Un estudio publicado en JAMA Network Open comparó el modelo hospital at home con la internación tradicional en beneficiarios de Medicare. En pacientes seleccionados, la atención domiciliaria hospitalaria fue asociada con menor mortalidad intrahospitalaria y menor uso de emergencias.
Un modelo de internación fuera del hospital tradicional
El modelo hospital at home (HaH), u hospital en casa, fue evaluado en una investigación publicada en JAMA Network Open el 5 de mayo de 2026, con el objetivo de comparar sus resultados frente a la internación hospitalaria tradicional en beneficiarios de Medicare, el programa federal de cobertura sanitaria de Estados Unidos para personas mayores y ciertos grupos con discapacidad.
El trabajo fue presentado como una investigación retrospectiva de efectividad comparativa, realizada en hospitales estadounidenses que contaban con exención para implementar este tipo de atención.
La pregunta central del estudio fue si la internación hospitalaria en el domicilio podía ofrecer resultados clínicos, operativos y económicos similares o mejores que la hospitalización convencional. Esta comparación fue considerada relevante porque el modelo HaH (hospital at home) no representa simplemente una atención domiciliaria ampliada, sino una forma de internación aguda en la vivienda del paciente, con monitoreo, seguimiento clínico y capacidad de respuesta ante la evolución de enfermedades que, en otro contexto, hubieran requerido una cama hospitalaria.
El análisis fue desarrollado en beneficiarios de Medicare fee-for-service, es decir, personas cubiertas por el esquema tradicional de Medicare basado en pago por prestación. Fueron incluidos pacientes de 65 años o más, internados entre el 1 de enero de 2021 y el 1 de diciembre de 2022. Los análisis fueron completados entre noviembre de 2024 y marzo de 2026.
La población evaluada permitió observar el desempeño de este modelo en un grupo especialmente relevante para los sistemas de salud: adultos mayores con necesidades clínicas que pueden requerir internación, seguimiento estrecho y coordinación entre niveles de atención.
En el estudio, la comparación no fue realizada de manera simple entre pacientes tratados en casa y pacientes tratados en el hospital. Para reducir diferencias basales entre los grupos, fue utilizado un emparejamiento por puntaje de propensión, una metodología estadística empleada para hacer más comparables los grupos observacionales cuando no se cuenta con asignación aleatoria. A través de este procedimiento, se buscó que los pacientes de ambos modelos tuvieran características similares antes de evaluar los desenlaces clínicos y económicos.
Qué se comparó entre hospital en casa e internación convencional
El objetivo principal fue comparar el modelo HaH (hospital at home) con la internación convencional en tres desenlaces clínicos: mortalidad intrahospitalaria, reinternación dentro de los 30 días posteriores al alta y consultas al departamento de emergencias dentro de los 30 días. Estos tres indicadores fueron seleccionados porque permiten medir dimensiones complementarias de la atención: la seguridad durante la internación, la estabilidad posterior al alta y la necesidad de atención urgente luego del episodio inicial.
La mortalidad intrahospitalaria fue utilizada como un indicador directo de seguridad clínica durante el episodio de internación. En el caso del modelo hospital en casa, este desenlace permitió observar si la atención aguda fuera del edificio hospitalario podía ser implementada sin aumentar el riesgo de muerte durante el período de cuidado. En la internación tradicional, el mismo indicador reflejó la evolución de los pacientes atendidos dentro del hospital.
La reinternación dentro de los 30 días posteriores al alta fue incorporada como una medida de evolución posterior. Este desenlace suele ser interpretado como un indicador de estabilidad clínica, continuidad de cuidados y calidad de la transición entre la internación y el regreso a la vida habitual.
En pacientes adultos mayores, la reinternación temprana puede señalar problemas persistentes, progresión de la enfermedad, dificultades de seguimiento o necesidades asistenciales no resueltas.
Las consultas al departamento de emergencias dentro de los 30 días también fueron consideradas relevantes porque reflejan eventos clínicos posteriores al alta que requieren evaluación urgente, aun cuando no siempre terminan en una nueva internación. En este punto, el estudio permitió analizar si la modalidad hospitalaria domiciliaria podía reducir la necesidad de volver a utilizar servicios de urgencia luego del episodio inicial.
