Un programa del Emergency Department del University Hospital Galway, en Irlanda, fue evaluado para fortalecer la gobernanza de la vía aérea, mejorar la seguridad de la intubación endotraqueal y consolidar un modelo clínico sostenible basado en datos, simulación y retroalimentación continua.

Una estrategia para ordenar la vía aérea en emergencias

La intubación endotraqueal en el servicio de emergencias constituye uno de los procedimientos más críticos en la atención de pacientes graves. En pocos minutos, debe ser evaluada la indicación, debe ser preparado el equipo, debe ser anticipado el riesgo fisiológico y anatómico, y debe ser ejecutada una técnica que puede definir la evolución inmediata del paciente.

En este contexto, el programa “The infusion after the bolus” fue desarrollado como una iniciativa de mejora de calidad destinada a fortalecer la gobernanza de la vía aérea en Irlanda. El proyecto fue llevado adelante en el Emergency Department, es decir, el Departamento de Emergencias, del University Hospital Galway, un hospital modelo 4 ubicado en el oeste de Irlanda.

Según los datos aportados, el centro registró 80.000 consultas en 2024, atiende tanto a adultos como a pacientes pediátricos, y contaba al momento de la implementación con 8,5 consultores equivalentes de tiempo completo en Medicina de Emergencias y 16 registrars.

El objetivo principal fue crear un marco sostenible, responsable y replicable para mejorar la seguridad del manejo de la vía aérea, la competencia procedimental de los profesionales y el aprendizaje continuo asociado a la intubación endotraqueal.

Un problema clínico y organizacional

La iniciativa partió de una dificultad concreta: aunque la intubación es una competencia propia de los médicos de emergencias en Irlanda, no existía un programa estructurado y publicado de gobernanza de vía aérea en los servicios de emergencias.

En el caso del University Hospital Galway, antes de mayo de 2024 no había documentación sistemática de las intubaciones.

Esta ausencia impedía medir indicadores fundamentales como la tasa de éxito al primer intento, la frecuencia de complicaciones o la experiencia de los operadores.

La falta de información generaba una limitación central para la mejora de calidad. En seguridad del paciente, aquello que no se mide difícilmente pueda ser corregido, comparado o sostenido en el tiempo. Por eso, el programa fue concebido como una respuesta clínica, educativa y organizacional.

El cambio buscado fue pasar de una práctica dependiente de la experiencia individual a un modelo de vía aérea gobernado por datos, entrenamiento, revisión y retroalimentación.

Por qué importa el éxito al primer intento

La tasa de éxito al primer intento es uno de los indicadores más relevantes en el manejo de la vía aérea de emergencia. Un primer intento exitoso puede reducir la exposición del paciente a períodos prolongados de hipoxia, múltiples manipulaciones de la vía aérea y mayor riesgo de eventos adversos.

Por el contrario, los intentos repetidos pueden asociarse con complicaciones mecánicas, deterioro fisiológico y aumento de la complejidad del procedimiento. Por ese motivo, el programa fijó como meta alcanzar una tasa de éxito al primer intento mayor al 90% para julio de 2025.

El seguimiento de las complicaciones también fue considerado esencial. Un procedimiento puede ser exitoso desde el punto de vista técnico, pero aun así asociarse con eventos clínicos relevantes. Por ello, se estableció como objetivo mantener una tasa global de complicaciones menor al 15%.

Objetivos SMART para medir la mejora

El proyecto estableció tres objetivos SMART, sigla que corresponde a Specific, Measurable, Achievable, Relevant and Time-bound, es decir, objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y delimitados en el tiempo.

El primer objetivo fue alcanzar una tasa de éxito al primer intento mayor al 90% para julio de 2025. El segundo fue mantener una tasa global de complicaciones menor al 15%.

El tercero fue lograr 100% de captura de datos en el registro nacional Emergency Medicine Airway Registry Ireland (EMARI), traducido como Registro Irlandés de Vía Aérea en Medicina de Emergencias.

