Entre 2015 y 2024, un amplio estudio multicéntrico en Países Bajos analizó 617 casos pediátricos de enfermedad invasiva por Streptococcus del grupo A, revelando un marcado incremento pospandemia y una mayor gravedad clínica.
Introducción al resurgimiento del iGAS en la población pediátrica
La enfermedad invasiva por Streptococcus pyogenes, conocida como Streptococcus del grupo A invasivo (iGAS, por sus siglas en inglés), ha sido históricamente una causa relevante de morbimortalidad pediátrica en todo el mundo. Sin embargo, en los últimos años ha despertado preocupación global debido a un resurgimiento observado tras la pandemia de COVID-19.
El fenómeno fue analizado de forma rigurosa en un estudio nacional multicéntrico realizado en 20 hospitales de los Países Bajos, que incluyó un total de 617 niños de entre 0 y 17 años atendidos entre enero de 2015 y junio de 2024.
Los hallazgos, publicados en JAMA Network Open, permiten comprender con detalle cómo evolucionó la incidencia, la gravedad clínica, las manifestaciones predominantes y los factores de riesgo asociados a esta enfermedad en la etapa prepandemia, durante la irrupción del SARS-CoV-2 y en el período posterior.
Este análisis ofrece información clave para profesionales de la salud, epidemiólogos y sistemas sanitarios, especialmente en un contexto donde la vigilancia y el reconocimiento precoz se vuelven determinantes para evitar complicaciones severas y muertes prevenibles.
Los resultados evidencian un incremento notable tanto en la frecuencia como en la gravedad del iGAS pediátrico en el período pospandemia, lo que subraya la necesidad de fortalecer estrategias de monitoreo y respuesta clínica.
Características demográficas y distribución temporal de los casos
De los 617 niños incluidos, más de la mitad (56,9%) tenía entre 0 y 4 años, lo que confirma que los más pequeños continúan siendo los más vulnerables. El grupo de 5 a 9 años representó el 26,9% de los casos, mientras que los adolescentes de 10 a 17 años conformaron el 16,2%.
El período pospandemia concentró la mayor parte de los diagnósticos: 387 casos (62,7%). Antes de la pandemia se habían registrado 218 casos (35,3%), mientras que durante la pandemia solo se documentaron 12 (1,9%), reflejando la notable reducción vinculada a las medidas de distanciamiento y uso de mascarillas.
Con el levantamiento progresivo de restricciones, el retorno a las actividades sociales y el restablecimiento de la circulación de virus respiratorios, la incidencia de iGAS aumentó de manera contundente. La tasa de incidencia relativa (IRR) alcanzó 2,93 (IC 95%: 2,46-3,49) en el período pos–COVID-19, y solo hacia finales de 2023 comenzó a retornar a niveles basales.
Este patrón epidemiológico sugiere que los cambios en la ecología microbiana y la variación en la exposición a patógenos pudieron desempeñar un papel determinante, junto con la potencial pérdida temporal de inmunidad poblacional frente al S. pyogenes durante el confinamiento.
Presentaciones clínicas predominantes y complicaciones asociadas
Las manifestaciones clínicas del iGAS fueron diversas, pero algunas presentaciones destacaron por su frecuencia y gravedad. Las infecciones de tejidos blandos no necrotizantes fueron las más comunes, presentes en 226 de los 617 niños (36,6%). Las infecciones pulmonares representaron el 19,1% (118 casos), mientras que la enfermedad sistémica no focal, una forma particularmente severa, se registró en 10,7% (66 casos).
En el caso de las infecciones pulmonares, se observó un elevado porcentaje de empiema, presente en el 72,9% de los episodios (86 de 118). La bacteriemia acompañó aproximadamente a un cuarto de estas infecciones (26,3%), reforzando su potencial gravedad clínica.
Paralelamente, se documentaron 26 infecciones del sistema nervioso central (SNC), entre meningitis y encefalitis, con sepsis asociada en el 34,6%. Estos cuadros se caracterizaron por su rápida progresión y elevada tasa de complicaciones.
Asimismo, la fascitis necrotizante (NF, por sus siglas en inglés), una emergencia quirúrgica, se presentó en 16 niños. Aunque constituyó apenas el 2,6% de los casos, su agresividad y capacidad destructiva la ubican entre las formas más temidas del iGAS. En el 75% de los episodios de NF se identificaron antecedentes dermatológicos como varicela o eccema, lo que refuerza su papel como puerta de entrada para infecciones invasivas.
Factores predisponentes: infecciones previas y antecedentes cutáneos
Uno de los aportes más relevantes del estudio fue la caracterización de factores predisponentes. Se encontró que un cuadro respiratorio previo o síntomas gripales estuvieron presentes en el 35,1% de los 572 casos evaluados.
Esta proporción se elevó al 57,5% entre los niños con infecciones pulmonares por iGAS, lo que sugiere una interacción clave entre los virus respiratorios —particularmente influenza y otros virus estacionales— y la invasividad del S. pyogenes.
