Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó si el paro cardíaco extrahospitalario atendido durante la noche continúa asociado con peores resultados de supervivencia en Estados Unidos. La investigación, basada en el registro Cardiac Arrest Registry to Enhance Survival (CARES), incluyó datos de 874.415 pacientes adultos atendidos entre enero de 2013 y diciembre de 2024.

Los resultados mostraron que los eventos nocturnos tuvieron menores probabilidades ajustadas de retorno sostenido de la circulación espontánea, menor supervivencia neurológicamente favorable al alta y peor supervivencia posterior a la reanimación. La diferencia no se redujo a lo largo del período analizado, lo que sugiere que la brecha entre día y noche sigue vigente incluso en datos contemporáneos.

Un problema clínico tiempo-dependiente

El paro cardíaco extrahospitalario, conocido por la sigla OHCA del inglés out-of-hospital cardiac arrest, representa una de las emergencias médicas más críticas. Su pronóstico depende de una secuencia de intervenciones que deben ocurrir con rapidez: reconocimiento del evento, activación del sistema de emergencias, inicio de reanimación cardiopulmonar (RCP), desfibrilación temprana cuando corresponde y cuidados posteriores a la reanimación.

En este contexto, el estudio “Out-of-Hospital Cardiac Arrest Survival at Nighttime”, publicado el 29 de abril de 2026, evaluó si el horario nocturno continúa siendo un factor asociado con peores desenlaces. La hipótesis central fue que, aunque los sistemas de emergencia han mejorado, la atención durante la noche podría seguir condicionada por demoras, menor reconocimiento por testigos, menor acceso a desfibrilación y diferencias en la atención posterior.

Diseño del estudio y población incluida

La investigación fue desarrollada como un estudio retrospectivo de cohorte. Se utilizaron registros del Cardiac Arrest Registry to Enhance Survival (CARES), una base de datos estadounidense orientada a la vigilancia y mejora de los resultados del paro cardíaco.

Fueron incluidos pacientes adultos de 18 años o más registrados entre enero de 2013 y diciembre de 2024. De 1.151.845 pacientes inicialmente incluidos en el registro, 874.415 cumplieron los criterios de elegibilidad para el análisis final.

La mediana de edad fue de 64 años, con un rango intercuartílico (RIC) de 52 a 75 años. La sigla RIC refiere al rango intercuartílico, una medida estadística que describe la dispersión de los valores centrales de una distribución.

Características demográficas de la cohorte

Del total de pacientes incluidos, 557.515 fueron varones (63,8%). En cuanto a raza o etnia, se registraron 181.878 pacientes negros o afroamericanos (20,8%), 146.352 hispanos o latinos (16,7%) y 447.646 blancos (51,2%).

La mayoría de los eventos tuvo una presunta etiología cardíaca: 718.803 casos (82,2%). Además, el lugar más frecuente del evento fue el hogar o residencia, donde ocurrieron 727.287 casos (83,2%).

Este dato resulta relevante porque los paros cardíacos ocurridos en el hogar suelen tener menor probabilidad de acceso inmediato a un desfibrilador externo automático (DEA) y pueden depender en mayor medida de la presencia, reacción y entrenamiento de familiares o convivientes.

Cómo se definieron el día y la noche

La exposición principal fue el horario de respuesta prehospitalaria. El período diurno fue definido entre las 7:00 y las 22:59, mientras que el período nocturno fue definido entre las 23:00 y las 6:59.

Del total de casos analizados, 241.967 (27,7%) ocurrieron durante la noche. Esta proporción permitió comparar los desenlaces clínicos entre ambos períodos con una muestra amplia y representativa.

Qué desenlaces fueron evaluados

Los investigadores analizaron dos desenlaces principales. El primero fue el retorno sostenido de la circulación espontánea, conocido por la sigla ROSC, del inglés return of spontaneous circulation. Este desenlace indica que el paciente recuperó circulación propia luego de las maniobras de reanimación.

El segundo desenlace fue la supervivencia neurológicamente favorable al alta. Para definirla se utilizó la escala Cerebral Performance Category (CPC). Una puntuación de 1 o 2 en la escala CPC fue considerada un resultado neurológico favorable.

También se evaluó la supervivencia neurológicamente favorable entre quienes habían logrado ROSC sostenido, lo que permitió analizar no solo la fase inicial de reanimación, sino también la evolución posterior.