Además de estos desenlaces principales, fueron evaluados resultados secundarios. Entre ellos se incluyeron el escalamiento a unidad de cuidados intensivos, las complicaciones asociadas a la hospitalización, el destino al alta, la duración de la internación y los costos. Esta amplitud de indicadores permitió considerar no solo si el paciente sobrevivía o era reinternado, sino también cómo transcurría el proceso asistencial y qué impacto tenía en la utilización de recursos.
Características de los hospitales incluidos
De 313 hospitales con exención para implementar HaH (hospital at home), 68 cumplieron los criterios de inclusión del estudio. Este dato muestra que, aunque el universo potencial de instituciones habilitadas era amplio, solo una proporción menor reunió las condiciones necesarias para ser incorporada al análisis. La selección final permitió evaluar centros con datos suficientes y con implementación concreta del modelo.
La utilización del programa no fue homogénea. Once hospitales concentraron aproximadamente el 50% de todas las admisiones HaH (hospital at home). Esta concentración sugiere que la experiencia con el modelo se encontraba distribuida de manera desigual entre instituciones, con algunos hospitales que lo habían integrado de forma más intensiva y otros con menor volumen de pacientes atendidos bajo esta modalidad.
La mayoría de las admisiones se produjo en 2022, con 4653 casos (71,2%). Este predominio de casos en el segundo año del período analizado puede ser interpretado como una señal de expansión progresiva del modelo durante la etapa evaluada. También indica que los resultados reflejan un período en el que la implementación ya había avanzado respecto del inicio del intervalo de estudio.
Casi todos los hospitales con alta utilización de HaH (hospital at home) estaban ubicados en el Noreste o el Sur de Estados Unidos, y todos los de mayor uso eran urbanos. Esta distribución geográfica y territorial fue relevante porque plantea preguntas sobre la equidad de acceso, la factibilidad operativa y las condiciones necesarias para implementar el modelo en diferentes contextos.
La atención hospitalaria domiciliaria puede requerir infraestructura, equipos móviles, sistemas de monitoreo, logística de medicamentos, disponibilidad profesional y capacidad de respuesta rápida, elementos que podrían estar más desarrollados en áreas urbanas.
La concentración en hospitales urbanos también señala una posible limitación para generalizar los resultados a zonas rurales o menos densamente pobladas. En regiones con mayores distancias, menor disponibilidad de personal o menor conectividad, la implementación de un programa de hospital en casa podría enfrentar desafíos diferentes. Por eso, aunque los resultados fueron favorables en la población estudiada, los autores remarcaron la necesidad de estudiar su implementación y variabilidad entre sistemas de salud.
Una muestra emparejada de más de 15.000 beneficiarios
La muestra emparejada incluyó 15.871 beneficiarios: 4174 tratados mediante HaH (hospital at home) y 11.697 mediante internación tradicional. La edad media fue de 77,4 años, y 8396 pacientes (56,2%) eran mujeres. Estos datos muestran que la investigación se centró en una población de adultos mayores, con un perfil etario compatible con alta carga de enfermedad crónica, mayor riesgo de complicaciones hospitalarias y necesidad frecuente de cuidados integrados.
El hecho de que la población estuviera compuesta por beneficiarios de Medicare fee-for-service de 65 años o más resulta importante para interpretar el alcance del estudio. No se trató de una población general de todas las edades, sino de un grupo en el que los modelos alternativos de internación pueden tener impacto relevante por la elevada demanda de servicios hospitalarios, el riesgo de deterioro funcional durante la internación y la posibilidad de complicaciones asociadas al entorno hospitalario.
La estrategia de emparejamiento por puntaje de propensión fue utilizada para comparar pacientes con características observables similares. En estudios retrospectivos, los pacientes que reciben una intervención suelen diferir de quienes reciben otra.
En este caso, quienes fueron seleccionados para HaH (hospital at home) probablemente debían cumplir criterios clínicos y operativos específicos: estabilidad suficiente, posibilidad de cuidado seguro en el domicilio, disponibilidad de soporte y ausencia de condiciones que exigieran recursos hospitalarios permanentes.
Por esa razón, los resultados deben ser interpretados como aplicables a pacientes seleccionados adecuadamente, y no como una indicación de que cualquier internación pueda ser reemplazada por atención hospitalaria domiciliaria. El estudio evaluó el desempeño del modelo en personas que fueron consideradas aptas para recibir este tipo de cuidado dentro de hospitales con exención para implementarlo.