Estos objetivos permitieron transformar una aspiración general de mejora en metas concretas y evaluables. Además, hicieron posible comparar el desempeño del programa a lo largo de distintos ciclos de implementación.

Emergency Medicine Airway Registry Ireland como eje del registro

La incorporación de Emergency Medicine Airway Registry Ireland (EMARI) fue uno de los componentes centrales del programa. Este registro permitió documentar los casos de forma estandarizada y generar una base de información para evaluar resultados.

Para facilitar la carga de datos, fueron utilizados códigos QR, sigla de Quick Response o respuesta rápida, vinculados al registro. Este recurso fue implementado para simplificar el acceso al formulario y reducir barreras operativas durante o después de la atención.

La captura de datos en EMARI alcanzó 99,2% o 99,4%, según el resumen reportado. Aunque ambas cifras fueron mencionadas, las dos expresan un nivel muy alto de adherencia al registro y una documentación prácticamente completa.

Ciclos Plan-Do-Study-Act para sostener el cambio

La implementación se realizó entre mayo de 2024 y octubre de 2025 mediante el modelo de mejora Plan-Do-Study-Act (PDSA). Esta sigla corresponde a Planificar, Hacer, Estudiar y Actuar.

El uso de ciclos PDSA permitió que el programa no fuera aplicado como un paquete cerrado, sino como una estrategia progresiva. En cada etapa fueron observados los resultados, fueron identificadas áreas de mejora y fueron incorporadas nuevas acciones.

Esta metodología resulta especialmente útil en entornos clínicos complejos, donde las intervenciones deben adaptarse a la realidad operativa del servicio, al volumen de pacientes, a los recursos disponibles y a la dinámica del equipo de salud.

Intervenciones implementadas

El programa incluyó múltiples intervenciones orientadas a mejorar la seguridad y la calidad del procedimiento. Entre ellas, fue designado un líder de vía aérea en Medicina de Emergencias, encargado de impulsar la gobernanza del proceso y sostener la continuidad de la iniciativa.

También fueron incorporadas listas de verificación estandarizadas, equipamiento uniforme, registro sistemático mediante EMARI, videolaringoscopía con grabación y revisión posterior de procedimientos.

Además, fueron implementados simulacros diarios de intubación de secuencia rápida, validación de competencias, supervisión por un médico senior y sesiones educativas multidisciplinarias denominadas Airways, Biscuits, Caffeine (ABC).

En conjunto, estas acciones permitieron que la intubación fuera abordada no solo como una habilidad técnica individual, sino como un proceso institucional sometido a medición, revisión y mejora continua.

El rol del liderazgo en Medicina de Emergencias

La designación de un líder de vía aérea fue considerada una intervención clave. En programas de seguridad clínica, la asignación de responsabilidad específica permite evitar que las mejoras queden diluidas entre múltiples prioridades asistenciales.

El liderazgo permitió articular la documentación de casos, promover estándares comunes, coordinar actividades educativas y sostener el seguimiento de indicadores.

También favoreció una cultura de responsabilidad compartida en torno al manejo de la vía aérea.

Este enfoque resulta relevante porque la intubación en emergencias no depende únicamente del operador principal. Requiere coordinación entre médicos, enfermería, supervisores, personal encargado de medicación, monitoreo, equipamiento y soporte posterior.

Listas de verificación y equipamiento uniforme

Las listas de verificación estandarizadas fueron incorporadas para asegurar que no fueran omitidos pasos esenciales antes, durante y después de la intubación. En procedimientos críticos, estas herramientas permiten ordenar la preparación, confirmar roles y anticipar dificultades.

El equipamiento uniforme también fue incluido como parte del programa. Esta medida reduce la variabilidad y permite que todos los integrantes del equipo trabajen con recursos conocidos, ubicados de forma previsible y utilizados de manera consistente.

En un escenario de emergencia, la familiaridad con el equipo puede ser determinante. La estandarización de los recursos permite reducir demoras, minimizar errores evitables y mejorar la coordinación del equipo.