Menor retorno de circulación durante la noche

Los resultados mostraron una desventaja significativa para los eventos nocturnos. El ROSC sostenido fue menor durante la noche que durante el día: 62.548 casos (25,8%) frente a 193.486 casos (30,6%).

Luego del ajuste estadístico, la atención nocturna se asoció con una odds ratio ajustada (aOR) de 0,85, con intervalo de confianza del 95% (IC 95%): 0,84-0,86. La sigla aOR corresponde a adjusted odds ratio, u odds ratio ajustada, una medida que estima la asociación entre una exposición y un desenlace luego de considerar otras variables.

Una aOR menor a 1 indica menores probabilidades ajustadas del desenlace en el grupo expuesto. En este caso, los pacientes atendidos durante la noche tuvieron menores probabilidades ajustadas de recuperar circulación espontánea sostenida.

Menor supervivencia neurológicamente favorable

La supervivencia neurológicamente favorable al alta también fue inferior durante la noche. Se registraron 16.234 pacientes (6,7%) con este desenlace en el período nocturno, frente a 58.542 pacientes (9,3%) durante el día.

La asociación ajustada también mostró una diferencia significativa: aOR 0,84, con IC 95%: 0,82-0,86. Esto indica que la desventaja nocturna no se limitó a la recuperación inicial de la circulación, sino que también se observó en la posibilidad de sobrevivir con un estado neurológico favorable.

Este hallazgo es clínicamente importante porque, en el paro cardíaco, la supervivencia no puede interpretarse únicamente como recuperación del pulso o egreso hospitalario. La preservación neurológica es un desenlace central para evaluar la calidad de la recuperación.

La brecha persistió después de lograr ROSC

Entre los pacientes que lograron ROSC sostenido, la supervivencia neurológicamente favorable posterior a la reanimación también fue menor durante la noche. En este grupo, la atención nocturna se asoció con una aOR de 0,93 y un IC 95%: 0,90-0,95.

Este resultado sugiere que la diferencia entre día y noche podría involucrar no solo la fase prehospitalaria inicial, sino también aspectos posteriores de la atención. Entre ellos podrían incluirse la disponibilidad de equipos, la continuidad de los cuidados posparo, el acceso a procedimientos especializados y la calidad del monitoreo hospitalario.

Resultados en paros presenciados y con ritmo desfibrilable

La desventaja nocturna también fue observada en un subgrupo de pacientes con mejores condiciones iniciales de reversibilidad: aquellos con paro presenciado por testigos y ritmo inicial desfibrilable. Este subgrupo incluyó 102.514 pacientes.

En estos casos, el ROSC sostenido fue de 44,9% durante la noche frente a 52,7% durante el día. La supervivencia neurológicamente favorable fue de 23,0% durante la noche y de 30,0% durante el día.

La persistencia de la brecha en este grupo es especialmente relevante. Los paros presenciados y con ritmo desfibrilable suelen tener mejor pronóstico cuando se interviene rápidamente. Sin embargo, incluso en este escenario, el horario nocturno se mantuvo asociado con peores resultados.

También se observó en eventos presenciados por respondedores del 911

La diferencia entre día y noche también persistió en el subgrupo de eventos presenciados por respondedores del 911, el sistema telefónico de emergencias de Estados Unidos.

Este dato sugiere que la desventaja nocturna no puede explicarse únicamente por la ausencia de testigos legos o por el retraso inicial en el reconocimiento del paro. La brecha podría depender de múltiples componentes de la cadena de supervivencia.

El tiempo de respuesta explicó solo una parte del problema

El análisis mostró que el intervalo de respuesta prehospitalaria explicó solo una parte de la desventaja nocturna. Aproximadamente 12,6% del efecto total estuvo mediado por ese intervalo.

Esto significa que, aunque los tiempos de respuesta son importantes, no alcanzan para explicar por completo la menor supervivencia observada durante la noche.

Otros factores no medidos podrían estar involucrados, como el reconocimiento tardío del evento, la calidad de la reanimación cardiopulmonar (RCP), el acceso a desfibrilación o las diferencias en los cuidados posteriores.

Una brecha que no se redujo entre 2013 y 2024

Uno de los hallazgos más importantes fue que la diferencia entre día y noche no se redujo entre 2013 y 2024. A pesar de la evolución de los sistemas de emergencia, la brecha nocturna se mantuvo durante todo el período analizado.