Menor mortalidad intrahospitalaria con hospital at home
Uno de los hallazgos más destacados fue la menor mortalidad intrahospitalaria asociada con HaH (hospital at home). En el grupo tratado con hospital en casa, se registraron 16 muertes en 4174 admisiones (0,4%), frente a 423 muertes en 11.697 admisiones (3,6%) en la internación tradicional. El odds ratio ajustado (aOR, adjusted odds ratio u odds ratio ajustado) fue de 0,09, con un intervalo de confianza del 95% (IC95%) de 0,06 a 0,16.
Este resultado indica que, en la población emparejada y bajo las condiciones del estudio, la mortalidad durante la internación fue sustancialmente menor entre quienes recibieron atención mediante el modelo hospital en casa. El aOR (odds ratio ajustado) permite estimar la asociación entre el tipo de atención y el desenlace, luego de ajustar por variables incluidas en el análisis. Un valor inferior a 1 indica menor probabilidad del evento en el grupo evaluado, en este caso, menor probabilidad de muerte intrahospitalaria en HaH (hospital at home).
La magnitud de la diferencia observada debe ser interpretada con cautela, porque se trata de un estudio retrospectivo y no de un ensayo clínico aleatorizado.
Aunque el emparejamiento por puntaje de propensión ayuda a equilibrar los grupos, no elimina por completo la posibilidad de confusión residual. Es posible que algunos factores no medidos hayan influido en la selección de pacientes para hospital en casa y, por lo tanto, en sus resultados.
Sin embargo, el hallazgo es clínicamente relevante porque contradice una preocupación frecuente: que la atención fuera del hospital pueda ser menos segura para pacientes agudos. En esta población seleccionada, el modelo no solo no fue asociado con peor mortalidad, sino que fue asociado con una mortalidad intrahospitalaria menor que la observada en la internación tradicional.
Reinternaciones y consultas a emergencias a los 30 días
En relación con las consultas al departamento de emergencias dentro de los 30 días posteriores al alta, el modelo HaH (hospital at home) también mostró resultados favorables. Fueron registradas 366 consultas (8,8%) en el grupo hospital en casa, frente a 1164 (10,0%) en el grupo de internación tradicional. El aOR (odds ratio ajustado) fue de 0,86, con IC95% (intervalo de confianza del 95%) de 0,76-0,97.
Esta diferencia sugiere que los pacientes tratados mediante hospital en casa tuvieron una menor probabilidad de requerir atención en emergencias durante el mes posterior al alta.
Este resultado puede ser relevante desde una perspectiva clínica y operativa, ya que las consultas a emergencias después de una internación suelen reflejar inestabilidad, síntomas persistentes, dificultades en la transición de cuidados o falta de acceso oportuno a seguimiento ambulatorio.
En cambio, no fueron observadas diferencias significativas en las reinternaciones dentro de los 30 días posteriores al alta. En el grupo HaH (hospital at home) se registraron 490 casos (11,7%), frente a 1282 (11,0%) en la internación tradicional. El aOR (odds ratio ajustado) fue de 1,07, con IC95% (intervalo de confianza del 95%) de 0,96-1,20.
La ausencia de diferencia significativa en reinternaciones puede ser interpretada de varias maneras. Por un lado, indica que el modelo hospital en casa no fue asociado con un aumento estadísticamente significativo de reinternaciones, un punto importante para evaluar su seguridad posterior al alta.
Por otro lado, también muestra que la reducción de consultas a emergencias no se tradujo necesariamente en una reducción de nuevas hospitalizaciones dentro de los 30 días.
Este equilibrio entre menor uso de emergencias y reinternaciones similares puede reflejar que los pacientes tratados en casa recibieron una transición asistencial diferente, posiblemente con mayor continuidad y menor necesidad de acudir a urgencias por problemas manejables en el domicilio o por seguimiento estructurado. No obstante, el estudio no permite afirmar por sí solo qué componente del modelo produjo esta diferencia.
Menos escalamiento a unidad de cuidados intensivos
Entre los desenlaces secundarios, el modelo HaH (hospital at home) mostró menor necesidad de escalamiento a UCI (unidad de cuidados intensivos). El escalamiento fue registrado en 3,5% de los pacientes tratados con hospital en casa, frente a 7,9% en quienes recibieron internación tradicional. El aOR (odds ratio ajustado) fue de 0,39, con IC95% (intervalo de confianza del 95%) de 0,33-0,48.
