Un análisis de 133.228 pacientes del registro Get With The Guidelines–Stroke de la American Heart Association mostró que la tenecteplasa fue asociada con una atención más rápida que la alteplasa durante la trombólisis intravenosa del accidente cerebrovascular isquémico agudo.

Una comparación centrada en los tiempos de atención

El estudio “Tenecteplase vs Alteplase and Time to Treatment for Acute Ischemic Stroke”, publicado en JAMA Network Open el 13 de julio de 2026, comparó los tiempos asistenciales alcanzados con tenecteplasa y alteplasa durante la trombólisis intravenosa del accidente cerebrovascular isquémico agudo.

La investigación fue enfocada en una de las variables más importantes de la atención neurológica de urgencia: el tiempo. Cuando una arteria cerebral es obstruida, el flujo sanguíneo hacia una región del cerebro es interrumpido y el tejido nervioso comienza a ser afectado progresivamente. Por ese motivo, la rapidez con la que es iniciada la reperfusión ocupa un lugar central dentro de los protocolos hospitalarios.

Los tiempos transcurridos entre la llegada del paciente y la administración del trombolítico son utilizados como indicadores de calidad. Estos intervalos permiten identificar demoras relacionadas con la recepción, la evaluación neurológica, la realización de estudios por imágenes, la exclusión de contraindicaciones, la preparación del medicamento y la coordinación entre los distintos equipos asistenciales.

La alteplasa requiere la administración de un bolo inicial seguido de una infusión de 60 minutos. La tenecteplasa, en cambio, puede ser administrada mediante un único bolo de 5 a 10 segundos. Esta diferencia simplifica el procedimiento y puede facilitar el traslado de pacientes que necesitan ser derivados hacia un centro con capacidad para realizar trombectomía mecánica.

La administración en un único bolo de 5 a 10 segundos representa una diferencia logística importante frente a una infusión de 60 minutos.

La comparación no fue limitada al momento de la trombólisis. También fueron analizados el tiempo puerta-entrada-puerta-salida, el tiempo hasta la punción arterial y otros intervalos asociados con la trombectomía mecánica y la reperfusión endovascular. La pregunta principal fue si la administración más simple de la tenecteplasa podía ser asociada con procesos hospitalarios más rápidos. Esta cuestión resultó relevante tanto para los centros que realizan procedimientos endovasculares como para los hospitales que deben iniciar el tratamiento y posteriormente transferir al paciente.

Más de 133.000 pacientes de 2.092 hospitales

Los datos fueron obtenidos del registro Get With The Guidelines–Stroke de la American Heart Association. Este registro reúne más del 75% de las internaciones por accidente cerebrovascular en Estados Unidos y permitió que la comparación fuera realizada sobre una población extensa y distribuida entre numerosos centros asistenciales.

La cohorte incluyó pacientes adultos tratados entre el 1 de julio de 2020 y el 30 de junio de 2022. El análisis estadístico fue realizado entre agosto y noviembre de 2023.

En total, fueron incluidos 133.228 pacientes atendidos en 2.092 hospitales. La edad media fue de 68,3 años, el 48,2% correspondió a mujeres y la mediana registrada en la Escala de Accidentes Cerebrovasculares de los Institutos Nacionales de Salud, conocida por sus siglas en inglés como NIHSS, fue de 7 puntos.

La Escala de Accidentes Cerebrovasculares de los Institutos Nacionales de Salud es utilizada para cuantificar la gravedad del déficit neurológico. Mediante esta herramienta son evaluados diferentes aspectos, como el nivel de conciencia, el lenguaje, la movilidad, la sensibilidad, la coordinación y los campos visuales.

Del total de pacientes, 13.988, equivalentes al 10,5%, recibieron tenecteplasa. Los 119.240 restantes, correspondientes al 89,5%, fueron tratados con alteplasa. La diferencia entre ambos grupos reflejó que la alteplasa continuaba siendo el tratamiento predominante durante el período analizado. La tenecteplasa se encontraba en una etapa de expansión, aunque todavía era utilizada en una proporción minoritaria de pacientes.

La cohorte reunió 133.228 pacientes de 2.092 hospitales y permitió analizar la práctica clínica cotidiana a gran escala.

