Un estudio realizado en el Hospital Universitario de Berna, por Anne Jachmann y colaboradores, comparó a solicitantes de asilo y ciudadanos suizos atendidos en emergencias. La prevalencia global de enfermedades no transmisibles fue similar, aunque se observó más diabetes y menor tratamiento regular entre los solicitantes de asilo.

Una comparación entre solicitantes de asilo y ciudadanos suizos

El estudio “Non-communicable disease prevalence among asylum seekers and Swiss nationals: a comparative cross-sectional study in emergency care”, realizado por Anne Jachmann, Akou Seli von Gradowski, Alena Kamenshchikova, Julia Regina Brandenberger, Angèle Gayet-Ageron y Karsten Klingberg, fue orientado a comparar la prevalencia de enfermedades no transmisibles, los patrones asistenciales y la utilización del servicio de emergencias entre solicitantes de asilo y ciudadanos suizos.

La investigación fue desarrollada en el servicio de emergencias del Hospital Universitario de Berna, Inselspital, en Suiza, y permitió analizar si podían ser reconocidas diferencias en la carga de enfermedades crónicas y en la atención recibida por dos poblaciones atendidas dentro del mismo sistema hospitalario.

Las enfermedades no transmisibles (ENT) constituyeron el eje principal del análisis. Bajo esta denominación fueron consideradas enfermedades que, a diferencia de las infecciones transmisibles, suelen evolucionar durante períodos prolongados y requieren seguimiento, prevención secundaria y, en muchos casos, tratamiento farmacológico sostenido.

También fueron utilizadas las denominaciones solicitantes de asilo (AS, del inglés asylum seekers) y ciudadanos suizos (SN, del inglés Swiss nationals). Ambos grupos fueron comparados con el objetivo de establecer si existían diferencias relevantes no solo en el diagnóstico de enfermedades crónicas, sino también en el modo en que era utilizado el servicio de emergencias.

La prevalencia global de enfermedades no transmisibles fue semejante entre solicitantes de asilo y ciudadanos suizos, pero esa similitud general coexistió con diferencias relevantes en diabetes y continuidad del tratamiento.

La investigación resulta particularmente relevante porque la comparación no fue limitada al número de enfermedades diagnosticadas. También fueron evaluados el número de consultas, la relación de esas consultas con enfermedades crónicas, el tiempo de permanencia, el triaje, las imágenes, las interconsultas, las derivaciones y el tipo de alta.

De esta manera, pudo ser examinada una cuestión más amplia: si una población desplazada podía presentar una carga sanitaria comparable a la población del país receptor y, al mismo tiempo, experimentar dificultades específicas en el seguimiento de determinadas enfermedades crónicas.

Diseño del estudio y características de la población analizada

Fue realizado un estudio transversal retrospectivo utilizando información correspondiente al período comprendido entre enero de 2017 y diciembre de 2018. Los datos fueron obtenidos a partir de pacientes atendidos en el servicio de emergencias del Hospital Universitario de Berna.

Para la investigación fueron seleccionados solicitantes de asilo de 30 años o más. Cada uno de ellos fue emparejado en una relación 1:1 con un ciudadano suizo de acuerdo con la edad y el sexo, admitiéndose una diferencia de edad máxima de ±5 años.

En total fueron incluidos 538 solicitantes de asilo y 538 ciudadanos suizos. De esta manera, fueron conformados dos grupos del mismo tamaño y con características comparables en variables demográficas consideradas relevantes para analizar la prevalencia de enfermedades crónicas.

Dentro del grupo de solicitantes de asilo, el 61,5% eran hombres. Además, el 58,4% tenía entre 30 y 40 años, mientras que el 24,5% se encontraba entre 41 y 50 años.

La procedencia geográfica también fue registrada. Entre los solicitantes de asilo incluidos, el 41,3% procedía de Medio Oriente y el 13,9% de África Oriental.

