Un estudio de co-diseño publicado en BMC Emergency Medicine reúne a expertos, personal de ambulancias y pacientes para trazar un camino viable que permita implementar Unidades Móviles de Ictus en el sistema de salud de Inglaterra y Gales, acercando el tratamiento al paciente.

«El tiempo es cerebro»: La urgencia crítica en el tratamiento del Ictus

En el tratamiento del ictus isquémico agudo —el tipo de accidente cerebrovascular causado por un coágulo que bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro— el tiempo es el factor más crítico. La frase «el tiempo es cerebro» resume la realidad de que cada minuto que pasa sin tratamiento, millones de células cerebrales mueren, lo que aumenta el riesgo de discapacidad permanente o muerte.

El tratamiento estándar de oro para muchos de estos casos es la trombolisis intravenosa, un potente medicamento que disuelve el coágulo.

Sin embargo, para ser efectivo, debe administrarse dentro de una ventana de tiempo muy estrecha desde el inicio de los síntomas. Esto crea una carrera contrarreloj que comienza en el momento en que el paciente o un familiar llama a los servicios de emergencia.

La unidad móvil de Ictus (UMI): llevando el hospital al paciente

Para acortar drásticamente este tiempo crítico, ha surgido una innovación revolucionaria: la Unidad Móvil de Ictus (UMI). Una UMI no es una ambulancia convencional; es, en esencia, un departamento de emergencias especializado en ictus sobre ruedas.

Estas unidades están equipadas con tecnología avanzada, incluyendo un escáner de Tomografía Computarizada (TC) portátil para obtener imágenes del cerebro, un laboratorio en el punto de atención para analizar la sangre y los medicamentos trombolíticos necesarios.

Su capacidad única es que permite a un equipo especializado diagnosticar el tipo de ictus (isquémico o hemorrágico) y, si es apropiado, iniciar el tratamiento para disolver el coágulo en el lugar del incidente, ya sea en el hogar del paciente o en la carretera, mucho antes de llegar al hospital.

El desafío de la implementación: del concepto a la realidad en el NHS

A pesar de que los beneficios de las UMI han sido demostrados en varios ensayos clínicos en todo el mundo, su implementación a gran escala en un sistema de salud tan grande y complejo como el Servicio Nacional de Salud (NHS) de Inglaterra y Gales no es una tarea sencilla.

Surgen numerosas incertidumbres y desafíos logísticos, financieros y de personal.

Para abordar estos problemas, se llevó a cabo un estudio con el objetivo de desarrollar un camino operativo viable y basado en el consenso para la implementación de las UMI, uniendo la evidencia científica con la realidad práctica.

Co-diseñando el futuro: un enfoque colaborativo

La investigación utilizó un enfoque innovador de «co-diseño», reconociendo que la mejor solución solo puede crearse con la participación activa de todas las partes interesadas.

Se realizaron una serie de talleres en línea en los que participaron clínicos (neurólogos, médicos de urgencias), personal de ambulancias, gestores del NHS y, de manera crucial, representantes de pacientes y cuidadores.

Para facilitar las discusiones y la toma de decisiones, se utilizó la Técnica del Grupo Nominal (TGN), un método estructurado que permite a todos los participantes aportar ideas, discutirlas y luego clasificarlas por orden de importancia, asegurando que todas las voces sean escuchadas.

El primer dilema: ¿dónde se debería estacionar la UMI?

Una de las incertidumbres más debatidas fue la ubicación base de las UMI. Una opción era basarlas en los Centros de Ictus Integrales (CII), los hospitales más especializados que cuentan con el personal experto.

Sin embargo, estos centros suelen estar ubicados en grandes áreas urbanas.El consenso alcanzado en el estudio fue que basar las UMI en los CII podría exacerbar las desigualdades en salud existentes, dejando a las poblaciones rurales y remotas con un acceso aún peor.

Por lo tanto, el camino desarrollado recomienda un modelo dinámico en el que las UMI estén basadas dentro de los servicios de ambulancia.

Este enfoque permite que las unidades se desplieguen de manera más flexible y estratégica para cubrir áreas geográficas más amplias, mejorando el acceso equitativo a la atención del ictus.

El segundo dilema: ¿Quién debería tripular la UMI?

Otro desafío considerable es la configuración del personal. Idealmente, una UMI estaría tripulada por un equipo que incluye a un médico especialista en ictus. Sin embargo, la realidad de la escasez de personal en el NHS hace que este modelo sea difícil de mantener.

El estudio reconoció esta barrera y, aunque no se llegó a un consenso definitivo, se exploraron varios modelos.

El camino desarrollado permite la flexibilidad, abriendo la puerta a soluciones innovadoras como el uso de la telemedicina, donde un neurólogo puede evaluar al paciente de forma remota a través de un enlace de video y guiar al equipo de la ambulancia en la toma de decisiones.

Trazando la ruta: elementos clave del camino desarrollado

A través de las tres rondas de talleres, se alcanzó un consenso sobre varios elementos operativos clave. Uno de los más importantes fue el sistema de despacho.

Se recomendó un modelo de «despacho dual», en el que, ante una llamada de emergencia con sospecha de ictus, se envíen simultáneamente tanto una ambulancia estándar como la UMI.

La ambulancia estándar, al ser más numerosa y estar más dispersa, probablemente llegará primero para proporcionar la atención inicial.

Si la UMI puede llegar rápidamente y es apropiada para el caso, puede entonces llevar a cabo el diagnóstico y el tratamiento avanzado en el lugar. Este enfoque busca optimizar el uso de un recurso tan especializado y costoso como la UMI.

Adaptabilidad y futuras tecnologías

El camino co-diseñado no se presenta como una regla rígida e inamovible, sino como un marco fundamental y adaptable. Se reconoce que la implementación deberá ser modificada para adaptarse a las realidades locales de las diferentes regiones de Inglaterra y Gales.

Además, el camino está diseñado para ser dinámico y evolucionar con el tiempo. Se anticipa que los avances en tecnologías como la inteligencia artificial (IA), que podría ayudar a interpretar las imágenes de la TC más rápidamente, y las mejoras en la telemedicina, se integrarán en el camino de la UMI a medida que estén disponibles, mejorando aún más su eficacia.

Conclusión

El camino co-diseñado para las Unidades Móviles de Ictus representa un marco fundamental y adaptable para revolucionar la atención del ictus agudo en el Reino Unido. Al priorizar la equidad y proponer soluciones pragmáticas a los desafíos de ubicación y personal, este estudio ofrece una hoja de ruta viable.

Su implementación exitosa, sin embargo, dependerá de abordar las incertidumbres restantes y de una evaluación continua para garantizar que esta tecnología salvavidas llegue a todos los que la necesitan, sin importar su ubicación geográfica.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.