Fueron examinados diferentes recorridos asistenciales. Se incluyeron pacientes que llegaron directamente al hospital donde recibieron tratamiento, personas atendidas inicialmente en otro centro y posteriormente transferidas, y pacientes que fueron sometidos tanto a trombólisis intravenosa como a trombectomía mecánica.

El análisis permitió observar la atención como una cadena completa. No solo fue considerado el momento en que se administró el medicamento, sino también la coordinación interhospitalaria y la transición hacia los procedimientos endovasculares.

El tiempo puerta-aguja fue menor con tenecteplasa

Entre los pacientes que llegaron directamente al hospital y no fueron transferidos, el tiempo medio puerta-aguja fue de 47,0 minutos con tenecteplasa. En quienes recibieron alteplasa, el tiempo medio fue de 52,7 minutos.

Después del ajuste estadístico, fue registrada una diferencia media de −3,13 minutos. El intervalo de confianza del 95%, expresado como IC 95%, fue de −3,84 a −2,42.

El intervalo de confianza del 95% representa el rango dentro del cual se considera probable que se encuentre la diferencia verdadera. Como el intervalo se mantuvo por debajo de cero, la asociación fue compatible con un tiempo puerta-aguja significativamente menor para la tenecteplasa dentro del modelo empleado.

La reducción promedio fue relativamente modesta en términos absolutos. Sin embargo, fue observada dentro de un proceso en el que cada etapa debe ser ejecutada con rapidez y en el que las demoras pueden acumularse antes de que el flujo sanguíneo cerebral sea restablecido.

El tiempo medio puerta-aguja fue de 47,0 minutos con tenecteplasa y de 52,7 minutos con alteplasa.

Las diferencias no fueron limitadas al promedio general. También fue observada una mayor proporción de pacientes tratados con tenecteplasa dentro de los objetivos temporales de 30, 45 y 60 minutos. Un tiempo puerta-aguja de hasta 30 minutos fue alcanzado por el 29,9% de los pacientes tratados con tenecteplasa. Entre quienes recibieron alteplasa, ese objetivo fue alcanzado por el 20,4%.

La odds ratio ajustada fue de 1,34. Esta medida indicó que, después de considerar las variables incluidas en el análisis, el cumplimiento del objetivo de hasta 30 minutos fue más frecuente entre los pacientes tratados con tenecteplasa. El objetivo de hasta 45 minutos fue alcanzado por el 58,3% de quienes recibieron tenecteplasa y por el 48,6% de quienes recibieron alteplasa. Para el límite de 60 minutos, las proporciones fueron de 77,5% y 70,7%, respectivamente.

La ventaja temporal fue observada en los tres objetivos analizados: 30, 45 y 60 minutos.

La mayor proporción de pacientes tratados dentro de estas metas ofreció una lectura complementaria a la comparación de los promedios. Mientras el promedio puede ser influido por valores extremos, el cumplimiento de umbrales muestra cuántas personas fueron atendidas dentro de períodos considerados clínicamente relevantes.

La administración en bolo único pudo haber reducido tareas operativas después de confirmarse la indicación. No obstante, la elección de tenecteplasa no eliminó la necesidad de una evaluación clínica completa, la realización de estudios por imágenes ni la exclusión de contraindicaciones.

Las transferencias hospitalarias fueron agilizadas

Una de las ventajas potenciales más importantes de la tenecteplasa fue observada en los pacientes que debieron ser transferidos. En estos casos, la atención inicial fue realizada en un hospital y la continuidad del tratamiento fue desarrollada en otro centro con mayor capacidad resolutiva.

En los pacientes tratados inicialmente en otro centro y luego transferidos, el tiempo puerta-aguja fue de 57,2 minutos con tenecteplasa. Con alteplasa, el tiempo fue de 61,0 minutos. La diferencia ajustada entre ambos tratamientos fue de −4,00 minutos. La ventaja temporal fue, por lo tanto, identificada también en un grupo cuya atención dependía de la coordinación entre instituciones. La alteplasa puede continuar siendo administrada durante el traslado debido a su infusión de 60 minutos. La tenecteplasa, en cambio, ya ha sido administrada por completo antes de que el paciente abandone el hospital de origen.

En pacientes transferidos, el tiempo puerta-aguja fue de 57,2 minutos con tenecteplasa y de 61,0 minutos con alteplasa.