La investigación incluyó 538 solicitantes de asilo y 538 ciudadanos suizos emparejados por edad y sexo, lo que permitió realizar una comparación directa dentro del mismo servicio de emergencias.

El emparejamiento fue utilizado para reducir el efecto que podían ejercer determinadas diferencias demográficas. La edad y el sexo están estrechamente relacionados con la frecuencia de numerosas enfermedades crónicas, por lo que disponer de poblaciones comparables permitió efectuar una evaluación más directa de los resultados observados.

Sin embargo, los hallazgos deben ser interpretados dentro del contexto en el que fueron obtenidos. No fue analizada toda la población de solicitantes de asilo residente en Suiza ni toda la población suiza, sino específicamente personas que utilizaron un servicio universitario de emergencias durante los dos años estudiados.

Además, debido al carácter retrospectivo del trabajo, el análisis dependió de la información previamente registrada en las historias clínicas. Este aspecto resultó particularmente importante debido a que los antecedentes sobre enfermedades no transmisibles no estaban disponibles en todos los casos.

Las principales enfermedades no transmisibles evaluadas

El análisis fue concentrado en las cuatro grandes categorías de enfermedades no transmisibles priorizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS): enfermedades cardiovasculares, neoplasias, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes.

Estas cuatro categorías fueron utilizadas como referencia para determinar cuántos pacientes presentaban al menos una enfermedad no transmisible y cuántos reunían criterios de multimorbilidad por coexistencia de varias de estas condiciones.

Entre los casos para los cuales existía información disponible, la prevalencia de al menos una enfermedad no transmisible fue del 34,5% entre los solicitantes de asilo, correspondiente a 145 de 420 pacientes.

El resultado estuvo acompañado por un intervalo de confianza del 95% (IC95%) de 30,0% a 39,1%. El intervalo de confianza del 95% expresa el rango estimado dentro del cual se encuentra el verdadero valor poblacional con el nivel de confianza utilizado en el análisis.

Entre los ciudadanos suizos, la prevalencia de al menos una enfermedad no transmisible fue del 36,9%, correspondiente a 164 de 445 pacientes, con un IC95% de 32,4% a 41,3%.

La comparación entre ambos grupos no mostró una diferencia estadísticamente significativa, ya que fue obtenido un valor de p=0,475.

La presencia de al menos una enfermedad no transmisible fue registrada en 34,5% de los solicitantes de asilo y 36,9% de los ciudadanos suizos, sin diferencia significativa.

En términos generales, los resultados mostraron que aproximadamente uno de cada tres pacientes de ambos grupos, entre quienes contaban con antecedentes disponibles, presentaba al menos una de las cuatro enfermedades no transmisibles consideradas.

Este hallazgo fue uno de los principales resultados del trabajo, debido a que no fue demostrada una mayor carga global de enfermedades no transmisibles entre los solicitantes de asilo atendidos en el servicio de emergencias analizado.

La ausencia de una diferencia global significativa, sin embargo, no implicó que todas las enfermedades individuales presentaran la misma distribución. Cuando las patologías fueron examinadas por separado, fue identificada una diferencia particularmente relevante en la prevalencia de diabetes.

La diabetes fue más frecuente entre los solicitantes de asilo

Las enfermedades cardiovasculares fueron las enfermedades no transmisibles más frecuentes en ambos grupos. Pese a ello, la diferencia más destacada entre solicitantes de asilo y ciudadanos suizos fue observada en la diabetes.

La diabetes estuvo presente en el 9,3% de los solicitantes de asilo, mientras que entre los ciudadanos suizos fue registrada en el 3,8%. La diferencia resultó estadísticamente significativa, con un valor de p=0,001.

La diabetes fue registrada en 9,3% de los solicitantes de asilo y en 3,8% de los ciudadanos suizos, con una diferencia estadísticamente significativa.