Videolaringoscopía CMAC y revisión de procedimientos

El programa incorporó videolaringoscopía con grabación mediante CMAC, un sistema de videolaringoscopía utilizado para visualizar la vía aérea durante la intubación. Esta herramienta permitió asistir el procedimiento y generar material para revisión posterior.

La videolaringoscopía facilita que otros integrantes del equipo observen la imagen en tiempo real. Esto mejora la supervisión, fortalece la comunicación durante el procedimiento y permite intervenir con mayor rapidez si aparecen dificultades.

La captura en video aumentó progresivamente hasta 72% en el último ciclo. Este dato muestra una adopción creciente de la herramienta dentro del flujo clínico y su integración progresiva a la cultura de revisión del servicio.

La revisión de videos permite analizar la posición del paciente, la técnica utilizada, la visualización obtenida, el avance del tubo, la coordinación del equipo y los puntos de mejora. De este modo, cada procedimiento puede transformarse en una oportunidad educativa.

Simulación diaria y validación de competencias

Uno de los cambios más relevantes fue la implementación de simulacros diarios de intubación de secuencia rápida. Esta práctica permitió ensayar el procedimiento antes de enfrentarlo en pacientes reales.

La simulación ayuda a reforzar roles, revisar equipamiento, automatizar pasos críticos y mejorar la comunicación del equipo. En un entorno como emergencias, donde la intubación puede ocurrir bajo alta presión, la preparación repetida puede contribuir a reducir errores.

A partir de enero de 2025, además de los simulacros diarios, fue introducida la validación formal de competencias. Esta medida permitió establecer estándares mínimos, identificar necesidades de entrenamiento y asegurar que la práctica fuera realizada dentro de un marco supervisado.

Supervisión senior para procedimientos de alto riesgo

La supervisión por un médico senior fue otro componente central del programa. En servicios donde participan profesionales con distintos niveles de experiencia, esta presencia puede mejorar la toma de decisiones, apoyar al operador principal y anticipar dificultades.

La supervisión no solo aporta seguridad clínica durante el procedimiento, sino que también permite que la formación ocurra en tiempo real. En la vía aérea de emergencia, esta combinación de asistencia y enseñanza resulta especialmente importante.

Luego de introducir simulacros diarios, validación formal y supervisión senior en enero de 2025, entre enero y junio de 2025 fueron registradas 54 intubaciones, con 90,7% de éxito al primer intento y 13,0% de complicaciones.

Airways, Biscuits, Caffeine como espacio educativo

El programa incluyó sesiones educativas multidisciplinarias denominadas Airways, Biscuits, Caffeine (ABC). En este caso, la sigla ABC corresponde a Airways, Biscuits, Caffeine, es decir, vías aéreas, galletas y cafeína.

Estas sesiones fueron pensadas como espacios accesibles, regulares y sostenibles de aprendizaje en torno al manejo de la vía aérea. Su carácter multidisciplinario permitió involucrar a distintos integrantes del equipo asistencial.

El valor de estas reuniones radicó en que permitieron discutir casos, revisar dificultades, compartir aprendizajes y reforzar estándares.

Además, funcionaron como puente entre los datos recolectados, los videos revisados y los cambios concretos en la práctica clínica.

Resultados globales del programa

Durante el período analizado fueron registradas 156 intubaciones en 154 pacientes. Los médicos de emergencias fueron los intubadores principales en el 82,7% de los casos, con n=129.

La tasa global de éxito al primer intento fue de 91,7%, por encima del objetivo predefinido de superar el 90%. La tasa global de complicaciones fue de 12,3%, dentro del objetivo de mantenerlas por debajo del 15%.

Estos resultados muestran que el programa logró cumplir las metas principales vinculadas con seguridad, desempeño procedimental y documentación. Además, el nivel de captura de datos en EMARI fue prácticamente completo, con 99,2% o 99,4% según el resumen reportado.

