Un estudio retrospectivo en 23 departamentos de emergencias de Australia, con más de 2200 pacientes pediátricos, evidenció diferencias sustanciales entre hospitales metropolitanos y rurales en tiempos de atención, hospitalización y derivaciones, destacando el rol clave de los servicios CAMHS y la necesidad de fortalecer recursos en áreas regionales.
Contexto de las presentaciones en salud mental pediátrica
En las últimas dos décadas, las consultas pediátricas por motivos de salud mental en departamentos de emergencias (ED) australianos han mostrado un incremento sostenido.
Estos espacios constituyen la puerta de entrada inicial al sistema de salud mental para muchos niños y adolescentes, permitiendo intervenciones de urgencia, manejo del riesgo y derivación hacia servicios especializados.
No obstante, persisten brechas notables entre hospitales metropolitanos y rurales/regionales, tanto en accesibilidad como en tiempos de atención y disponibilidad de recursos.
Diseño del estudio y población analizada
El estudio, de carácter retrospectivo y de cohorte, examinó las presentaciones de niños y adolescentes de 0 a 17 años en 23 ED australianos durante 2018. De los hospitales analizados, 18 eran metropolitanos y 5 rurales/regionales.
En total se incluyeron, 2234 pacientes únicos, de los cuales 1803 correspondieron a contextos metropolitanos y 431 a rurales/regionales.
La edad media fue de 14,4 años (DE=2,6), con predominio femenino (59,4%). Asimismo, el 9,7% de la población estudiada se identificó como aborigen o isleño del Estrecho de Torres/Mar del Sur y el 7,6% había nacido en el extranjero.
Motivos de consulta y antecedentes clínicos
Los principales motivos de consulta fueron ideación suicida (38,2%), autolesiones (29,9%) y alteraciones conductuales (13,7%). Un 15,2% fue clasificado con alta urgencia en triage (ATS 1 o 2). En cuanto a antecedentes, el 70,9% tenía historia familiar de enfermedad mental, el 66,6% antecedentes personales y el 41,8% había atravesado dificultades interpersonales recientes.
Además, un 22,3% reportó experiencias previas de trauma o abuso. En términos de entorno familiar, el 51,5% vivía en hogares monoparentales, familiares extendidos o familias ensambladas, mientras que el 11,1% residía en hogares sustitutos, institucionales o en condiciones precarias.
Acceso al sistema de salud y vías de ingreso
El análisis reveló que un 28,9% de los pacientes había tenido contacto con el sistema de salud en las 24 horas previas. Más de la mitad (55,9%) acudió acompañado de familiares o amigos, el 37% llegó en ambulancia y un 15,4% ingresó con escolta policial.
Cabe destacar que la mitad de las consultas (51%) ocurrieron fuera del horario laboral y casi una cuarta parte (23,1%) durante el fin de semana, lo que refleja la necesidad de servicios accesibles en todo momento.
Tiempos de atención y diferencias geográficas
Los pacientes atendidos en áreas rurales/regionales presentaron esperas más cortas: 18 minutos menos para la evaluación inicial por un médico de emergencias, 1,4 horas menos para la valoración en salud mental y 1,1 horas menos en la permanencia total en ED.
Además, el 60,6% de los pacientes rurales/regionales fue atendido en tiempo, frente al 41,4% en hospitales metropolitanos (OR 2,27; IC95% 1,29–4,00).
Estos datos sugieren ventajas en la respuesta inicial en entornos rurales, aunque condicionadas por posteriores limitaciones en la capacidad hospitalaria.
Tratamientos e intervenciones realizadas
En total, 1498 pacientes (68,6%) fueron evaluados por personal de salud mental y 660 (29,5%) recibieron al menos una intervención psiquiátrica. Los enfoques de trabajo con la familia fueron más frecuentes en los hospitales rurales/regionales, reflejando la importancia de la intervención comunitaria. En cuanto a la hospitalización, 329 pacientes (14,7%) fueron admitidos y 86 (3,9%) transferidos a otro centro.
La duración de la estancia hospitalaria fue significativamente menor en áreas rurales/regionales (mediana 2 días, IQR 0,9–4,5) frente a metropolitanas (5,5 días, IQR 1,8–10,3). Sin embargo, un 13% de los hospitalizados rurales/regionales requirió transferencia posterior, en contraste con solo un 2,3% en hospitales metropolitanos.
Derivaciones al alta y seguimiento a largo plazo
El 80,2% de los pacientes recibió algún tipo de derivación al alta. Las más frecuentes fueron hacia servicios públicos de salud mental infantojuvenil (CAMHS), representando el 45,8% de los casos, con mayor prevalencia en áreas rurales/regionales (60,6%; OR 2,19; IC95% 1,22–3,93).
Otras derivaciones incluyeron médicos de cabecera (15,8%), la fundación juvenil headspace (9,4%) y psiquiatras privados (5,5%).
En cuanto al seguimiento, el 38,3% reconsultó en los 12 meses posteriores. De estos, un 30,3% lo hizo entre una y tres veces, mientras que un 8% acudió más de cuatro veces, evidenciando una alta tasa de recurrencia en la demanda de atención.
Diagnósticos principales
Los diagnósticos predominantes fueron autolesiones e ideación suicida (38,4%), trastornos relacionados con trauma y factores estresores (25%), depresión (15,2%) y ansiedad (14,6%).
No se identificaron diferencias significativas entre hospitales metropolitanos y rurales/regionales en cuanto a diagnósticos, lo que indica similitud clínica pese a las diferencias en procesos de atención y recursos.
Implicaciones para políticas de salud y planificación
El estudio pone de relieve la necesidad de fortalecer los recursos de los CAMHS en entornos rurales y regionales, así como de implementar estrategias centradas en la familia.
Además, resalta la importancia de mejorar la integración entre ED, servicios comunitarios y especialistas, con el objetivo de garantizar continuidad de cuidados y disminuir el riesgo de nuevas crisis.
La recurrencia de consultas en un 38,3% de los casos subraya la urgencia de intervenciones sostenidas más allá del episodio inicial en ED.
Conclusión
El análisis evidenció similitud en perfiles clínicos entre pacientes rurales y metropolitanos, pero marcadas diferencias en tiempos de atención, duración de hospitalización y patrones de derivación.
Fortalecer recursos regionales y optimizar la coordinación con CAMHS y servicios comunitarios resulta esencial para mejorar la atención en salud mental pediátrica en emergencias.
Referencias
Autor
El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
