Una revisión sistemática publicada en Emergency Medicine Journal analizó la relación entre las demoras en la transferencia de pacientes desde ambulancias al departamento de emergencias y los resultados clínicos. Aunque se observó una asociación consistente con estadías más prolongadas, la evidencia sobre daño clínico directo continúa siendo limitada.

Una revisión sobre un problema creciente en emergencias

La revisión sistemática “Ambulance offload delays and patient outcomes”, publicada en Emergency Medicine Journal y registrada en PROSPERO, el Registro Prospectivo Internacional de Revisiones Sistemáticas, bajo el número CRD420251039351, analizó la asociación entre las demoras en la transferencia de pacientes desde ambulancias al departamento de emergencias y los resultados clínicos.

Estas demoras son conocidas como ambulance offload delay o ambulance ramping. Se definen como el intervalo prolongado entre la llegada de una ambulancia al departamento de emergencias y la transferencia formal del paciente al cuidado del equipo hospitalario.

Durante ese período, el paciente continúa bajo responsabilidad del equipo prehospitalario. En muchos casos, permanece en pasillos, bahías de ambulancia u otras áreas que no fueron diseñadas para brindar atención clínica prolongada. Al mismo tiempo, los paramédicos y la ambulancia quedan retenidos dentro del hospital y no pueden regresar a la comunidad para responder a nuevas emergencias.

Las demoras en la descarga de ambulancias no solo afectan al paciente que espera ser transferido, sino también a la capacidad del sistema prehospitalario para responder a nuevas urgencias.

El problema ha sido descrito con frecuencia creciente en sistemas de salud de altos ingresos, especialmente en contextos de saturación asistencial, aumento de la demanda y dificultades en el flujo hospitalario. Por ese motivo, estas demoras son consideradas un indicador operativo relevante para evaluar la presión sobre los servicios de emergencia.

Cómo fue realizada la búsqueda de evidencia

Los autores realizaron búsquedas en Medline, Embase, CINAHL, sigla de Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature, Scopus, Web of Science y Cochrane Central Register of Controlled Trials, desde el inicio de cada base hasta abril de 2025. Además, fue realizado rastreo de citas para identificar estudios adicionales.

Fueron incluidos estudios revisados por pares que informaran asociaciones cuantitativas entre las demoras de descarga de ambulancias y los resultados en pacientes. La extracción de datos y la evaluación del riesgo de sesgo fueron realizadas por dos revisores de forma independiente.

Para evaluar la calidad metodológica fue utilizada la escala MASTER, aplicada a estudios observacionales. Esta herramienta permite valorar limitaciones relacionadas con diseño, ajuste estadístico, sesgos y control de factores de confusión.

Solo 4 estudios cumplieron los criterios de inclusión

En total, fueron identificados 677 registros. Luego de eliminar duplicados, se evaluaron 420 artículos por título y resumen. Posteriormente, fueron revisados 23 textos completos y finalmente 4 estudios observacionales cumplieron los criterios de inclusión.

De esos 4 estudios, 3 fueron cohortes retrospectivas y 1 fue un estudio de casos y controles. Las investigaciones fueron publicadas entre 2010 y 2022.

En conjunto, incluyeron más de 326.000 pacientes de Australia y Canadá. Los tamaños muestrales fueron variables, con estudios que incluyeron desde 1.857 hasta 213.544 pacientes.

De 677 registros inicialmente identificados, solo 4 estudios observacionales aportaron datos cuantitativos suficientes sobre demoras de descarga y resultados en pacientes.

Definiciones diferentes para un mismo problema

Uno de los principales hallazgos de la revisión fue la heterogeneidad en las definiciones de demora. Los estudios incluidos no utilizaron un mismo umbral temporal, lo que limitó la comparación entre investigaciones y la posibilidad de establecer un punto de corte validado por resultados clínicos.

Stewart et al. definieron demora como un tiempo de descarga de 60 minutos o más. Crilly et al. consideraron demora a un período superior a 30 minutos. Hitchcock et al. utilizaron un umbral de más de 15 minutos.

Por su parte, Dawson et al. utilizaron terciles con medianas de descarga de 13, 22 y 41 minutos. Esta metodología permitió comparar grupos con distintos tiempos relativos de espera, aunque no permitió equiparar directamente los resultados con los estudios que usaron umbrales fijos.

Por este motivo, los autores recomendaron que los tiempos de descarga sean reportados en bandas estándar de 15, 30 y 60 minutos.

Mortalidad con resultados inconsistentes

Los 4 estudios incluidos evaluaron mortalidad, pero los resultados fueron inconsistentes. Esto impidió establecer una asociación clara y uniforme entre las demoras en la descarga de ambulancias y un aumento de la mortalidad.

Solo Dawson et al. hallaron un aumento estadísticamente significativo de la mortalidad a 30 días en pacientes con dolor torácico no traumático ubicados en el tercil de mayor demora. En ese grupo, la mortalidad fue de 1,57 %, frente a 1,29 % en el tercil de menor demora. La diferencia de riesgo ajustada fue de 0,28 puntos porcentuales.

