Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó cómo los criterios estatales de designación de centros de trauma en Estados Unidos se relacionaron con el crecimiento de instituciones con y sin fines de lucro entre 2013 y 2022.

Un estudio sobre regulación, trauma y modelo institucional

La designación de centros de trauma constituye una pieza central dentro de la organización de los sistemas de atención de urgencias. Estos centros son instituciones preparadas para recibir, estabilizar y tratar pacientes con lesiones graves, mediante recursos humanos, quirúrgicos, diagnósticos y de cuidados críticos organizados en distintos niveles de complejidad.

En Estados Unidos, la definición de qué institución puede ser designada como centro de trauma depende, en gran medida, de criterios estatales. Sin embargo, existe una referencia nacional ampliamente reconocida: los estándares del American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT), es decir, el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos.

El estudio “State Trauma Center Designation Criteria and Expansion of For-Profit vs Nonprofit Trauma Centers”, publicado en JAMA Network Open el 18 de mayo de 2026, fue diseñado para analizar si la variabilidad entre los criterios estatales de designación se correlacionó con una expansión diferencial de centros de trauma con fines de lucro y sin fines de lucro.

Por qué importa la designación de centros de trauma

Los sistemas de trauma buscan ordenar la atención de pacientes con lesiones graves para que sean asistidos en el lugar adecuado, con los recursos necesarios y en el menor tiempo posible. Para lograrlo, cada centro es clasificado según su capacidad asistencial.

Los centros de nivel I suelen contar con mayor complejidad, disponibilidad de especialistas, capacidad quirúrgica, investigación, docencia y programas de mejora continua.

Los centros de nivel IV, en cambio, tienen una función más orientada a la estabilización inicial, la atención básica y la derivación cuando se requiere mayor complejidad.

Por este motivo, los criterios utilizados para designar a cada institución no son un aspecto administrativo menor. Pueden influir en la distribución de recursos, en la planificación regional, en el acceso de los pacientes y en el tipo de instituciones que ingresan al sistema.

Cómo fue realizado el análisis

Se trató de un estudio transversal que incluyó los 50 estados de Estados Unidos y el Distrito de Columbia. Fueron analizados todos los centros de trauma designados entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de diciembre de 2022.

La información fue obtenida a partir de la base Trauma Information Exchange Program (TIEP), un programa utilizado para reunir información sobre centros de trauma y sistemas estatales de trauma. El análisis estadístico se realizó entre enero y septiembre de 2024.

El objetivo principal fue doble. Por un lado, se buscó cuantificar la concordancia entre los criterios estatales de designación y los estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT). Por otro lado, se evaluó si esa concordancia se correlacionaba con la expansión de centros de trauma for-profit, es decir, con fines de lucro, y nonprofit, es decir, sin fines de lucro.

Qué significa la concordancia con ACS-COT

La palabra concordancia fue utilizada para describir el grado de alineación entre lo exigido por cada estado y los estándares nacionales del American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT).

En términos prácticos, cuanto mayor era la concordancia, más parecidos eran los criterios estatales a los estándares nacionales. Cuanto menor era, mayor era la separación entre ambos marcos regulatorios.

Esta medición permitió analizar si los estados con criterios más alejados de los estándares nacionales mostraban un patrón distinto de expansión de centros de trauma, especialmente en relación con el modelo institucional de los nuevos centros.

Qué centros fueron incluidos

La cohorte incluyó 464 centros de trauma que obtuvieron designación durante el período estudiado. De ese total, 389 centros fueron sin fines de lucro (83,8%), mientras que 75 fueron con fines de lucro (16,2%).

La expansión no fue homogénea según el nivel de capacidad asistencial. La mayor parte del crecimiento ocurrió en centros de menor capacidad relativa. De los 464 nuevos centros, 380 (81,9%) fueron de nivel III o IV, mientras que 84 (18,1%) correspondieron a centros de nivel I o II.

Este dato resulta relevante porque muestra que la mayor expansión se concentró en instituciones de menor complejidad dentro del sistema de trauma. En consecuencia, las reglas utilizadas para designar centros de nivel III o IV adquieren un peso importante en la configuración general del sistema.

Distribución urbana, suburbana y rural

Por localización geográfica, los nuevos centros también mostraron una distribución amplia. Del total, 161 (34,7%) se encontraban en áreas urbanas, 97 (20,9%) en áreas suburbanas y 206 (44,4%) en áreas rurales.