El tiempo puerta-entrada-puerta-salida fue evaluado en 10.054 pacientes. Este indicador representa el período transcurrido desde la llegada al primer hospital hasta la salida del paciente rumbo al centro receptor. El intervalo incluye múltiples procesos asistenciales. Deben ser completadas la evaluación clínica, las imágenes, la decisión de transferir, la administración del tratamiento, la comunicación con el hospital receptor y la organización del transporte.

El tiempo puerta-entrada-puerta-salida fue de 113,7 minutos con tenecteplasa y de 117,8 minutos con alteplasa. La diferencia ajustada fue de −3,76 minutos. Aunque el intervalo total fue mucho más extenso que el tiempo requerido para administrar el medicamento, una salida más rápida fue asociada con el uso de tenecteplasa. La simplificación del tratamiento pudo haber reducido algunos pasos necesarios antes de autorizar la transferencia.

El tiempo puerta-entrada-puerta-salida fue reducido en 3,76 minutos de forma ajustada entre los pacientes evaluados.

La ventaja fue mayor entre los candidatos a trombectomía mecánica. En este subgrupo, el tiempo puerta-entrada-puerta-salida fue de 108,3 minutos con tenecteplasa y de 114,1 minutos con alteplasa.

La reducción ajustada fue de 5,94 minutos. Este resultado fue considerado especialmente relevante porque los candidatos a trombectomía forman parte de una cadena asistencial en la que las demoras acumuladas pueden postergar el inicio de la reperfusión endovascular.

La diferencia no pudo ser atribuida automáticamente a un único paso del proceso. La elección de tenecteplasa pudo haber coincidido con protocolos más recientes, una coordinación más eficiente o una activación más temprana de los sistemas de traslado.

Los procedimientos endovasculares comenzaron antes

La comparación fue extendida a los pacientes que recibieron trombólisis intravenosa y trombectomía mecánica. En estos casos, la rapidez depende de la activación del equipo endovascular, la disponibilidad de la sala, la preparación del paciente, el traslado interno y la realización de la punción arterial.

Entre los pacientes tratados con trombólisis y trombectomía en el mismo hospital, el tiempo puerta-punción arterial fue de 84,4 minutos con tenecteplasa. Con alteplasa, el intervalo fue de 92,8 minutos.

La diferencia ajustada fue de −5,93 minutos. La punción arterial representa el comienzo operativo del procedimiento endovascular, por lo que una reducción de este intervalo refleja una transición más rápida desde la evaluación inicial hacia la intervención.

En pacientes tratados en el mismo hospital, la punción arterial fue iniciada 5,93 minutos antes de forma ajustada con tenecteplasa.

Entre los pacientes transferidos desde otra institución, el tiempo puerta-punción arterial fue de 34,7 minutos con tenecteplasa. En quienes habían recibido alteplasa, el tiempo fue de 47,9 minutos. La diferencia ajustada fue de −6,47 minutos. En este grupo, el intervalo fue calculado desde la llegada al hospital receptor hasta el comienzo del procedimiento endovascular.

La reducción observada entre los pacientes transferidos fue especialmente destacada. Ambos grupos ya habían atravesado una evaluación inicial en otro hospital, pero quienes recibieron tenecteplasa llegaron al centro receptor sin una infusión trombolítica prolongada en curso.

Después de una transferencia, el tiempo puerta-punción arterial fue de 34,7 minutos con tenecteplasa y de 47,9 minutos con alteplasa.

También fueron observados tiempos menores hasta el despliegue del dispositivo y la reperfusión. Aunque no fueron proporcionados valores numéricos específicos para esos intervalos en el texto analizado, la dirección de los resultados fue concordante con la reducción registrada hasta la punción arterial.

La ventaja temporal pareció extenderse a distintas etapas de la trombectomía. Esto sugirió que la simplificación de la trombólisis podía facilitar no solo el inicio del procedimiento, sino también la organización general del circuito endovascular. La trombectomía mecánica requiere una coordinación de alta complejidad. Deben ser revisadas las imágenes vasculares, confirmada la elegibilidad, movilizado el equipo, preparada la sala y realizado el acceso arterial. Cuando el paciente es transferido, además debe asegurarse una comunicación efectiva entre instituciones.

