Un estudio publicado en BMC Emergency Medicine analizó cómo cambiaron las consultas y el uso de recursos en servicios de emergencia de Estados Unidos por parte de personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) entre 2009–2010 y 2018–2019, mostrando un marcado envejecimiento de esta población y una mayor complejidad clínica en las atenciones.

Un cambio demográfico sostenido en la población con VIH

El estudio “Differences in emergency department visit characteristics and resource utilization for persons with human immunodeficiency virus, 2018–2019 compared with 2009–2010”, publicado el 1 de julio de 2025, analizó la evolución de las consultas en servicios de emergencia (Emergency Departments, ED) de Estados Unidos realizadas por personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (People With HIV, PWH).

La comparación entre los períodos 2009–2010 y 2018–2019 permitió identificar cambios demográficos y asistenciales relevantes, en un contexto de aumento sostenido de la expectativa de vida de esta población gracias a los avances terapéuticos.

Diseño del estudio y fuente de datos

Se realizó un análisis transversal repetido, descriptivo y ponderado por encuesta, utilizando datos agrupados de la National Hospital Ambulatory Medical Care Survey (NHAMCS).

Esta encuesta nacional es representativa de las visitas a ED de hospitales no federales de Estados Unidos y se basa en un muestreo probabilístico multietápico. El análisis se efectuó a nivel de visita y no de paciente individual.

Se incluyeron consultas de personas de 13 años o más con diagnóstico documentado de VIH, identificado mediante códigos ICD-9-CM e ICD-10-CM, preguntas específicas del formulario y motivos de consulta.

Envejecimiento y cambios en el perfil de las consultas

Uno de los hallazgos centrales fue el marcado envejecimiento de la población con VIH que consulta en emergencias. Las visitas de personas de 55 años o más aumentaron 25,1 puntos porcentuales, pasando del 16,0 % en 2009–2010 al 41,1 % en 2018–2019.

También se registró un incremento en la proporción de varones (de 58,8 % a 62,5 %), de personas hispanas (de 15,7 % a 19,5 %), de beneficiarios de Medicare (de 25,5 % a 29,4 %) y de residentes del sur de Estados Unidos (de 35,6 % a 47,0 %).

En contraste, disminuyeron las consultas de mujeres, de personas blancas, de pacientes sin seguro y de residentes del noreste, medio oeste y áreas metropolitanas.

Mayor gravedad clínica al momento de la llegada

Las características de las consultas también evidenciaron un aumento de la complejidad clínica.

Las llegadas en ambulancia crecieron del 25,7 % al 29,7 %, y la proporción de pacientes clasificados en triaje como urgentes, emergentes o inmediatos aumentó del 67,7 % al 80,7 %.

Además, se observó un incremento de las consultas iniciales (de 87,9 % a 92,1 %), lo que sugiere un mayor número de episodios nuevos o no relacionados con visitas previas recientes.

Signos vitales y marcadores de severidad

Entre los indicadores clínicos, se destacó el aumento de la hipertensión arterial, cuya proporción pasó de 52,7 % a 69,9 %, y de la hipoxia, que se incrementó de 9,4 % a 14,8 %.

El tiempo de espera mediano en ED se redujo en 28 minutos, un hallazgo relevante en un contexto de mayor gravedad clínica.

En paralelo, el puntaje mediano de dolor disminuyó en tres puntos, lo que podría reflejar cambios en los motivos de consulta o en la percepción y registro del dolor.

Uso de recursos diagnósticos y terapéuticos

El análisis mostró un aumento generalizado en la utilización de recursos en los ED.La solicitud de servicios diagnósticos pasó del 76,5 % al 84,1 %, y el uso de estudios por imágenes aumentó del 46,3 % al 61,2 %.

También crecieron los procedimientos (de 54,4 % a 62,2 %), los electrocardiogramas (de 22,5 % a 29,7 %), la administración de líquidos intravenosos (de 39,7 % a 45,3 %), la medicación administrada o prescrita (de 83,5 % a 85,4 %) y las interconsultas (de 12,9 % a 20,9 %).

En contraste, disminuyeron las proporciones de visitas con análisis de sangre (de 50,4 % a 46,7 %) y con hemocultivos (de 16,2 % a 10,8 %).

Internaciones y evolución hospitalaria

A pesar del aumento en la complejidad y en el uso de recursos durante la atención en emergencias, las internaciones hospitalarias se redujeron de 26,6 % a 19,8 %. Entre los pacientes internados, la duración de la estadía hospitalaria también disminuyó, con una reducción mediana de dos días.

Este hallazgo sugiere cambios en los criterios de internación, en las estrategias de manejo ambulatorio o en la disponibilidad de recursos alternativos a la hospitalización.

Resultados estadísticos y análisis comparativo

Tras aplicar la corrección de Bonferroni para múltiples comparaciones, solo el aumento de la hipertensión y la reducción del tiempo de espera mantuvieron significación estadística. Sin embargo, los autores destacan que la magnitud de los cambios observados fue mayor en las visitas de personas con VIH que en aquellas sin VIH, lo que refuerza la relevancia clínica de los hallazgos.

Implicancias para los servicios de emergencia

Los resultados reflejan cómo el envejecimiento de la población con VIH, acompañado de una mayor carga de comorbilidades crónicas, se traduce en consultas más complejas y demandantes para los servicios de emergencia.

En este contexto, los autores recomiendan fortalecer la capacitación específica del personal en VIH y envejecimiento, así como reforzar los equipos clínicos y los servicios de apoyo.

Asimismo, se subraya la importancia de mejorar el acceso a la atención primaria y al seguimiento ambulatorio para reducir consultas potencialmente evitables en los ED.

Conclusión

El estudio evidencia que las personas con VIH que consultan en emergencias son cada vez más mayores y presentan mayor complejidad clínica, lo que se asocia a un uso más intensivo de recursos.

Estos cambios plantean desafíos organizativos y asistenciales que requieren adaptación del sistema y un enfoque integral del VIH en el envejecimiento.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.