Este resultado adquiere especial importancia porque fue observado dentro de un contexto en el que la prevalencia global de enfermedades no transmisibles permaneció comparable. En otras palabras, la carga total de enfermedades crónicas no fue mayor entre los solicitantes de asilo, pero su distribución no resultó completamente equivalente.

También fueron identificadas diferencias particularmente visibles cuando la diabetes fue analizada según sexo. Sin embargo, los análisis desagregados no alcanzaron el umbral corregido de significación estadística establecido en p<0,0026.

Por lo tanto, aunque algunos resultados por género resultaron llamativos, fueron interpretados con cautela. La comparación general de diabetes sí mantuvo una diferencia significativa, con cifras de 9,3% frente a 3,8% y p=0,001.

El hallazgo adquiere una dimensión adicional cuando es combinado con los datos referidos al tratamiento. Entre pacientes con diabetes o enfermedad cardiovascular previamente conocida, los solicitantes de asilo se encontraban con mayor frecuencia sin medicación regular.

La investigación no permitió establecer cuáles fueron las causas concretas de esa menor regularidad terapéutica. Sin embargo, el patrón fue interpretado como una posible señal de interrupciones en la continuidad del tratamiento crónico.

Una mayor prevalencia de diabetes coexistió con una mayor frecuencia de ausencia de medicación regular entre solicitantes de asilo con diabetes o enfermedad cardiovascular conocidas.

De esta manera, los resultados sugieren que una comparación basada exclusivamente en la cantidad total de enfermedades puede resultar insuficiente para detectar posibles desigualdades. Las diferencias pueden hacerse visibles al analizar enfermedades particulares y la continuidad de su tratamiento.

La multimorbilidad también fue semejante entre ambos grupos

La presencia simultánea de varias enfermedades crónicas, denominada multimorbilidad, fue otro de los aspectos examinados por los investigadores. Tampoco en esta dimensión fueron encontradas diferencias significativas.

La multimorbilidad estuvo presente en el 10,2% de los solicitantes de asilo y en el 9,0% de los ciudadanos suizos. La comparación arrojó un valor de p=0,322.

Entre quienes presentaban al menos una enfermedad no transmisible, la mayoría tenía una única enfermedad crónica. Esta situación fue observada en el 70,3% de los solicitantes de asilo y en el 75,6% de los ciudadanos suizos.

La multimorbilidad fue registrada en 10,2% de los solicitantes de asilo y 9,0% de los ciudadanos suizos, sin diferencias estadísticamente significativas.

Los resultados indicaron, por lo tanto, que tampoco podía ser identificada una acumulación sustancialmente mayor de múltiples enfermedades no transmisibles en los solicitantes de asilo atendidos en el servicio analizado.

La interpretación debe realizarse teniendo presente la composición etaria de la muestra. Dentro de los solicitantes de asilo, el 58,4% tenía entre 30 y 40 años y el 24,5% entre 41 y 50 años, por lo que una proporción importante estaba constituida por adultos relativamente jóvenes.

El emparejamiento con ciudadanos suizos según edad y sexo permitió que esta estructura fuera considerada al efectuar la comparación y redujo la posibilidad de que la diferencia entre los grupos fuera explicada simplemente por una mayor edad de una de las poblaciones.

Los datos faltantes no modificaron la conclusión principal

Una de las limitaciones relevantes del estudio estuvo relacionada con la ausencia de información sobre antecedentes de enfermedades no transmisibles en una proporción de los participantes.

Los antecedentes se encontraban incompletos en el 21,9% de los solicitantes de asilo y en el 17,3% de los ciudadanos suizos. Por esta razón, la comparación principal de prevalencia fue realizada utilizando los pacientes para quienes sí existía información disponible.

Para determinar si esta falta de información podía alterar las conclusiones, fue efectuado un análisis de sensibilidad. En este análisis se asumió que todos los pacientes con datos faltantes no presentaban ninguna de las enfermedades no transmisibles estudiadas.