El uso de tenecteplasa aumentó rápidamente

La tenecteplasa fue utilizada en 548 hospitales, equivalentes al 26,2% de las instituciones participantes. Su adopción aumentó de manera marcada a lo largo del período analizado. La participación de tenecteplasa pasó del 1,1% en el tercer trimestre de 2020 al 26,7% en el segundo trimestre de 2022. Este crecimiento mostró que el cambio de práctica ya se encontraba en marcha antes de la publicación del estudio.

El uso de tenecteplasa aumentó del 1,1% al 26,7% entre el tercer trimestre de 2020 y el segundo trimestre de 2022.

La expansión pudo haber sido favorecida por la administración en bolo único y por la simplificación de las transferencias. También pudo haber influido el interés por integrar la trombólisis con circuitos cada vez más rápidos de trombectomía mecánica. A pesar del crecimiento, el uso de tenecteplasa continuó siendo minoritario en la cohorte total. Solo el 10,5% de los 133.228 pacientes recibió este tratamiento, mientras que el 89,5% fue tratado con alteplasa.

Los hospitales que cambiaron de alteplasa a tenecteplasa redujeron su tiempo medio puerta-aguja de 52,7 a 51,1 minutos. Esta comparación permitió observar lo ocurrido dentro de centros que modificaron su estrategia terapéutica.

La reducción institucional fue de 1,6 minutos. Su magnitud fue menor que algunas de las diferencias observadas entre pacientes, lo que mostró que el efecto de una sustitución farmacológica puede variar según la organización previa de cada hospital.

En algunos centros, la preparación del medicamento puede representar una demora importante. En otros, los principales retrasos pueden encontrarse en la obtención de imágenes, la decisión clínica, el traslado interno o la disponibilidad del equipo endovascular.

La sustitución del trombolítico puede ahorrar tiempo, pero no elimina otros posibles cuellos de botella asistenciales.

La adopción de tenecteplasa requiere una actualización institucional. Deben ser revisados los protocolos, los sistemas de dosificación, la disponibilidad del medicamento y la capacitación de los equipos de emergencias, neurología, enfermería, farmacia, radiología y transporte.

La simplicidad de la administración puede facilitar el proceso, pero no reemplaza una implementación organizada. Para que la ventaja logística sea aprovechada, debe ser integrada dentro de un circuito asistencial completo.

Las diferencias fueron modestas pero consistentes

Los autores señalaron que las reducciones promedio fueron modestas. La diferencia ajustada de −3,13 minutos en el tiempo puerta-aguja no representó una transformación radical del proceso asistencial, pero fue acompañada por mejoras en varios indicadores.

La consistencia de la asociación fue uno de los aspectos más relevantes. Se registraron tiempos menores en la administración del trombolítico, la salida del hospital de origen, la punción arterial y otras etapas de los procedimientos endovasculares.

La mayor proporción de pacientes tratados dentro de 30, 45 y 60 minutos reforzó los resultados. Con tenecteplasa, el cumplimiento de esos objetivos fue del 29,9%, 58,3% y 77,5%, respectivamente. Con alteplasa, las proporciones fueron del 20,4%, 48,6% y 70,7%.

La relevancia del hallazgo fue respaldada por la repetición de la ventaja temporal en diferentes etapas de la atención.

En una cohorte de 133.228 pacientes, las diferencias pequeñas pudieron ser estimadas con precisión. Por ese motivo, la significación estadística no debe ser confundida automáticamente con una gran magnitud clínica. El valor del hallazgo fue sustentado por su distribución a lo largo de la cadena asistencial. La ventaja no fue observada únicamente en una comparación aislada, sino en múltiples procesos desarrollados antes y durante la reperfusión.

La odds ratio ajustada de 1,34 para el objetivo de 30 minutos mostró una asociación favorable. Sin embargo, esta medida no representa directamente una diferencia absoluta de probabilidades y debe ser interpretada junto con las proporciones observadas.

La diferencia absoluta para el objetivo de 30 minutos fue de 9,5 puntos porcentuales. Este valor surgió de comparar el 29,9% registrado con tenecteplasa y el 20,4% observado con alteplasa.

Alcances y limitaciones del estudio

Uno de los principales aportes del estudio fue la utilización de datos de práctica clínica real. La inclusión de 133.228 pacientes de 2.092 hospitales permitió analizar el funcionamiento cotidiano de instituciones con diferentes capacidades y modelos de atención.

El registro Get With The Guidelines–Stroke reúne más del 75% de las internaciones por accidente cerebrovascular en Estados Unidos. Esta cobertura fortaleció la representatividad nacional de los resultados.

