemente sanos menores de 40 años.

El problema

Un preocupante fenómeno del paro cardíaco fuera del hospital (PCFH) en adultos jóvenes aparentemente saludables. Este análisis se centra en individuos menores de 40 años, un grupo donde la aparición súbita de un evento cardíaco grave plantea desafíos únicos tanto para la prevención como para el tratamiento.

La incidencia global de PCFH en esta población joven oscila entre 4 y 14 casos por cada 100,000 años-persona. En los Estados Unidos, donde se estima que ocurren entre 350,000 y 450,000 paros cardíacos fuera del hospital anualmente, aproximadamente el 10% de los afectados logra sobrevivir. Este dato subraya la gravedad del problema y la necesidad de estrategias de intervención más efectivas.

Un nuevo estudio

El estudio divide a los adultos jóvenes con PCFH en tres categorías: aquellos que fallecen antes de llegar al hospital (muerte cardíaca súbita presunta, aproximadamente el 60%), los que sobreviven hasta la hospitalización (paro cardíaco súbito resucitado, aproximadamente el 40%), y los que son dados de alta hospitalaria (supervivientes de paro cardíaco súbito, del 9% al 16%). De estos últimos, cerca del 90% presenta un buen estado neurológico, clasificado como Categoría de Rendimiento Cerebral 1 o 2, lo que indica una recuperación funcional significativa.

Las autopsias realizadas en jóvenes que sufrieron muerte cardíaca súbita presunta revelan que del 55% al 69% tenían causas cardíacas subyacentes. Entre estas, destacan el síndrome de muerte arrítmica súbita, especialmente común en atletas, y enfermedades cardíacas estructurales como la enfermedad arterial coronaria.

Es alarmante que más de la mitad de estos jóvenes presentaban factores de riesgo cardiovascular identificables, como hipertensión y diabetes, subrayando la importancia de la prevención temprana.

Sin embargo, no todas las causas del PCFH en adultos jóvenes son de origen cardíaco. Causas no cardíacas, como sobredosis de drogas, embolia pulmonar, hemorragia subaracnoidea, convulsiones, anafilaxis e infección, también juegan un papel significativo. Esta diversidad de causas subraya la necesidad de evaluaciones exhaustivas para determinar el tratamiento adecuado.

La genética también desempeña un papel crucial. Enfermedades cardíacas genéticas como el síndrome de QT largo y la miocardiopatía dilatada se encuentran en el 2% al 22% de los sobrevivientes jóvenes de PCFH. Sorprendentemente, la prevalencia de estas enfermedades es menor en los sobrevivientes que en los no sobrevivientes, donde las autopsias revelan una tasa del 13% al 34%.

Para los jóvenes resucitados de un paro cardíaco súbito, se recomienda una evaluación exhaustiva que incluya un perfil metabólico básico, troponina sérica, prueba de toxicología en orina, electrocardiograma, radiografía de tórax, tomografía computarizada de cabeza a pelvis y ecografía a pie de cama. Estas pruebas permiten descartar causas reversibles como el infarto de miocardio con elevación del segmento ST, anomalías coronarias y sobredosis de drogas o medicamentos ilícitos.

Si la evaluación inicial no revela la causa del PCFH, se debe realizar un ecocardiograma transtorácico para detectar enfermedades cardíacas estructurales o valvulares, como la miocardiopatía no sospechada o el prolapso de la válvula mitral, que pueden precipitar la muerte cardíaca súbita.

La implantación de un desfibrilador está indicada para los sobrevivientes jóvenes de paro cardíaco súbito con causas cardíacas no reversibles, incluyendo enfermedades cardíacas estructurales y síndromes de arritmia. Esta medida preventiva es crucial para reducir el riesgo de futuros eventos cardíacos graves y mejorar la supervivencia a largo plazo.

El estudio subraya la necesidad de una mayor conciencia sobre los factores de riesgo del paro cardíaco súbito en adultos jóvenes. La identificación temprana de factores de riesgo cardiovascular, la evaluación exhaustiva de causas cardíacas y no cardíacas, y la implementación de medidas preventivas como la implantación de desfibriladores son esenciales para mejorar las tasas de supervivencia y el pronóstico de estos pacientes.

Las conclusiones: ¿Qué nos deja este estudio?

El paro cardíaco fuera del hospital en adultos jóvenes es un evento devastador con baja tasa de supervivencia. La identificación de factores de riesgo, la evaluación exhaustiva de causas y la implantación de desfibriladores en casos seleccionados son cruciales para mejorar el pronóstico. La concientización y la prevención temprana son esenciales para reducir la incidencia y mejorar la supervivencia en este grupo de población.

Referencias

https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2830678

Autor

Ramiro Heredia para Infomed.com.ar