Un estudio reciente publicado en JAMA revela que el calor extremo aumenta significativamente el riesgo de hospitalización por enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas (ADRD), especialmente entre adultos mayores de grupos étnicos minoritarios. Los hallazgos subrayan la necesidad urgente de intervenciones preventivas y políticas de mitigación.
¿Por qué este estudio es importante?
A medida que el cambio climático intensifica las olas de calor y la población global envejece, el impacto del calor extremo en la salud de los adultos mayores se convierte en una preocupación crítica. La enfermedad de Alzheimer y otras demencias relacionadas (ADRD) afectan a millones de personas en los Estados Unidos, y estas condiciones pueden exacerbarse con factores ambientales como el calor extremo.
Sin embargo, hasta ahora, había poca información sobre cómo, cuándo y entre quiénes, el calor extremo incrementa el riesgo de hospitalización por ADRD.
El estudio analizó datos de hospitalizaciones entre 2000 y 2018 en los Estados Unidos continentales, enfocándose en adultos mayores de 65 años con diagnósticos de ADRD.
La muestra del estudio incluyó a 3,329,977 beneficiarios de Medicare, de los cuales 2,126,290 (63.9%) eran mujeres. La diversidad étnica incluyó a 33,887 (1.0%) asiáticos, 354,771 (10.7%) negros, 61,515 (1.8%) hispanos y 2,831,391 (85.0%) blancos. Además, 891,815 (26.8%) eran dualmente elegibles para Medicaid.
Los resultados: ¿Qué encontraron en este estudio?
Uno de los hallazgos más significativos del estudio fue la disparidad en el riesgo entre diferentes grupos étnicos. Los beneficiarios asiáticos (OR, 1.09; IC del 95%, 1.02-1.17), negros (OR, 1.07; IC del 95%, 1.05-1.10) e hispanos (OR, 1.08; IC del 95%, 1.03-1.13) mostraron un riesgo de hospitalización por ADRD de 2.6 a 3.2 veces mayor en comparación con los beneficiarios blancos (OR, 1.03; IC del 95%, 1.02-1.04) después de cuatro días de exposición continua al calor extremo.
Los investigadores estimaron que cada día de calor extremo podría contribuir a al menos 5,360 hospitalizaciones adicionales por ADRD a nivel nacional, considerando los 6.7 millones de adultos que actualmente viven con ADRD en los Estados Unidos.
Los resultados sugieren que las asociaciones con el calor extremo persisten durante tres días más allá del día inicial de exposición. Las estimaciones de efectos fueron similares en climas templados y continentales, mientras que en climas áridos y tropicales las estimaciones fueron algo similares pero más inciertas debido a una mayor variabilidad en los datos.
¿Qué significa esto para clínicos y políticas públicas?
- Asesoramiento Clínico: Los médicos deben considerar educar a los pacientes con ADRD y sus cuidadores sobre los riesgos del calor extremo. Esto incluye recomendaciones prácticas, como mantenerse hidratado, evitar salir durante las horas más calurosas y usar aire acondicionado cuando sea posible.
- Programas de Mitigación: Los responsables de las políticas deben diseñar programas específicos para proteger a los adultos mayores vulnerables, especialmente aquellos de grupos étnicos minoritarios. Esto podría incluir subsidios para aire acondicionado, centros comunitarios de enfriamiento y campañas de concienciación sobre los riesgos del calor extremo.
- Enfoque en Desigualdades: Dado que los grupos minoritarios enfrentan un mayor riesgo, es fundamental abordar las desigualdades sociales y económicas que agravan su vulnerabilidad al calor extremo.
Para las comunidades, estos hallazgos resaltan la importancia de crear redes de apoyo para garantizar que los adultos mayores con ADRD estén protegidos durante las olas de calor.
A pesar de su rigor metodológico, el estudio presenta algunas limitaciones que deben considerarse:
El uso de datos de reclamaciones de Medicare puede no capturar todos los factores de riesgo individuales o las complejidades de la salud de los pacientes.
Las estimaciones en climas áridos y tropicales fueron menos precisas debido a la mayor variabilidad en los datos.
No se dispuso de datos sobre factores como el acceso a aire acondicionado o el nivel de supervisión diaria, que podrían influir en los resultados.
Futuras investigaciones deberían explorar estos factores y evaluar el impacto de intervenciones específicas, como programas de enfriamiento comunitario, en la reducción del riesgo de hospitalización por ADRD.
Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?
Este estudio subraya que el calor extremo representa una amenaza creciente para los adultos mayores con enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas, especialmente entre grupos étnicos minoritarios. A medida que el cambio climático intensifica las olas de calor, es crucial implementar estrategias preventivas y políticas de mitigación para proteger a esta población vulnerable.
Los hallazgos no solo destacan la importancia de asesorar a los pacientes y sus cuidadores sobre los riesgos del calor extremo, sino también la necesidad de diseñar programas específicos que aborden las disparidades étnicas y socioeconómicas. Solo a través de esfuerzos coordinados entre clínicos, responsables de políticas y comunidades podremos mitigar el impacto del calor extremo en la salud de los adultos mayores con ADRD.
Referencias
https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/2829472
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