Bajo ese supuesto, la prevalencia fue estimada en 27,0% entre los solicitantes de asilo y en 30,5% entre los ciudadanos suizos.

La diferencia continuó sin alcanzar significación estadística, con un valor de p=0,171.

Cuando los antecedentes faltantes fueron considerados como ausencia de enfermedad, la prevalencia fue de 27,0% frente a 30,5%, y la diferencia siguió sin ser significativa.

La consistencia entre el análisis principal y el análisis de sensibilidad reforzó la conclusión de que la prevalencia global de enfermedades no transmisibles era comparable entre las dos poblaciones incluidas.

Al mismo tiempo, la proporción de información faltante constituye un elemento importante para interpretar el estudio, debido a que la calidad y disponibilidad de los antecedentes clínicos pueden influir sobre la identificación de enfermedades crónicas durante una consulta de emergencias.

En poblaciones desplazadas, disponer de antecedentes completos puede resultar particularmente complejo debido a la posibilidad de que los diagnósticos y tratamientos hayan sido iniciados en diferentes sistemas sanitarios o momentos de la trayectoria migratoria.

La utilización del servicio de emergencias fue prácticamente idéntica

Además de la prevalencia de enfermedades crónicas, fue evaluada la frecuencia con la que los pacientes utilizaban el servicio de emergencias. En este punto tampoco se observaron diferencias importantes.

La frecuencia global de consultas fue prácticamente idéntica entre solicitantes de asilo y ciudadanos suizos, con un valor de p=0,821.

Más de dos tercios de los pacientes consultaron una sola vez durante el período estudiado. Por lo tanto, no fue identificado entre los solicitantes de asilo un patrón general de utilización sustancialmente mayor o más repetitiva del servicio.

La frecuencia global de consultas en emergencias fue prácticamente idéntica entre los grupos y más de dos tercios de los pacientes consultaron una sola vez.

También fue analizada la proporción de visitas cuyo motivo principal estaba directamente relacionado con una enfermedad no transmisible. Aproximadamente 1 de cada 10 consultas estuvo asociada principalmente con una de estas enfermedades.

Entre los solicitantes de asilo, el 9,5% de las consultas estuvo relacionado principalmente con una enfermedad no transmisible. Entre los ciudadanos suizos, la proporción fue del 10,0%.

Las cifras mostraron nuevamente una distribución prácticamente equivalente entre ambos grupos y reforzaron la ausencia de una mayor utilización de emergencias atribuible a las enfermedades crónicas en los solicitantes de asilo.

Dentro de esas consultas, una enfermedad no transmisible considerada nueva o sospechada representó el 43,1% entre los solicitantes de asilo y el 48,1% entre los ciudadanos suizos.

Tampoco en esta comparación fueron encontradas diferencias estadísticamente significativas. Esto significa que la proporción de episodios en los que era detectada o sospechada una nueva enfermedad crónica fue similar en ambos grupos.

Aproximadamente una de cada diez consultas estuvo relacionada principalmente con una enfermedad no transmisible: 9,5% en solicitantes de asilo y 10,0% en ciudadanos suizos.

La semejanza observada en estos indicadores permitió concluir que la posible existencia de desigualdades no se reflejaba fundamentalmente en una mayor frecuencia de consultas de emergencia.

Los procesos asistenciales dentro de emergencias fueron comparables

El trabajo también permitió examinar diferentes componentes de la atención proporcionada durante la permanencia en el servicio de emergencias. No fueron encontradas diferencias relevantes en triaje, realización de imágenes, consultas a especialistas, derivaciones o tipo de alta.

Este resultado sugiere que, dentro del episodio de atención urgente analizado, ambos grupos siguieron procesos asistenciales ampliamente comparables en las variables consideradas por los investigadores.

