Un estudio publicado en JAMA Network Open evaluó datos del Michigan Hospital Medicine Safety Consortium y analizó si administrar al menos 30 mL/kg de fluidos en las primeras horas se asoció con menor mortalidad en adultos con sepsis comunitaria.

La sepsis comunitaria y la importancia de las primeras horas

La sepsis representa una de las emergencias clínicas más relevantes dentro del ámbito hospitalario, ya que puede evolucionar rápidamente hacia disfunción orgánica, shock y muerte. En este contexto, las primeras horas de atención son consideradas decisivas para modificar el pronóstico del paciente.

El estudio “Comorbidities, Weight-Based Initial Fluid Resuscitation, and Mortality in Patients With Sepsis”, publicado en JAMA Network Open el 12 de junio de 2026, evaluó si la administración inicial de 30 mL/kg o más de fluidos dentro de las primeras 6 horas desde la llegada al hospital se asociaba con menor mortalidad a 30 días en pacientes adultos con sepsis de inicio comunitario.

La investigación incluyó datos del Michigan Hospital Medicine Safety Consortium, con pacientes dados de alta entre diciembre de 2021 y enero de 2025. El objetivo fue analizar si una estrategia inicial de reanimación con fluidos, basada en el peso corporal, podía vincularse con mejores resultados clínicos en una cohorte amplia y diversa.

La administración inicial de 30 mL/kg o más de fluidos fue asociada con menor mortalidad a 30 días, especialmente en pacientes sin comorbilidades cardíacas o renales severas.

Una cohorte amplia de pacientes hospitalizados por sepsis

La cohorte total del registro incluyó 43.321 pacientes hospitalizados por sepsis comunitaria. De ellos, 25.481 pacientes (58,8%) presentaban una indicación para reanimación con fluidos dentro de las primeras 3 horas de llegada al hospital y fueron incluidos en el análisis.

La indicación de reanimación fue definida por la presencia de hipotensión o de lactato igual o superior a 18,0 mg/dL. El lactato es un marcador utilizado en sepsis porque puede reflejar alteraciones en la perfusión tisular y mayor riesgo clínico.

La mediana de edad de los pacientes fue de 71 años, con un RIC, o rango intercuartílico, de 61 a 80 años. Además, el 50,5% eran varones y el 37,0% tenía un índice de masa corporal mayor de 30,0.

Estos datos muestran una población clínicamente compleja, compuesta en gran parte por adultos mayores y por pacientes con condiciones que pueden modificar la respuesta a la administración de fluidos. Por ese motivo, el estudio también analizó el impacto de comorbilidades cardíacas y renales severas.

Cómo fueron clasificados los pacientes

Los pacientes fueron agrupados en cuatro poblaciones objetivo, según la presencia de hipoperfusión, elevación intermedia del lactato y comorbilidades severas.

El primer grupo estuvo integrado por 12.943 pacientes (50,8%) con hipoperfusión sin comorbilidades severas. El segundo grupo incluyó 1.741 pacientes (6,8%) con hipoperfusión y comorbilidades cardíacas o renales severas.

El tercer grupo estuvo compuesto por 9.974 pacientes (39,1%) con elevación intermedia del lactato sin comorbilidades severas. El cuarto grupo incluyó 823 pacientes (3,2%) con elevación intermedia del lactato y comorbilidades severas.

Las comorbilidades severas consideradas fueron fracción de eyección ventricular izquierda menor al 40%, estenosis aórtica severa o crítica, o enfermedad renal terminal. Estas condiciones fueron seleccionadas porque pueden aumentar el riesgo de complicaciones asociadas a la sobrecarga de volumen.

Qué volumen de fluidos fue evaluado

La exposición principal del estudio fue recibir 30 mL/kg o más de fluidos dentro de las primeras 6 horas desde la llegada al hospital. El volumen incluyó cristaloides y hemoderivados.

La dosificación de 30 mL/kg implica calcular el volumen inicial de fluidos según el peso corporal del paciente. Esta estrategia es utilizada en múltiples protocolos de atención de la sepsis, aunque su aplicación puede ser más discutida en personas con obesidad, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal terminal u otras condiciones que aumenten el riesgo de sobrecarga hídrica.

El desenlace principal fue la mortalidad a 30 días. Para evaluar la asociación entre la administración de fluidos y este desenlace, fueron utilizados modelos de regresión ponderados y ajustados por características clínicas.

También fueron comparadas tres estrategias de dosificación según peso: un enfoque tailored o personalizado, el enfoque SEP-1 de los Centers for Medicare & Medicaid Services, es decir, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid de Estados Unidos, y un enfoque pragmático con límite de volumen en pacientes con obesidad.

El análisis comparó distintas formas de calcular el volumen de fluidos, incluyendo el enfoque SEP-1 y una estrategia con límite de volumen en pacientes con obesidad.

Menor mortalidad en pacientes con hipoperfusión sin comorbilidades severas

En pacientes con hipoperfusión sin comorbilidades severas, recibir 30 mL/kg o más se asoció con menor mortalidad ajustada a 30 días frente a recibir menos fluidos.

La mortalidad ajustada fue de 26,0% en quienes recibieron 30 mL/kg o más, frente a 30,4% en quienes recibieron un volumen menor. La diferencia absoluta ajustada fue de −4,4 puntos porcentuales, con un IC 95%, o intervalo de confianza del 95%, de −6,1 a −2,7.