Los hallazgos deben ser trasladados con cautela a otros sistemas sanitarios. Las distancias de transferencia, la disponibilidad de especialistas, los recursos hospitalarios y la organización de las redes de atención pueden ser diferentes en cada país.

Los resultados describieron la práctica hospitalaria de Estados Unidos y no deben ser extrapolados automáticamente a todos los sistemas de salud.

El carácter observacional constituyó una limitación central. Los pacientes no fueron asignados al azar para recibir tenecteplasa o alteplasa, sino que el tratamiento fue elegido según los protocolos y las decisiones de cada institución.

Los hospitales que adoptaron tenecteplasa pudieron haber contado con procesos asistenciales más rápidos. También pudieron haber implementado simultáneamente otras mejoras, como la activación prehospitalaria, la preparación anticipada del equipo o una coordinación más eficiente con los centros de trombectomía.

Aunque fueron aplicados ajustes estadísticos, no puede descartarse la influencia de variables no medidas. Por esta razón, fue demostrada una asociación entre tenecteplasa y menores tiempos, pero no una relación causal absoluta.

El período analizado se extendió desde el 1 de julio de 2020 hasta el 30 de junio de 2022. Durante esos años, la adopción de tenecteplasa aumentó rápidamente, por lo que los resultados reflejaron una etapa de transición institucional.

Los centros que incorporaron el tratamiento de manera temprana pudieron haber tenido características diferentes. Es posible que contaran con mayor experiencia en innovación, protocolos más actualizados o equipos especializados en accidente cerebrovascular.

La asociación observada no permite afirmar que todos los minutos ahorrados hayan sido producidos exclusivamente por el medicamento.

El análisis fue centrado en los tiempos asistenciales. No fue presentado como una evaluación completa de todos los resultados clínicos, funcionales o de seguridad relacionados con ambos trombolíticos.

La elección del tratamiento debe ser realizada según las guías vigentes y la situación clínica individual. Deben ser considerados los criterios de selección, las contraindicaciones, la disponibilidad institucional y la experiencia del equipo tratante.

Implicancias para los hospitales y las redes de atención

Los resultados ofrecieron argumentos para revisar los protocolos hospitalarios de trombólisis. En instituciones que transfieren pacientes para trombectomía, la administración en bolo único puede disminuir la complejidad del traslado.

En hospitales con capacidad endovascular, la tenecteplasa puede facilitar una transición más rápida hacia la punción arterial. La eliminación de una infusión de 60 minutos puede reducir interferencias logísticas durante la preparación del procedimiento.

La implementación no debería limitarse a reemplazar un medicamento por otro. Para obtener una mejora sostenida, deben ser revisados todos los procesos comprendidos entre el ingreso del paciente y la reperfusión.

La ventaja logística solo puede ser aprovechada plenamente cuando el medicamento es incorporado dentro de un circuito asistencial organizado.

La activación prehospitalaria, la disponibilidad inmediata de estudios por imágenes y la comunicación entre los equipos deben ser optimizadas. También deben ser revisados los tiempos de traslado interno, la coordinación con el transporte y el contacto con el centro receptor.

La incorporación de tenecteplasa debería ser acompañada por capacitación y auditorías periódicas. Los hospitales pueden comparar sus tiempos puerta-aguja, puerta-entrada-puerta-salida y puerta-punción arterial antes y después del cambio.

La simplicidad del bolo único puede aportar una ventaja particular en redes regionales. Cuando un hospital no dispone de trombectomía, la administración completa antes del traslado puede facilitar la derivación hacia un centro de mayor complejidad.

Los autores concluyeron que la tenecteplasa fue asociada con tiempos significativamente más breves. Las diferencias fueron identificadas en el tiempo puerta-aguja, el tiempo puerta-entrada-puerta-salida y los procedimientos endovasculares.

Las ventajas logísticas respaldaron un uso más amplio de tenecteplasa tanto en hospitales con trombectomía como en centros que transfieren pacientes.

Conclusión

En una cohorte de 133.228 pacientes, la tenecteplasa fue asociada con una atención más rápida que la alteplasa. Las reducciones fueron modestas, pero consistentes en la trombólisis, las transferencias y la trombectomía. Su administración en bolo único fue considerada una ventaja logística relevante para distintas redes hospitalarias.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.