También fue analizada la duración de la estancia. La mediana del tiempo de permanencia en el servicio de emergencias fue de 5 horas 24 minutos entre los solicitantes de asilo.

Entre los ciudadanos suizos, la mediana fue de 4 horas 31 minutos. Aunque fue registrada una diferencia numérica, esta no alcanzó significación estadística.

La mediana de permanencia fue de 5 horas 24 minutos entre solicitantes de asilo y 4 horas 31 minutos entre ciudadanos suizos, sin diferencia significativa.

Por lo tanto, tampoco pudo ser demostrado que los solicitantes de asilo experimentaran de forma general una permanencia significativamente más prolongada dentro del servicio estudiado.

La ausencia de diferencias relevantes en estas variables adquiere importancia porque permite distinguir entre lo que sucede durante la atención aguda y lo que ocurre en la continuidad del seguimiento una vez finalizado el episodio de emergencias.

En el hospital fueron observados recorridos asistenciales semejantes, pero fuera del episodio urgente aparecieron señales que podrían estar vinculadas con una menor continuidad del tratamiento de enfermedades previamente conocidas.

La falta de medicación regular señala una posible brecha asistencial

Uno de los hallazgos más relevantes surgió cuando fueron examinados los pacientes con enfermedad cardiovascular o diabetes previamente conocida. Entre ellos, los solicitantes de asilo se encontraban con mayor frecuencia sin medicación regular.

La investigación interpretó esta diferencia como una posible evidencia de interrupciones en la continuidad del tratamiento crónico. Este aspecto es especialmente importante en enfermedades que suelen requerir medicación sostenida y seguimiento periódico.

La similitud en la atención dentro de emergencias no necesariamente implica la misma continuidad del tratamiento antes y después de la consulta hospitalaria.

El diseño retrospectivo no permitió establecer las causas de esta situación. No pudo ser determinado a partir de los datos si la falta de medicación regular estaba relacionada con problemas de acceso, interrupciones previas del tratamiento, cambios de sistema sanitario u otros factores.

Aun así, la combinación de varios resultados convirtió este hallazgo en un punto central. Por una parte, la diabetes fue más frecuente entre los solicitantes de asilo. Por otra, aquellos con diabetes o enfermedad cardiovascular ya diagnosticada presentaban más frecuentemente ausencia de tratamiento regular.

Al mismo tiempo, la frecuencia global de consultas y los procesos de atención dentro del servicio de emergencias fueron similares. Por ello, las posibles inequidades detectadas fueron relacionadas principalmente con la continuidad longitudinal de los cuidados y no con una diferencia evidente en la atención urgente proporcionada.

Esta distinción resulta fundamental. Una población puede utilizar un servicio de emergencias con una frecuencia semejante y recibir procedimientos comparables durante la consulta, pero conservar dificultades para mantener un tratamiento preventivo y crónico regular.

Las principales diferencias no aparecieron en la cantidad de consultas o en el proceso asistencial agudo, sino en la mayor prevalencia de diabetes y en la regularidad del tratamiento crónico.

Los resultados permiten plantear que las desigualdades sanitarias pueden permanecer ocultas cuando el análisis se limita a comparar el número de consultas o la prevalencia total de enfermedades.

El seguimiento de la medicación, la continuidad asistencial y la vinculación con servicios de atención ambulatoria pueden aportar información adicional sobre brechas que no son visibles durante una única consulta de emergencias.

El servicio de emergencias como punto para detectar inequidades

A partir de estos resultados, los autores destacaron que los servicios de emergencias pueden convertirse en puntos estratégicos para detectar brechas asistenciales en poblaciones desplazadas.

La consulta de emergencias no solo permite tratar un problema agudo. También puede ser utilizada para reconocer una enfermedad crónica no diagnosticada, un tratamiento interrumpido o una necesidad de seguimiento que requiera atención posterior.

