Un estudio prospectivo publicado en BMC Emergency Medicine investiga la integración de una herramienta de detección geriátrica (ISAR) en el triaje de urgencias, demostrando una modesta pero importante mejora en la identificación de pacientes mayores vulnerables que de otro modo pasarían desapercibidos.
La «Marea plateada» en las salas de urgencias
Los departamentos de emergencias (DE) de todo el mundo se enfrentan a un cambio demográfico profundo: un número cada vez mayor de pacientes son adultos mayores.
Esta «marea plateada» presenta desafíos únicos. Los pacientes de edad avanzada a menudo tienen múltiples condiciones crónicas, toman numerosos medicamentos y pueden presentar síntomas de enfermedades graves de forma atípica. Sus necesidades van más allá del motivo de consulta inmediato y abarcan un espectro de vulnerabilidades que los sistemas de atención de emergencia no siempre están diseñados para detectar.
El peligro del sub-triaje: cuando los sistemas tradicionales fallan
Al llegar a un DE, cada paciente pasa por un proceso llamado triaje, que consiste en una rápida clasificación para determinar la urgencia de su condición. Los sistemas de triaje tradicionales, como el Índice de Severidad de Emergencia (ESI), son muy eficaces para identificar amenazas fisiológicas inmediatas, como un infarto o un problema respiratorio grave.
Sin embargo, a menudo no logran capturar los riesgos subyacentes comunes en los ancianos, como la fragilidad, el deterioro cognitivo o la falta de apoyo social.
Esto puede llevar a un peligroso «sub-triaje», donde un adulto mayor frágil es clasificado como de baja urgencia, se le hace esperar más tiempo y se le da el alta sin que se aborden sus vulnerabilidades, lo que aumenta el riesgo de resultados adversos como caídas, reingresos hospitalarios o incluso la muerte.
ISAR: una herramienta simple para una detección compleja
Para abordar esta brecha, los investigadores han explorado el uso de herramientas de detección geriátrica directamente en el triaje. Una de las más prometedoras es la herramienta de «Identificación de Ancianos en Riesgo» (ISAR, por sus siglas en inglés).
Es una herramienta de evaluación simple y rápida que consta de solo seis preguntas diseñadas para identificar vulnerabilidades clave. Estas preguntas evalúan si el paciente necesita ayuda en casa, si ha sido hospitalizado recientemente, si tiene problemas de visión o memoria, y si toma múltiples medicamentos (polifarmacia).
Su simplicidad la convierte en una opción práctica para ser integrada en el ajetreado y rápido entorno de un DE.
Metodología del estudio: poniendo a prueba un nuevo flujo de trabajo
Un nuevo estudio prospectivo de cohorte observacional se propuso evaluar el impacto de integrar la herramienta ISAR en el proceso de triaje. La investigación incluyó a 973 pacientes de 65 años o más que se presentaron en un departamento de emergencias. El proceso fue el siguiente: primero, cada paciente recibió una clasificación de triaje estándar. Inmediatamente después, el personal de enfermería les realizó la evaluación ISAR de seis ítems. Si un paciente obtenía una puntuación de 2 o más, lo que indica un alto riesgo, su nivel de triaje era automáticamente «actualizado» a una categoría de mayor urgencia, asegurando que fuera visto más rápidamente y evaluado de manera más exhaustiva.
Identificando la vulnerabilidad oculta: los resultados del ISAR
Los resultados del estudio fueron reveladores. Se encontró que un porcentaje muy significativo de los pacientes mayores, el 38.1%, obtuvo una puntuación de ISAR de 2 o más.
Esto significa que casi dos de cada cinco pacientes de edad avanzada que acudían al DE tenían vulnerabilidades subyacentes significativas que probablemente no habrían sido detectadas por el sistema de triaje estándar.
Como era de esperar, se observó que los pacientes de mayor edad, específicamente aquellos de 75 años o más, no solo tenían más probabilidades de tener una puntuación ISAR alta, sino que también experimentaban tasas más altas de resultados adversos, como admisiones a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y mortalidad a los 30 días.
Una mejora modesta pero significativa en la precisión predictiva
El objetivo principal era ver si este nuevo proceso mejoraba la capacidad del triaje para predecir qué pacientes tendrían un mal resultado. La precisión de un modelo predictivo se mide a menudo con una estadística llamada «Área Bajo la Curva» (AUC), donde una puntuación de 1.0 es perfecta.
El estudio encontró que el sistema de triaje estándar por sí solo tenía un AUC de 0.697 para predecir resultados adversos. Al integrar la puntuación ISAR, la precisión del sistema mejoró, con un AUC que aumentó a 0.714.
Aunque este aumento pueda parecer modesto, es estadísticamente significativo y representa un paso importante en la dirección correcta para identificar con mayor fiabilidad a los pacientes que más necesitan atención.
El equilibrio entre sensibilidad y especificidad
Un análisis más profundo de los resultados mostró un interesante equilibrio. La integración de la herramienta ISAR provocó una ligera disminución de la «sensibilidad» del sistema de triaje, pero una mejora de su «especificidad».
En términos prácticos, esto significa que el nuevo sistema podría pasar por alto a un pequeño número más de pacientes de alto riesgo (menor sensibilidad), pero era mucho mejor para identificar correctamente a los pacientes que no estaban en alto riesgo (mayor especificidad).
Este aumento de la especificidad es importante para evitar el «sobre-triaje», que puede llevar a un uso innecesario de recursos en pacientes de bajo riesgo.
Hacia un triaje sensible a la edad: implicaciones y futuro
Los hallazgos de este estudio apoyan firmemente la creciente convicción de que la evaluación geriátrica debe ser una parte rutinaria del triaje en los departamentos de emergencia.
La herramienta ISAR se presenta como un método factible y eficaz para iniciar este proceso. Sin embargo, los autores reconocen las limitaciones de su investigación, como el hecho de que se llevó a cabo en un solo centro médico y la posibilidad de sesgos debidos a la pérdida de seguimiento de algunos pacientes.
Por ello, hacen un llamado a que se realicen más investigaciones para validar estos hallazgos en diversos entornos de atención médica y para seguir refinando los procesos de triaje con el fin de que sean más sensibles a las necesidades únicas de los adultos mayores.
Conclusión
La integración de la herramienta de detección ISAR en el triaje de urgencias representa un avance significativo para la seguridad de los pacientes mayores. Este estudio demuestra que, a pesar de ser una mejora modesta, este enfoque estructurado identifica eficazmente las vulnerabilidades ocultas que los sistemas tradicionales pasan por alto.
Es un paso crucial hacia el desarrollo de marcos de triaje más comprensivos y sensibles a la edad, que puedan abordar las complejas necesidades de la creciente población envejecida y mejorar sus resultados de salud.
Referencias
Autor
El equipo de redactores de Sapue realizo esta historia, utilizando herramientas editoriales, de traducción e inteligencia artificial. El proceso de redacción contó con incidencia humana en cada etapa.