Esta composición indica que una parte sustancial del crecimiento ocurrió fuera de los grandes centros urbanos.

Sin embargo, el estudio no encontró correlaciones estadísticamente significativas entre la concordancia regulatoria y la expansión según urbanicidad.

Esto significa que la relación observada entre menor alineación con estándares nacionales y mayor crecimiento de centros con fines de lucro no pudo explicarse únicamente por la ubicación urbana, suburbana o rural de las instituciones.

La concordancia con los estándares ACS-COT fue muy variable

Uno de los hallazgos centrales fue la amplia variabilidad entre estados en la alineación de sus criterios con los estándares del American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT). La concordancia osciló entre 31,1% y 100%.

La media nacional de concordancia fue de 89,5%, con una desviación estándar (DE) de 17,6%. Esto indica que, aunque en promedio los criterios estatales estuvieron relativamente alineados con los estándares nacionales, existieron diferencias muy marcadas entre jurisdicciones.

Además, la concordancia fue mayor en los centros de niveles con más recursos. Los centros de nivel I tuvieron una concordancia media de 92,5%, mientras que los centros de nivel IV alcanzaron una concordancia media de 78,5%.

En total, 24 estados y el Distrito de Columbia fueron completamente concordantes con los estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT).

Los estados con menor concordancia

Siete estados mostraron una concordancia inferior al 70%. Estos fueron California (31,1%), Wyoming (45,7%), Oklahoma (47,2%), Illinois (49,6%), Texas (54,4%), Alabama (56,0%) y Florida (61,0%).

La presencia de estados grandes y con sistemas sanitarios diversos dentro de este grupo resulta relevante, ya que sugiere que la distancia respecto de los estándares nacionales no fue un fenómeno aislado ni limitado a jurisdicciones pequeñas.

También permite observar que algunos estados con baja concordancia tuvieron un papel destacado en la expansión nacional de centros de trauma con fines de lucro.

Menor alineación y mayor crecimiento for-profit

El hallazgo principal del estudio fue que los estados con menor concordancia entre sus criterios de designación y los estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT) presentaron una correlación estadísticamente significativa con la expansión de centros de trauma con fines de lucro.

La correlación reportada fue rs = −0,39; P = .004. El valor negativo indica que, a menor concordancia regulatoria, mayor expansión de centros for-profit. El valor de P = .004 señala que esta relación fue estadísticamente significativa.

Esta asociación no fue observada en los centros sin fines de lucro. Es decir, la menor alineación con los estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT) se relacionó con el crecimiento de centros con fines de lucro, pero no con una expansión equivalente de centros nonprofit.

Qué significa esta asociación

Los autores señalaron que este resultado no permite afirmar causalidad. El diseño transversal permite identificar correlaciones, pero no demuestra que una menor concordancia regulatoria cause directamente la apertura de centros con fines de lucro.

Aun así, el hallazgo sugiere que el entorno regulatorio podría influir en la forma en que se desarrollan los sistemas estatales de trauma. En otras palabras, los criterios utilizados para aprobar o designar centros podrían favorecer distintos patrones de expansión institucional.

Este punto resulta especialmente importante en sistemas sanitarios donde participan instituciones con diferentes modelos de propiedad, estructuras de financiamiento y estrategias de crecimiento.

Cinco estados concentraron gran parte de la expansión con fines de lucro

La expansión de los centros for-profit no se distribuyó de manera uniforme en todo el país. Cinco estados concentraron el 56,0% de la expansión nacional de centros de trauma con fines de lucro.

Estos estados fueron Texas, con 21 centros (28,0%); Florida, con 6 centros (8,0%); Utah, con 6 centros (8,0%); Tennessee, con 5 centros (6,7%); y Oklahoma, con 4 centros (5,3%).

Este patrón muestra que más de la mitad del crecimiento nacional de centros con fines de lucro se concentró en un grupo reducido de estados. Algunos de ellos, como Texas, Florida y Oklahoma, también figuraron entre los estados con menor concordancia con los estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT).

Diferencias entre propietarios for-profit y nonprofit

El estudio también evaluó características de los sistemas de salud propietarios de los nuevos centros. Fue observado que los sistemas propietarios de centros for-profit eran más grandes que los propietarios de centros nonprofit.

En particular, estos sistemas tenían más hospitales de cuidados agudos, operaban en más estados y concentraban una mayor proporción de altas estatales.

Este dato sugiere que la expansión con fines de lucro no fue protagonizada solamente por instituciones aisladas, sino también por sistemas de salud de mayor escala.