Esta posibilidad resulta especialmente relevante considerando que, entre las consultas relacionadas con enfermedades no transmisibles, una condición nueva o sospechada representó el 43,1% de los episodios en solicitantes de asilo y el 48,1% en ciudadanos suizos.

Emergencias puede funcionar como un punto de contacto capaz de identificar enfermedades crónicas no reconocidas o interrupciones del tratamiento que requieren seguimiento posterior.

Los investigadores propusieron fortalecer el tamizaje basado en riesgo, es decir, orientar la detección de enfermedades según las características y factores de riesgo de los pacientes, en lugar de efectuar evaluaciones indiscriminadas.

También fue planteada la necesidad de favorecer una mejor continuidad del tratamiento preventivo y crónico en las poblaciones desplazadas, especialmente cuando una enfermedad ya ha sido diagnosticada y necesita seguimiento prolongado.

La importancia de esta continuidad queda reflejada en el contraste entre los resultados. La prevalencia global fue semejante, la utilización de emergencias fue casi idéntica y los procesos asistenciales tampoco mostraron diferencias relevantes, pero los solicitantes de asilo con determinadas enfermedades conocidas estaban más frecuentemente sin tratamiento regular.

El estudio también pone de relieve la necesidad de mejorar la disponibilidad de antecedentes médicos. La información sobre enfermedades no transmisibles faltaba en el 21,9% de los solicitantes de asilo y en el 17,3% de los ciudadanos suizos.

Disponer de antecedentes completos puede facilitar la identificación de tratamientos previos, diagnósticos conocidos y necesidades de continuidad, particularmente cuando el paciente ha pasado por diferentes instituciones o sistemas de salud.

Resultados que deben ser interpretados dentro de su contexto

Los hallazgos fueron obtenidos mediante un estudio transversal retrospectivo, por lo que permiten describir asociaciones y diferencias entre los grupos, pero no establecer relaciones causales.

La mayor prevalencia de diabetes entre los solicitantes de asilo, por ejemplo, fue demostrada en la muestra estudiada, pero el diseño no permite determinar qué factores provocaron esa diferencia.

Del mismo modo, la mayor frecuencia de ausencia de medicación regular entre solicitantes de asilo con diabetes o enfermedad cardiovascular conocida puede indicar problemas de continuidad, pero no permite establecer qué obstáculos específicos originaron esas interrupciones.

Los resultados permiten identificar diferencias y posibles brechas asistenciales, pero el diseño retrospectivo no permite establecer las causas que las originaron.

También debe considerarse que la investigación fue realizada en un único servicio universitario de emergencias en Berna y que fueron incluidos pacientes de 30 años o más atendidos entre enero de 2017 y diciembre de 2018.

Las características de los solicitantes de asilo incluidos también deben formar parte de la interpretación. El 61,5% eran hombres, el 58,4% tenía entre 30 y 40 años, el 24,5% entre 41 y 50 años, el 41,3% procedía de Medio Oriente y el 13,9% de África Oriental.

Por lo tanto, los resultados describen específicamente a la población estudiada y no deberían ser extrapolados de manera automática a todas las poblaciones de solicitantes de asilo o a todos los sistemas sanitarios.

A pesar de estas limitaciones, la comparación emparejada permitió aportar información sobre una cuestión relevante: la posible existencia de inequidades que no se manifiestan necesariamente mediante una mayor carga global de enfermedad o una utilización más frecuente de emergencias.

Conclusión

El estudio mostró que la prevalencia global de enfermedades no transmisibles y la utilización del servicio de emergencias fueron similares entre solicitantes de asilo y ciudadanos suizos. Sin embargo, la diabetes fue más frecuente entre los solicitantes de asilo y, ante diabetes o enfermedad cardiovascular conocida, fue observada una mayor frecuencia de ausencia de medicación regular. Estos resultados señalan a la continuidad de los cuidados crónicos como un área prioritaria para detectar y reducir posibles inequidades sanitarias.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.