Este hallazgo es importante porque el paso a una UCI (unidad de cuidados intensivos) suele indicar deterioro clínico, necesidad de monitoreo avanzado o requerimiento de soporte vital. En principio, podría esperarse que la internación tradicional facilite una detección temprana de deterioro y una transferencia rápida a cuidados críticos. Sin embargo, en esta población emparejada, el escalamiento fue menos frecuente en el grupo hospital en casa.
La interpretación debe considerar nuevamente la selección de pacientes. Es probable que quienes fueron derivados a HaH (hospital at home) hayan sido personas con menor probabilidad inicial de deterioro crítico, aunque el emparejamiento buscó balancear características observables.
También puede plantearse que la atención en el domicilio, al evitar ciertos riesgos del entorno hospitalario, reduzca complicaciones que pueden contribuir al deterioro.
De todos modos, el resultado ofrece evidencia a favor de que, en pacientes apropiadamente seleccionados, el modelo hospital en casa puede ser implementado sin un aumento de necesidad de cuidados intensivos. Para los sistemas de salud, esto puede ser relevante porque las camas de UCI (unidad de cuidados intensivos) representan uno de los recursos más críticos y costosos.
Menos complicaciones asociadas a la hospitalización
El estudio también mostró menos complicaciones asociadas a la hospitalización en el grupo HaH (hospital at home). Estas complicaciones fueron registradas en 3,6% de los pacientes del modelo hospital en casa, frente a 5,1% en la internación tradicional. El aOR (odds ratio ajustado) fue de 0,59, con IC95% (intervalo de confianza del 95%) de 0,48-0,73.
Este resultado apunta a una de las principales hipótesis a favor de los modelos de internación domiciliaria: el entorno hospitalario, aunque indispensable para muchos pacientes, puede exponer a personas mayores a riesgos específicos. Entre ellos pueden encontrarse inmovilidad, alteración del sueño, desorientación, infecciones asociadas a la atención, procedimientos innecesarios, pérdida de autonomía y complicaciones vinculadas al ambiente institucional.
La atención hospitalaria en el domicilio podría reducir algunos de estos riesgos al permitir que el paciente permanezca en un entorno familiar, mantenga mayor movilidad, conserve rutinas y reciba cuidados sin exposición continua al ambiente hospitalario. Sin embargo, para que esto sea posible, se requiere una estructura asistencial sólida, con profesionales capacitados, criterios claros de inclusión, monitoreo adecuado y mecanismos de respuesta ante deterioro.
El dato de complicaciones menores en HaH (hospital at home) no implica que el modelo sea libre de riesgos. La atención en casa puede presentar desafíos propios, como disponibilidad de cuidadores, condiciones del hogar, conectividad, acceso rápido a medicamentos, traslado ante urgencias y coordinación entre equipos. Por eso, su implementación debe ser evaluada no solo por los resultados promedio, sino también por su seguridad en distintos grupos de pacientes y contextos sociales.
Alta al domicilio y continuidad del cuidado
Otro resultado destacado fue el destino al alta. El alta al domicilio fue más frecuente en el grupo HaH (hospital at home): 94,9% frente a 72,7% en la internación tradicional, con aOR (odds ratio ajustado) de 8,02. Además, las derivaciones a rehabilitación, hospice u otros destinos fueron menores en el grupo hospital en casa.
Este hallazgo puede parecer esperable, ya que los pacientes del modelo HaH (hospital at home) ya se encontraban en su domicilio durante la internación. Sin embargo, el dato sigue siendo relevante porque refleja una menor necesidad de transición hacia otros dispositivos asistenciales al finalizar el episodio agudo. En adultos mayores, el destino al alta es un indicador importante de recuperación funcional, autonomía y carga posterior para el sistema de salud.
La internación tradicional puede estar asociada con deterioro funcional, especialmente en personas frágiles. En algunos casos, después de una hospitalización, el paciente no recupera su nivel basal y requiere rehabilitación, cuidados prolongados o institucionalización.
El modelo hospital en casa podría atenuar parte de ese riesgo al mantener al paciente en su ambiente habitual, con mayor participación del entorno familiar y menor ruptura de rutinas.
No obstante, este resultado también debe interpretarse considerando la selección inicial. Para ser admitidos en HaH (hospital at home), los pacientes debían contar con condiciones clínicas y domiciliarias compatibles con esta modalidad. Por lo tanto, es posible que ya tuvieran una mayor probabilidad de permanecer en casa después del episodio. Aun así, la diferencia observada fue marcada y contribuye a explicar por qué el modelo es visto como una alternativa prometedora para ciertos perfiles de pacientes.