Este fue uno de los resultados más claros del trabajo. La magnitud de la diferencia sugiere que, en pacientes con signos de hipoperfusión y sin comorbilidades cardíacas o renales severas, una estrategia inicial de fluidos más intensiva podría estar asociada con mejores resultados clínicos.

La hipoperfusión indica que los tejidos podrían no estar recibiendo un aporte adecuado de sangre y oxígeno. En ese escenario, la reanimación con fluidos busca restaurar el volumen circulante efectivo, mejorar la presión arterial y favorecer la perfusión tisular.

Resultados en pacientes con lactato intermedio

En pacientes con elevación intermedia del lactato sin comorbilidades severas, la mortalidad también fue menor entre quienes recibieron 30 mL/kg o más de fluidos.

En este grupo, la mortalidad fue de 12,0% frente a 13,9%, con una diferencia absoluta ajustada de −1,8 puntos porcentuales y un IC 95% de −3,6 a −0,1.

Si bien la magnitud del beneficio fue menor que en el grupo con hipoperfusión, el resultado mantiene relevancia clínica. La elevación del lactato puede identificar pacientes con mayor riesgo, incluso cuando no existe hipotensión marcada al ingreso.

En este sentido, el estudio sugiere que el lactato intermedio, en ausencia de comorbilidades severas, podría ser una señal útil para considerar una reanimación inicial más alineada con el umbral de 30 mL/kg.

Comorbilidades cardíacas o renales severas

En pacientes con hipoperfusión y comorbilidades cardíacas o renales severas, la diferencia no alcanzó significación estadística en el análisis principal.

La mortalidad fue de 34,7% en quienes recibieron 30 mL/kg o más, frente a 38,8% en quienes recibieron menos fluidos. La diferencia absoluta ajustada fue de −4,1 puntos porcentuales, con un IC 95% de −9,0 a 0,8.

Aunque el resultado puntual fue favorable al mayor volumen de fluidos, el intervalo de confianza incluyó el valor nulo. Por lo tanto, en este subgrupo no pudo establecerse una asociación estadísticamente significativa en el análisis principal.

Sin embargo, los modelos spline mostraron una asociación entre mayores volúmenes de fluidos y menor mortalidad. Los modelos spline permiten explorar relaciones no lineales entre una exposición y un desenlace, por lo que este hallazgo sugiere que podría existir una señal de beneficio en algunos pacientes con comorbilidades severas.

En pacientes con lactato intermedio y comorbilidades severas, no se observó una asociación clara. Este grupo fue el más pequeño, con 823 pacientes (3,2%), lo que puede haber limitado la precisión de las estimaciones.

En pacientes con enfermedad cardíaca o renal severa, los resultados fueron menos concluyentes y refuerzan la necesidad de una evaluación individualizada.

Resultados consistentes en los análisis de sensibilidad

Los resultados fueron consistentes entre las distintas estrategias de dosificación por peso. Esto incluyó el enfoque personalizado, el enfoque SEP-1 de los Centers for Medicare & Medicaid Services y el enfoque pragmático con límite de volumen en pacientes con obesidad.

También fueron consistentes en análisis de sensibilidad que excluyeron pacientes con datos faltantes de talla o peso, pacientes fallecidos dentro de las primeras 6 horas o registros incompletos de fluidos.

Esta consistencia refuerza la robustez del hallazgo principal: en pacientes adultos con sepsis comunitaria, la administración inicial de al menos 30 mL/kg se asoció con menor mortalidad a 30 días, especialmente cuando no existían comorbilidades cardíacas o renales severas.

De todos modos, el carácter observacional del estudio debe ser considerado. Aunque los modelos fueron ajustados por características clínicas, este tipo de investigación no permite demostrar causalidad de manera definitiva. Aun así, los resultados aportan evidencia relevante para una decisión clínica frecuente y urgente.

Implicancias para la atención de la sepsis

Los autores concluyeron que la administración inicial de al menos 30 mL/kg en sepsis comunitaria se asoció con menor mortalidad a 30 días. El beneficio fue más evidente en pacientes con hipoperfusión o lactato intermedio sin comorbilidades cardíacas o renales severas.

El estudio también sugiere que una aplicación más amplia de esta estrategia podría reducir la mortalidad relacionada con sepsis. Sin embargo, en pacientes con enfermedad cardíaca avanzada, estenosis aórtica severa o crítica, o enfermedad renal terminal, la estrategia debe ser aplicada con mayor cautela y reevaluación clínica continua.

La reanimación con fluidos es solo una parte del manejo inicial de la sepsis. Debe integrarse con el reconocimiento temprano, la administración oportuna de antibióticos, la búsqueda del foco infeccioso, el monitoreo hemodinámico y el soporte de órganos cuando sea necesario.

En la práctica, los hallazgos respaldan la importancia de evitar la subreanimación inicial en pacientes con sepsis comunitaria y signos de hipoperfusión, especialmente cuando no existen comorbilidades severas que limiten la tolerancia al volumen.

Conclusión

La administración inicial de 30 mL/kg o más de fluidos en sepsis comunitaria fue asociada con menor mortalidad a 30 días, especialmente en pacientes con hipoperfusión o lactato intermedio sin comorbilidades severas. En pacientes con enfermedad cardíaca o renal avanzada, los resultados fueron menos concluyentes y apoyan una estrategia individualizada.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.