Los antecedentes cutáneos también mostraron una importancia significativa: 33,9% de los pacientes presentaba historia de varicela, eccema u otras afecciones de la piel.
En conjunto con los hallazgos en fascitis necrotizante, esto refuerza la idea de que las alteraciones de barrera cutánea pueden favorecer la invasión bacteriana.
Cabe destacar que la frecuencia de antecedente de varicela fue similar entre el período prepandémico (15,6%) y el pospandemia (16,2%), lo cual sugiere que este factor no se modificó sustancialmente con la pandemia.
Incremento de formas graves y evolución de la mortalidad
Uno de los hallazgos más alarmantes fue el aumento significativo de las formas graves de la enfermedad. En total, 195 niños (31,6%) presentaron enfermedad grave, definida como ingreso a unidad de cuidados intensivos pediátricos (PICU) o muerte.
El ingreso a PICU se incrementó de forma notable entre períodos: pasó de 15,6% (34/218) en 2015-2020 a 38,4% (113/294) en 2022-2024 (P < 0,001).
La mortalidad también mostró un incremento preocupante, de 1,4% (3/218) en el período prepandemia a 4,4% (13/294) en la etapa pospandemia.
Entre los 28 niños fallecidos, las presentaciones más frecuentes incluyeron enfermedad sistémica no focal (35,7%), infección pulmonar (17,9%) y meningitis o encefalitis (14,3%). Estas formas clínicas, junto con el shock tóxico estreptocócico (STSS), se asociaron con los peores pronósticos.
Análisis epidemiológico y expansión de cuadros severos tras la pandemia
El período pospandemia no solo exhibió un incremento global de la incidencia, sino también un aumento marcado de varias presentaciones graves.
El estudio demuestra que, tras la pandemia de COVID-19, las infecciones pulmonares por iGAS aumentaron significativamente (IRR 5,04; IC 95%: 3,27-7,97), al igual que el STSS (IRR 10,30; IC 95%: 3,88-35,60), la meningitis o encefalitis (IRR 12,30; IC 95%: 4,14-52,70) y la fascitis necrotizante (IRR 26,10; IC 95%: 5,14-475,00).
Este aumento sincronizado de múltiples formas graves plantea interrogantes sobre el rol de los cambios en la circulación viral, la posible alteración de la competencia microbiana o la emergencia de cepas más virulentas de S. pyogenes.
Factores de riesgo clínicos y su impacto en la evolución del iGAS
El análisis multivariable del estudio reveló asociaciones claras entre varias manifestaciones clínicas y un mayor riesgo de enfermedad grave. Entre los factores más relevantes se destacan:
- Diagnóstico en el período pospandemia (OR 3,49; IC 95%: 2,31-6,26)
- Compromiso pulmonar (OR 8,64; IC 95%: 5,50-13,55)
- Fascitis necrotizante (OR 6,85; IC 95%: 2,18-21,53)
- Shock tóxico estreptocócico (STSS, por sus siglas en inglés) (OR 11,71; IC 95%: 4,39-31,18)
- Meningitis o encefalitis (OR 4,38)
En el subgrupo con información clínica detallada, factores como disminución del nivel de conciencia (OR 7,61), disnea (OR 9,89), auscultación anormal (OR 6,32) y proteína C reactiva elevada (OR 1,62) se vincularon de manera significativa con la gravedad.
Además, una menor tasa de filtración glomerular estimada (eGFR) mostró asociación con peor evolución (OR 0,64 por incremento de unidad), lo que subraya la importancia de evaluar de manera integral la función renal en estos pacientes.
Distribución de emm-types y vínculos con la virulencia
El análisis genético de las cepas pospandemia reveló patrones importantes. Entre los 101 casos en los que se obtuvo tipificación emm, predominaron los tipos 1.0 (40,6%), 3.93 (19,8%) y 4.0 (10,9%). Tanto el emm 1.0 como el 4.0 se asociaron con mayor probabilidad de enfermedad grave.
Llamativamente, el emm 4.0 estuvo fuertemente representado en cuadros de meningitis o encefalitis (40%) y en enfermedad sistémica no focal (31,3%), pero no se identificó en infecciones pulmonares.
En contraste, a comienzos de 2024 se registró un aumento marcado de infecciones causadas por emm 3.93, lo que podría indicar cambios dinámicos en la circulación local de genotipos.
Estos hallazgos refuerzan la relevancia de mantener sistemas de vigilancia microbiológica capaces de identificar rápidamente cambios en la prevalencia de cepas potencialmente más invasivas o virulentas.
Conclusión
El incremento pospandemia en la incidencia y gravedad del iGAS pediátrico subraya la urgencia de reforzar la vigilancia epidemiológica y el reconocimiento temprano de factores clínicos críticos para mejorar los resultados y reducir la mortalidad.
Referencias
Autor
El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