En cambio, Stewart et al. no encontraron diferencias significativas en mortalidad a 7 días ni a 30 días. Crilly et al. informaron diferencias no significativas entre hospitales. Hitchcock et al. reportaron 1,8 % de mortalidad en pacientes demorados frente a 2,9 % en pacientes no demorados.

Por lo tanto, la revisión concluyó que la evidencia directa de daño clínico, incluida la mortalidad, sigue siendo limitada e incierta. Sin embargo, esa incertidumbre no significa que las demoras sean inocuas, sino que aún se necesitan estudios más robustos para medir su impacto real.

Mayor permanencia en el departamento de emergencias

A diferencia de la mortalidad, la asociación entre demoras y mayor permanencia en el departamento de emergencias fue más consistente. Tres estudios mostraron que los pacientes afectados por demoras en la descarga de ambulancias tuvieron estadías más prolongadas.

En el estudio de Stewart et al., los pacientes con demoras de 60 minutos o más tuvieron una estadía media de 10,6 horas en emergencias. En comparación, quienes fueron transferidos dentro de los 15 minutos registraron una estadía media de 8,2 horas. La diferencia fue de 2,4 horas.

Crilly et al. encontraron una mayor probabilidad de estadías superiores a 4 horas en pacientes con demoras mayores de 30 minutos. El resultado fue un OR ajustado, es decir, odds ratio ajustado, de 1,65, con IC 95 %, o intervalo de confianza del 95 %, de 1,54-1,78.

Hitchcock et al. reportaron estadías mayores de 8 horas en el 42,8 % de los pacientes demorados, frente al 33,9 % de los no demorados. El OR fue de 1,34, con IC 95 % 1,06-1,70.

La asociación más consistente fue observada entre las demoras de descarga y una mayor duración de la estadía en emergencias.

Nuevas atenciones por ambulancia y desenlaces no estudiados

Solo Dawson et al. evaluaron la nueva atención por ambulancia a 30 días en pacientes con dolor torácico. En ese análisis, el 9,03 % de los pacientes en el tercil de mayor demora recibió una nueva atención por ambulancia, frente al 8,15 % en el tercil de menor demora. La diferencia ajustada fue de 0,87 puntos porcentuales.

La revisión también identificó importantes vacíos de evidencia. Ningún estudio evaluó tiempo hasta tratamiento, administración de analgésicos, antibióticos, estudios por imágenes, derivaciones, deterioro clínico, transferencia inesperada a UCI, sigla de unidad de cuidados intensivos, o cambios fisiológicos.

Esta ausencia de datos es relevante porque el daño clínico no siempre se expresa como mortalidad. En muchos cuadros agudos, puede manifestarse como retraso diagnóstico, demora terapéutica, dolor no tratado, progresión clínica o necesidad posterior de mayor complejidad.

Calidad metodológica y riesgo de sesgo

La calidad metodológica de los estudios incluidos fue considerada moderada a baja. Los puntajes en la escala MASTER oscilaron entre 21/36 y 29/36. Estos valores reflejan un riesgo de sesgo moderado a alto.

Entre las principales limitaciones se identificó el ajuste incompleto por severidad basal, comorbilidades y factores sistémicos. Estos elementos son importantes porque pueden influir tanto en la probabilidad de sufrir una demora como en los resultados clínicos posteriores.

Esto dificulta establecer si la demora es una causa directa de peores resultados o si actúa como un marcador de un sistema congestionado. Para responder esa pregunta, los autores señalaron que serán necesarios estudios con métodos causales más robustos.

Un indicador operativo que debe ser monitoreado

Los autores concluyeron que las demoras de descarga de ambulancias se asocian de manera consistente con estadías más prolongadas en emergencias. Este hallazgo refleja una carga operativa relevante para los sistemas de salud.

Sin embargo, la evidencia directa de daño clínico, incluida la mortalidad, continúa siendo limitada e incierta. Por este motivo, se recomendó monitorear los tiempos de descarga como un indicador de desempeño y reportarlos en bandas estándar de 15, 30 y 60 minutos.

También fue recomendada la realización de estudios futuros con definiciones uniformes, datos prehospitalarios y hospitalarios vinculados, y métodos causales más sólidos.

El monitoreo estandarizado de los tiempos de descarga podría ayudar a comparar sistemas, identificar cuellos de botella y orientar mejoras en la atención de emergencias.

Conclusión

Las demoras en la transferencia de pacientes desde ambulancias al departamento de emergencias fueron asociadas de manera consistente con estadías más prolongadas. Sin embargo, la evidencia sobre mortalidad y daño clínico directo sigue siendo limitada. La estandarización de los tiempos de reporte y el desarrollo de estudios más robustos serán claves para comprender mejor su impacto.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.