Este resultado plantea un desafío para los sistemas de salud. Si la desventaja nocturna persiste a lo largo de más de una década, podrían ser necesarias estrategias específicas dirigidas a mejorar la respuesta durante ese período.

Por qué el hogar puede ser un escenario crítico

La mayoría de los eventos ocurrió en el hogar o residencia, con 727.287 casos (83,2%). Este contexto puede tener un impacto directo en la supervivencia, especialmente durante la noche.

En el domicilio, el paro cardíaco puede ocurrir mientras el paciente duerme o cuando los convivientes no advierten de inmediato la emergencia. Además, el acceso a un desfibrilador externo automático (DEA) suele ser limitado en comparación con espacios públicos.

La menor probabilidad de que el evento sea reconocido rápidamente puede retrasar la llamada al sistema de emergencias, el inicio de la RCP y la desfibrilación temprana. En un cuadro donde cada minuto cuenta, estas demoras pueden modificar el pronóstico.

El rol de la reanimación cardiopulmonar y la desfibrilación

La reanimación cardiopulmonar (RCP) iniciada por testigos es uno de los eslabones fundamentales de la cadena de supervivencia. Cuando se realiza de forma inmediata, puede mantener un mínimo flujo sanguíneo hacia el cerebro y otros órganos hasta la llegada del equipo de emergencia.

La desfibrilación temprana también es crítica cuando el ritmo inicial es desfibrilable. En esos casos, el uso rápido de un desfibrilador externo automático (DEA) puede aumentar las posibilidades de recuperación.

Sin embargo, durante la noche pueden coexistir varios obstáculos: menor presencia de testigos activos, menor reconocimiento inmediato, menor disponibilidad de desfibriladores y mayor proporción de eventos ocurridos en el hogar.

Implicancias para la salud pública

Los resultados del estudio sugieren que la mejora de la supervivencia al paro cardíaco nocturno no dependería solo de reducir los tiempos de ambulancia. También sería necesario fortalecer la respuesta comunitaria y los cuidados posteriores.

Entre las posibles estrategias se incluyen la educación de la población para reconocer un paro cardíaco, la capacitación en RCP, la expansión del acceso a DEA en edificios residenciales y la mejora de la asistencia telefónica por parte de operadores de emergencias.

Además, los sistemas hospitalarios podrían revisar la continuidad de los cuidados posparo durante la noche, incluyendo protocolos de monitoreo, acceso a especialistas, manejo hemodinámico y estrategias de protección neurológica.

Limitaciones del análisis

Como se trató de un estudio retrospectivo de cohorte, los resultados muestran asociaciones, pero no permiten afirmar causalidad directa. Es decir, no puede concluirse que la noche sea por sí sola la causa de los peores desenlaces.

También podrían existir factores no medidos que influyan en los resultados, como la calidad exacta de la RCP, el momento real del colapso, el estado funcional previo del paciente, la presencia efectiva de testigos, el acceso real a desfibrilación o las características de los cuidados hospitalarios posteriores.

Aun así, el tamaño de la cohorte, la amplitud temporal y la consistencia de los hallazgos otorgan relevancia a la asociación observada.

Un llamado a reforzar la cadena de supervivencia nocturna

El estudio mostró que el paro cardíaco extrahospitalario nocturno sigue asociado con peores resultados en Estados Unidos. La menor supervivencia fue observada tanto en el retorno sostenido de la circulación espontánea como en la supervivencia neurológicamente favorable.

La diferencia no fue explicada por completo por los tiempos de respuesta prehospitalaria.

Esto indica que la brecha podría depender de múltiples factores, entre ellos el reconocimiento tardío, la menor intervención de testigos, el acceso limitado a desfibrilación y posibles diferencias en la atención posterior.

Los hallazgos refuerzan la necesidad de diseñar intervenciones específicas para el período nocturno, especialmente en el hogar, donde ocurre la mayoría de los eventos. La educación comunitaria, la capacitación en RCP, el acceso a DEA y la optimización de los cuidados posparo podrían ser claves para reducir esta brecha.

Conclusión

En una cohorte nacional de 874.415 adultos con paro cardíaco extrahospitalario, la atención nocturna se asoció con menores probabilidades de ROSC sostenido, supervivencia neurológicamente favorable y supervivencia posterior a la reanimación. La brecha no se redujo entre 2013 y 2024 y fue explicada solo parcialmente por los tiempos de respuesta.

Referencias

Autor

El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.