Evolución del primer ciclo

Entre mayo y junio de 2024 fueron realizadas 13 intubaciones. En este período inicial, la tasa de éxito al primer intento fue de 92,3%, mientras que la tasa de complicaciones fue de 38,5%.

Este primer ciclo mostró una tasa de éxito superior al objetivo de 90%, pero una tasa de complicaciones considerablemente elevada respecto de la meta de mantenerlas por debajo del 15%.

El contraste entre ambos indicadores permitió reconocer que el éxito técnico no era suficiente para garantizar seguridad global. También era necesario revisar el proceso completo y reducir eventos adversos.

Evolución del segundo ciclo

Entre julio de 2024 y enero de 2025 hubo 51 intubaciones. En este período, la tasa de éxito al primer intento fue de 88,2% y la tasa de complicaciones fue de 11,8%.

Este ciclo mostró una reducción importante de las complicaciones, que quedaron por debajo del objetivo del 15%. Sin embargo, el éxito al primer intento se ubicó por debajo de la meta establecida.

La lectura de estos resultados permitió identificar nuevas necesidades de mejora, especialmente en relación con la preparación del equipo, la validación de competencias y la supervisión durante procedimientos críticos.

Evolución del tercer ciclo

Luego de introducir simulacros diarios, validación formal y supervisión senior en enero de 2025, entre enero y junio de 2025 fueron registradas 54 intubaciones.

En este período, la tasa de éxito al primer intento fue de 90,7% y la tasa de complicaciones fue de 13,0%. Ambos indicadores se ubicaron dentro de los objetivos predefinidos.

Este ciclo sugirió que la combinación de entrenamiento diario, validación de competencias y supervisión senior pudo haber contribuido a estabilizar el desempeño del programa.

Evolución del cuarto ciclo

Entre julio y octubre de 2025 se realizaron 38 intubaciones. En este último ciclo, la tasa de éxito al primer intento alcanzó 96,2% y la tasa de complicaciones descendió a 7,7%.

Este fue el mejor desempeño del período analizado. La tasa de éxito fue la más alta y la tasa de complicaciones fue la más baja entre los ciclos reportados.

La evolución final respalda la utilidad de un programa estructurado, sostenido y basado en revisión continua para mejorar la seguridad del manejo de la vía aérea en emergencias.

Un modelo pragmático, sostenible y replicable

Los autores concluyeron que un programa estructurado de gobernanza de vía aérea, basado en liderazgo, estandarización, simulación, registro de datos, revisión de videos y retroalimentación continua, permitió mantener una tasa de éxito al primer intento superior al 90% y complicaciones bajas durante sucesivos ciclos de mejora.

El modelo fue presentado como pragmático, sostenible y replicable en servicios de emergencias de Irlanda y de otros países con prácticas similares de manejo de vía aérea.

Su replicabilidad se apoya en que el núcleo del programa no dependió de una única intervención, sino de una arquitectura organizacional. Liderazgo, documentación, entrenamiento, supervisión y revisión fueron integrados como partes de un mismo sistema.

Una enseñanza para la seguridad en emergencias

La experiencia del University Hospital Galway muestra que la mejora en procedimientos críticos no depende solamente de aumentar la habilidad individual, sino de crear sistemas capaces de aprender de cada caso.

El registro sistemático, la revisión de videos, la simulación diaria y la educación multidisciplinaria permitieron transformar cada intubación en una fuente de información para el equipo.

En ese sentido, el programa ofrece una enseñanza que puede extenderse más allá de la vía aérea: los procedimientos de alto riesgo requieren objetivos medibles, datos confiables, liderazgo clínico y una cultura de mejora continua.

Conclusión

El programa “The infusion after the bolus” mostró que la gobernanza estructurada de la vía aérea puede mejorar la seguridad de la intubación en emergencias. Con liderazgo, registro sistemático, simulación, videorrevisión y educación continua, fueron alcanzados 91,7% de éxito al primer intento y 12,3% de complicaciones.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.