Los grandes sistemas hospitalarios cuentan con mayor capacidad de inversión, gestión y expansión territorial. En contextos regulatorios menos alineados con estándares nacionales, esa capacidad podría facilitar la incorporación de nuevos centros de trauma dentro de redes hospitalarias ya consolidadas.

La expansión no siempre equivale a mejor acceso

La apertura de nuevos centros de trauma puede tener efectos diferentes según el contexto regional. En áreas rurales o alejadas, un nuevo centro puede mejorar el acceso inicial a la atención y reducir tiempos de traslado.

Sin embargo, en regiones donde ya existen múltiples centros, la expansión podría generar fragmentación de la atención, duplicación de recursos o reducción del volumen de pacientes por institución.

El volumen asistencial es un aspecto importante en los sistemas de trauma, porque la experiencia de los equipos y la organización de los procesos pueden depender, en parte, de la cantidad y complejidad de los casos atendidos.

Por eso, la designación de nuevos centros no debería analizarse solo desde la cantidad de instituciones disponibles, sino también desde la necesidad regional, los resultados clínicos, la distribución geográfica y la capacidad real de cada centro.

Qué implican los estándares ACS-COT para la calidad

Los estándares del American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT) son considerados una referencia nacional porque establecen criterios vinculados con recursos, organización, disponibilidad profesional, capacidad quirúrgica, calidad, mejora continua y funcionamiento del sistema de trauma.

Alinear los criterios estatales con estos estándares podría ayudar a asegurar umbrales mínimos de calidad. Esto no significa que todos los centros deban tener el mismo nivel de complejidad, sino que cada nivel debería cumplir requisitos claros, verificables y consistentes.

En el estudio, la concordancia fue mayor en los centros de nivel I que en los de nivel IV. Esta diferencia puede reflejar que los niveles de mayor complejidad suelen estar sometidos a criterios más exigentes y estandarizados, mientras que los niveles de menor capacidad pueden tener mayor variabilidad entre estados.

Una expansión concentrada en niveles III y IV

La cuestión regulatoria adquiere especial importancia cuando la expansión se produce mayoritariamente en centros de nivel III o IV, como ocurrió en este análisis.

Dado que 380 de los 464 nuevos centros (81,9%) correspondieron a esos niveles, las diferencias en criterios de designación pueden impactar sobre una porción considerable del crecimiento del sistema.

Si los requisitos para estos niveles son muy variables entre estados, la capacidad real de los centros designados también podría diferir de manera significativa. Esto refuerza la importancia de contar con criterios mínimos claros y comparables.

Alcances y límites del estudio

Los autores concluyeron que los criterios estatales de designación de centros de trauma varían ampliamente en Estados Unidos. También señalaron que una menor alineación con los estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT) se asoció con una mayor expansión de centros de trauma con fines de lucro.

No obstante, fue destacado que el estudio no permite establecer causalidad. El diseño transversal muestra asociaciones en un período determinado, pero no permite determinar si los criterios estatales menos concordantes generaron directamente la expansión for-profit, o si otros factores económicos, demográficos, políticos o institucionales influyeron en esa relación.

Tampoco se evaluaron desenlaces clínicos de pacientes. Por lo tanto, no puede concluirse a partir de este trabajo si los centros designados bajo criterios menos concordantes ofrecieron mejores, iguales o peores resultados asistenciales.

La investigación se enfocó en regulación, expansión institucional y características del sistema, no en mortalidad, complicaciones, tiempos de atención o calidad clínica medida en pacientes individuales.

Qué deja este trabajo para la planificación sanitaria

El estudio aporta información relevante para el diseño de políticas públicas. La forma en que se definen los criterios de designación puede influir en qué tipo de instituciones se incorporan al sistema, cómo se distribuyen los recursos y qué actores participan en la atención del trauma.

Los autores destacaron que alinear criterios estatales con estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT) podría ayudar a asegurar umbrales mínimos de calidad.

Sin embargo, también señalaron que esa alineación debería combinarse con evaluaciones regionales de necesidad, acceso y resultados clínicos. La existencia de estándares mínimos es importante, pero no reemplaza la planificación territorial.

Conclusión

El estudio mostró que los criterios estatales para designar centros de trauma varían ampliamente en Estados Unidos. Una menor concordancia con los estándares American College of Surgeons Committee on Trauma (ACS-COT) se asoció con mayor expansión de centros con fines de lucro, aunque no se pudo establecer causalidad.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.