Costos, duración de internación y eficiencia del modelo
En términos económicos, el modelo HaH (hospital at home) presentó una duración de internación algo mayor, pero menores costos totales de atención a 30 días. Los costos de la internación índice fueron más altos en el grupo hospital en casa, mientras que los costos posteriores al alta fueron menores.
Este patrón económico es relevante porque muestra que el ahorro no necesariamente se produce durante el episodio inicial de internación. La implementación de HaH (hospital at home) puede requerir recursos específicos: equipos móviles, tecnología, monitoreo, logística, coordinación clínica, visitas presenciales, atención remota y capacidad de respuesta. Estos componentes pueden elevar los costos de la internación índice.
Sin embargo, los menores costos posteriores al alta sugieren que el modelo podría generar beneficios económicos a partir de una transición más eficiente, menor uso de servicios posteriores o menor necesidad de ciertos recursos. Si los pacientes requieren menos atención después del alta, menos consultas a emergencias o menos derivaciones a dispositivos de cuidado, el costo acumulado a 30 días puede reducirse.
Para los sistemas de salud, esta distinción es clave. Un modelo puede parecer más costoso si solo se observa el episodio inicial, pero más eficiente si se considera el ciclo completo de atención. En adultos mayores, los costos posteriores al alta pueden ser sustanciales, especialmente cuando existen reinternaciones, rehabilitación, cuidados prolongados o complicaciones.
El estudio sugiere que HaH (hospital at home) podría ser evaluado no solo como una intervención clínica, sino también como una estrategia de reorganización del uso de recursos. Sin embargo, la eficiencia económica puede variar según el sistema de pago, la escala del programa, la densidad geográfica, los costos laborales, la tecnología utilizada y la selección de pacientes.
Una alternativa prometedora, pero no universal
Los autores concluyeron que HaH (hospital at home) fue asociado con resultados clínicos similares o mejores que la internación tradicional en pacientes seleccionados adecuadamente. La menor mortalidad intrahospitalaria, el menor uso del departamento de emergencias a 30 días, el menor escalamiento a UCI (unidad de cuidados intensivos) y la menor frecuencia de complicaciones asociadas a la hospitalización refuerzan el interés por este modelo.
Sin embargo, la investigación también señaló la necesidad de estudiar su implementación, equidad y variabilidad entre sistemas de salud. Esta advertencia es fundamental.
Un resultado favorable en hospitales con experiencia, recursos y exención para aplicar el modelo no garantiza que los mismos beneficios se reproduzcan automáticamente en todos los contextos.
La equidad es uno de los puntos más sensibles. Para que un paciente pueda ser internado en su casa de manera segura, pueden requerirse condiciones domiciliarias adecuadas, acceso a tecnología, cercanía geográfica, apoyo familiar o social, y posibilidad de comunicación con el equipo de salud.
Si estos requisitos no son abordados con políticas específicas, el modelo podría beneficiar más a quienes ya cuentan con mejores condiciones estructurales.
También debe considerarse la variabilidad entre instituciones. Once hospitales concentraron aproximadamente el 50% de todas las admisiones HaH (hospital at home), lo que indica diferencias importantes en experiencia y volumen. La calidad del programa, los protocolos de selección, la capacitación del personal y la integración con servicios de emergencia pueden influir en los resultados.
Por eso, el estudio no debe ser leído como una sustitución general de la internación tradicional, sino como evidencia de que, para ciertos pacientes y bajo condiciones adecuadas, la atención hospitalaria en el domicilio puede ofrecer resultados comparables o superiores. La internación convencional seguirá siendo indispensable para pacientes inestables, con necesidad de procedimientos complejos, monitoreo intensivo o soporte avanzado. Pero el modelo hospital en casa aparece como una herramienta posible para ampliar la capacidad asistencial y reducir algunos riesgos asociados a la hospitalización.
Conclusión
El modelo hospital at home (HaH) fue asociado con menor mortalidad intrahospitalaria, menos consultas a emergencias, menos escalamiento a UCI (unidad de cuidados intensivos) y menores costos totales a 30 días. Aunque no redujo reinternaciones, sus resultados apoyan su uso en pacientes cuidadosamente seleccionados.
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El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
